Lo primero que debes hacer es relajarte. No será como la hipnosis pues, hayas experimentado o no la hipnosis, sí has experimentado antes este fenómeno y sabes que no tiene nada que ver con ella.
Sólo, relájate. Vacía tu mente. Es lo más importante del proceso. No leas estas palabras por encima. Concéntrate en ellas. Que esto no sea ninguna lectura exploratoria.
Quiero que sientas, no que pienses; quiero que imagines, no que leas: quiero que veas mi color.
Inhala.
Retén el aire.
Exhala.
Tus sentidos ya no están en ti.
Inhala.
Retén el aire.
Prepárate para esta sensación ya tan familiar para ti.
Exhala.
Prepárate para sentir por última vez un color.
¿Listo? Bien.
Comencemos.
Quiero que cierres los ojos. ¿Hecho? Mira dentro de ti. Quiero que veas el alma. Siéntete como tal, inalcanzable, infinita, intangible, inefable.
¿Te ves el alma? ¿Te sientes alma?
Ahora haz lo que siempre has querido, cual fantasma: atraviesa paredes y llega donde jamás podrías haber imaginado. Ahí donde los sonidos no se oyen ni los colores se ven: todo se siente.
¿Estás ahí?
Atrápalo; atrapa la felicidad. Cierra tu puño y atrapa a esa efímera sensación. ¿Puedes? Es complicado: no se ve, no se oye -excepto por aquella risa, a lo lejos, ahogada de aquél niño-. No es tangible. Pero ahí está. Existe.
Ahí tienes tu último color.
ESTÁS LEYENDO
INEFABLE
De TodoEsencias inefables atrapadas en palabras. Relájate. Lee. Siente. Luego trata de adivinar. La respuesta se dará a la vez que suba la siguiente actualización. [Actualización: domingos y algún miércoles]
