CUATRO

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Frustración

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HABIA PASADO MAS DE UNA SEMANA, LA CUAL PASO A SER LENTA Y SOFOCANTE. No había vuelto a ver Antuan, a veces escuchaba su voz en las pasillos, pero no entraba o solo lo hacia de noche, mientras dormía. Durante el tiempo que se quedaba en la habitación, no hacia nada, solo hablaba por teléfono y se la pasaba la mayor parte del tiempo dentro del baño

Era agotador

Era agotador el hecho de pasarmela despierta la noche entera, cuidando que no intentara algo más. No había estado afuera desde mi intento de escape fallido, me la pasaba encerrada en la habitación, no era porque yo no quisiera, el motivo era que él me habia prohibido salir de este inmundo lugar. Me la pasaba casi a todas horas frente a la ventana. Era hermoso ver las atardeceres, los árboles moverse sigilosamente con el viento. El paisaje era realmente encantador

Queria avanzar mas, salir al pasillo, explorar el lugar, pero no se me permitía salir para absolutamente nada. La cadena en mi tobillo apenas era lo suficientemente larga para llegar al baño y eso era todo, no podia avanzar mas allá. No tenia la mínima oportunidad de escapar. Aún recordaba como los dias posteriores llego una mujer, parecía del servicio de la casa, ella comenzó a quitarme los vidrios incrustandos en mi piel. También limpio mis heridas

Quería pedirle ayuda, esta mujer a comparación de la doctora, parecía amable. Por un momento pense que tal vez si le decía lo que me estaba sucediendo, me ayudaría. Pero era una estupidez pensar que alguien le importaría lo que me estuviese sucediendo. Aquella vez solo estábamos dos personas dentro de la habitación, ella y yo, no tenía vigilancia, ni siquiera Deivid estaba afuera vigilando, supuse que esa misma mujer ya estaba enterada de todo

Y guardaba silencio

Me aterraba saber que estaba completamente sola, sin nadie. Durante cada uno de esos días me era difícil dormir, mi mente se concentraba en mi padre ¿Estarían bien? Antuan no lo volvió a mencionar, asi que la agonía de no saber lo que sucedió me consumía lentamente 

La mujer venía casí a diario, entraba y salía de la habitación. También entraba para revisar todas y cada una de las heridas que poseía, sobretodo las de la espalda, que parecían nunca querer sanar. Dolía cada vez que las desinfectaba, pero con el paso de los dias el dolor disminuyó. Ella también se encargaba de que comiera y tomara el medicamento, todos los dias a la misma hora. Nunca hable con ella, nunca escuche su voz, ni ella la mía. A veces sentía que habia perdido esa habilidad, en esta casa me la pasaba tan sola, que solo quedaba hablar conmigo misma

Eso lograba que el tiempo pasará lento

Todos los dias frente a la ventana, intentaba trazar el camino a la carretera. Desde donde me encontraba solo veía árboles y mas árboles. Tenia que ver desde otro ángulo, pero en esta casa al único lugar que tenia permitido ir, era al baño, no podia avanzar mas alla de la puerta. Era estresante estar entre estas cuatro paredes, me sentía atrapada, sentía como cada vez me volvía mas pequeña. Cuando todos estos sentimientos me llevaban a un límite, quería correr, gritar e inclusive brincar, pero la realidad era otra, no me quedaba mas que sentarme en una esquina y sacar todo mi frustración. No quería hacer ruido, lo que menos quería era que él llegara nuevamente a la habitación

Estaba frente al espejo, mirando mi propio reflejo, ya no me parecía a la persona que era antes, ahora lucía mas delgada y pálida, mi cabello era mas corto, me llegaba un poco mas abajo de los hombros, se veía sin color, como si algo le faltara. Mi rostro solo mostraba el sufrimiento que llevaba por dentro, tenia ojeras, mucho mas notorias que antes, al igual que mis labios estaban palidos y resecos. Mi piel estaba llena de cicatrices, moretones y rasguños. Mi cuello aun tenia esas pequeñas marcas que poco a poco iban desapareciendo, los dedos de mis manos aun se encontraban morados. Aun tenia los hematomas cerca de mis ojos, pero cada vez mas se iban desvaneciendo

Lo peor fue mi espalda

Me gire para poder verme atreves del espejo, levante mi blusa. Sentí un fuerte dolor en mi estomago, esas heridas eran atroces. Él era un monstruo. Mirar todas las cicatrices que tenia, sobretodo del cinto con el que me golpeó me hacia sentir tan enojada, llore por sentirme tan débil, por ser tan fácil de destruir. No queria esto, queria que él pagara todo y cada una de las veces que me lastimó. Ya no era las misma Isabella de antes, solo era peor ¿Eso era posible?

¿Y si mis padres no me reconocían?

¿Eso era posible? ¿Que haría? Miles de preguntas abordaban mi mente ¿Y si se enteraban de lo que hice? De lo que le hice aquel hombre ¿Estarían enojados conmigo?

Antuan me obligo hacerlo

Estaba asustada de algo que jamás había pensado, ¿Que pasaría cuando volviera? ¿Me sentiría fuera de lugar? No sabia como reaccionar ante esa posiblidad, si bien en este momento me sentía tan sucia por lo que él me habia hecho, no tendría cara para enfrentar a mis padres ¿Era mi culpa?

—¡Basta!

Cállate

Cállate

Cállate

Golpeaba con poca fuerza mi cabeza, quería dejar de pensar en eso, pero por mas que lo intentaba a mi mente llegaban y llegaban cada vez mas preguntas, sobretodo escenarios donde mis padres se avergonzaban de mi, donde me culpaban de todo

—¡Basta!

Cállate

Cállate

Cállate

Tenía que dejar de pensar en eso, no quería hacerlo, no ahora, mi padres me quieren, ellos estaran para mí, lo sé. Todo esto solo era mi mente, todo estaba mal, yo no era la culpable de nada, era él, siempre fue él. Antuan fue el que me lastimó, el que me humillo, el que abuso de mi, el que me hizo disparar. El que solo busca hacerme sufrir. El que me alejo de mi familia y los condenó a una vida de sufrimiento

Sin remordimiento alguno

Conforme pasaban los días el dolor de las heridas iba disminuyendo, ahora solo quedaban las cicatrices y los moretones. La mujer que siempre entraba casi todos los dias a la habitación, poco a poco dejo de hacerlo. Solo entraba una vez al dia y se aseguraba de que tomara el medicamento y me vigilaba mientras me duchaba. Eran cerca de las cuatro de la tarde, el día afuera era soleado, era hermoso, estar aquí adentro me sofocaba. Odiaba las interrupciones, odiaba que me sacaran de mi zona de confort, y ahora lo estaban haciendo, pense que se trataba de aquella mujer, pero no fue así, era él

Era Antuan

AMORE OSSESSIVO "ISABELLA"Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora