Capitulo 20

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________ pov.

Deje de respirar, el aire me faltaba, me sentía presionada, ahogada.

Abrí los ojos tomando una bocanada de aire por la boca.

Estaba sentada en la cama, acobijada en la habitación de la mansión.

Drift no estaba por ningún lado, lo cual me parecio extraño, pues lo último que recuerdo es el dolor de las jeringas en mi cuerpo.

¿Que había sucedido?

¿Acaso lo soñé?

Me removí hasta la orilla de la cama dejando caer mis pies descalzos al suelo.

Baje la cabeza aguantando el dolor, por alguna extraña razón me ardía la frente.

Con lentitud me levanté de la cama y comencé a arrastrar mis pies hacia el espejo más cercano.

Llevaba puesta mi pijama de costumbre, mis piernas parecían estar bien, mi cuerpo lo estaba.

Parpadee mirando mi rostro, se veía fatal, las ojeras eran notables y mis ojos se miraban rojos.

Quizás por el cansancio.

Partes de mi cabello atravesaban mi cara, impidendo verla por completo, así que quite los molestos mechones.

Necesitaba un baño.

Bufé con frustración y rasque debajo de mi ojo derecho.

—¡Au!—chille.

Ardía, mi mejilla ardía con rabia.

—¿qué demonios?—susurre por lo bajo y me apegue más al espejo para observar con detenimiento.

No había nada ahí.

Mi rostro estaba normal, excepto por las ojeras y ojos rojos.

Volví a tocar, haciendo que mi dedo se pusiera rojo y de nuevo me doliera esa parte de la cara.

—¿Eh?—estaba confundida.

Tragué saliva y decidí no darle importancia, no hasta que me dé un baño.

Tomé una toalla y ropa para salir de la habitación.

El pasillo estaba vacío y bastante tranquilo, no había ruido absoluto, eso era bueno.

Supongo.

La luz del sol se adentraba por las ventanas haciendo del lugar un tanto más cálido.

Camine al cuarto de baño un poco más calmada.

Giré la perilla abriendo la puerta y cerrándola detrás de mi.

Con un suspiro acomode todas mis cosas para poder darme una ducha.

Después de abrir la llave y comprobar que saliera agua caliente, me adentre a la regadera.

El agua cayo en mi cabeza bajando por mis hombros.

Era relajante, demasiado diría yo.

Mientras me duchaba, trate de recordar lo que había sucedido un día antes.

Lo único que recordaba eran jeringas, extrañas jeringas entrando y saliendo de mi cuerpo.

Pero yo tenía todas mis vacunas, ¿Por qué había jeringas?

Enjabone mi cuerpo con delicadeza, parando en seco por un dolor.

Fijé mi vista a un costado de mi cadera dónde había una marca, poco después me di cuenta de que tenía marcas por todo el cuerpo.

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