Crepúsculo

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En algún momento las relaciones se acaban y eso le disgustaba mucho a Jimin.

Aún recordaba cuando quitaba la remera de su ex y veía esa cicatriz.
Le decía con humor que le habían apuñalado, pero siempre respondía que fue por apendicitis y reían juntos de lo estúpida que sonaba su charla.

Desde que terminaron siempre veía una pelicula.
En "Crepúsculo" representaban tan bien el amor adolescente.

Quizas nunca debió disculparse por ser tan amoroso. Ni siquiera combinaban bien sus formas de ser, él era demasiado trabajador e impulsivo para elegir y Jimin se romaba su tiempo para las cosas. Pero lo que mas extrañaba eran sus sonrisas, eso le alegraba cada tarde.

Ahí estaba Jimin, frente a su computadora, buscando esa pelicula otra vez.

Yoongi le decía que era espantosa, que no merecía la fama que tuvo, que el libro debía ser mejor que su adaptación cinematográfica. Pero siempre se quedaba y se reía cuando lo comparaba con ese pálido vampiro.

Su celular ya no tenía mensajes suyos, mucho menos su número telefónico.

Pero decidió llamarlo una noche que había bebido de mas, aún conservaba el número del mejor amigo de su ex.

Tres golpes secos se escucharon a lo lejos, en la puerta de entrada. Jimin paró la pelicula para levantarse o tambalearse y llegar hasta ahí.

Al abrirla solo vio esos ojos penetrantes que le habían vuelto loco cuando tenía 20 años de edad.

No lo pudo ver mas su cara porque sus labios estaban contra los suyos. Como obra del destino, pensó.
Algo divino que no se repetía en la existencia dos veces.

Los labios de Min Yoongi.

Una cachetada hubiese bastado para librarse de él, pero se dió cuenta de la aplastante realidad. Min Yoongi no era ningún estúpido, ni calificaba para el puesto.
Puede que casi nunca tenía energía, pero si tenía un objetivo en mente, no paraba hasta lograrlo. En eso se parecían. Ambos eran demasiado perfeccionistas.

Volvió a encontrar esa cicatriz en su piel y a obligarlo a ver esa pelicula trillada.
No recordó nombrar el motivo de separación cuando lo volvió a ver, pero si cuando hablaron de ello.

Lo único que cambiaría era que no se echaría la culpa. Ya había echo bastante al demostrar que no le importaba cuando se separaron.

Pero la charla se extendió y ahorw tenía ese shampoo barato que Yoongi usaba siempre, afortunadamente era pasable. Tenía un agradable olor a canela.

Se dió cuenta que necesitaba de vuelta al ermitaño amor del mayor. Pero sabía que estaba mal. No ayudaba en nada que esté usando su toalla favorita en esos momentos. Pero creía que su corazón lo valía. Aunque termine quebrado otra vez.

-Yoongi- su voz era pausada, casi fantasmal. Ahora sentía la necesidad de esconderse bajo las sábanas y esperar a que la vergüenza lo comiera. Pero no.

Recibió una onomatopeya de su parte y se sentó al borde de la cama, como solía hacer. Con su toalla favorita atada a la cintura, distrayendolo.

Su mente le jugaba una mala pasada y se quedó en silencio un rato mientras él lo veía.

-¿Seguís estando con So Jung?- me atreví a decirlo, de manera directa sin dar rodeos.

-¿Con Sowon?- articuló y negó en respuesta- lamentablemente mi corazón revolotea por alguien mas y ahora... ella y yo solo somos amigos.

-Lastima que no volas por mi- se me salió y quise que la tierra me tragase.

Él rio y me miró a los ojos otra vez.

One Shots YoonminDonde viven las historias. Descúbrelo ahora