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—Vamos Kacchan dilo otra vez.

Katsuki bufó pero igual cedió.

—Shine.

Izuku cayó sobre el regazo del rubio haciéndose como si se hubiera desmayado.

—Nunca me canso de oírlo.

¡Oh Katsudeku!Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora