Chico Azucarado

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Estaba acomodando felíz una caja donde estaban unas golosinas sabor a durazno, cada tanto me fijaba en Yoongi, el chico que registraba las compras.
Le habíamos apodado "Suga" demasiado callado y parecía amargado, así que la palabra "azúcar" le quedaba perfecto.

Algunas veces lo encontraba mirándome mientras acomodaba la mercancia.
Lo noté cuando él estaba jugando demasiado con ese chupetín que solía sacar de una de las vitrinas, como todos los viernes.
Siempre lo movía de derecha a izquierda y cuando yo lo miraba a él,  corría su vista hacia otro lado.

Los clientes más divertidos de atender eran los adultos desesperados por que sus hijos dejaran de llorar.
Simplemente pedían las peores combinaciones de la historia.
Cuando ellos se iban, yo le contaba eso a Suga, él solo sonreía y agarraba un caramelo de menta y chocolate que estaba en una pequeña canasta para dar por vuelto.

Algunas veces le pedía ayuda para que me alcanzara algo del depósito, siempre me lo traía haciéndose el distraído cuando le decía mi "Gracias".

El gerente venía de vez en cuando, eramos muy amigos y con él habíamos inventado el apodo para el rubio.

-Invitalo a salír- dijo Taehyung, el gerente, mientras tomábamos un café en el escalón de la puerta trasera del local donde solíamos estar en nuestros ratos libres.
Me reí y le dije que no.
Estábamos hablando de cualquier cosa cuando Suga apareció, nos preguntó si teníamos fuego, dije que no y Tae me guiño un ojo, es un pervertido.

Tae volvió para adentro y yo me quedé ahí afuera, con mi mente metida en el rubio que atendía la caja que casualmente estaba al lado mío.

-Jimin- me habló

Yo lo miré, se veía realmente bien con ese delantal para atender clientes.

-Se me cruzó por la cabeza esto hace mucho y no lo quiero dejar pasar- me convidó un chicle de menta de la estantería cuatro y siguió con su charla.

-¿Querés que algún día salgamos juntos a comer? Me pareces un chico bastante lindo y bueno...eso-al final se puso un poco tímido.

Yo me sonrojé y seguí masticando mi chicle.

-Me encantaría Suga, ¿dónde y cuándo?- le sonreí avergonzado.
Y reímos algo nerviosos y felices.

Quedamos en que después de trabajar saldríamos, lastimosamente no le pude decir a Tae porque estaba revisando el negocio para corroborar que todo estuviese en orden.

Eran las 8 cuando el negocio cerró, yo me puse un perfume que tenía en la mochila para estar un poco más arreglado para la cita.

Yoongi tenía una facha impresionante y ni se notaba que antes lo llevaba puesto, tenía unos jeans azules con una remera negra apretada y un cinto del mismo color, estaba muy bien vestido.

Comimos en un bar y empezamos a hablar, él era mucho más dulce de lo que prometía mostrar en el local y me hizo sentir muy a gusto, se notaba que era educado y bastante sencillo, eso me encantó.
Me contó que tenía un gato y amaba con toda su alma la música clásica.

-Sabés, siempre te veo mirándome cuando acomodo las golosinas en el pasillo, pero nunca me animé a invitarte a salír.

Yoongi estaba sumamente sonrojado.

-Pensé que no lo notabas- rió nervioso- la verdad me pareces muy simpático, aunque no te conozco tanto - dijo sincero- aunque yo tampoco hable mucho - rió de nuevo.

Luego de comer salimos a caminar,  mientras comíamos unas almendras con chocolate.

No me quería precipitar tanto al salir con él, trabajamos en el mismo lugar y eso podría complicar las cosas. De todos modos en ese momento no le estaba llevando el apunte a ese pensamiento.

One Shots YoonminDonde viven las historias. Descúbrelo ahora