«Pero se apagan los focos y vuelvo a ser un loco solo
que encuentra su sosiego en bares
y confía como un ciego en los consejos del más tonto».
›naruto fanfiction; uchiha sasuke x oc.
›créditos a Mary por la anterior portada (( @sabakunokyojin ))
›i...
うちは サスケ blind, capítulo cuarenta y cuatro «el fin del fin»
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nueve de julio cinco años después
Una canción de cuna se reproduce con parsimonia en su cabeza y, aunque sus labios no la exponen, piensa que es suficiente con tenerla consigo en ese momento de complicidad entre parientes cercanos. A su lado está Suki, su segunda hija de apenas cuatro años con su risible metro de altura, juega con el vuelo de su vestido blanco, mientras que mira con desinterés cómo es que la ceremonia Hokage se lleva a cabo en lo más alto de una torre que ella no conoce ni de nombre. También está Sousuke, aunque este solo tiene unos cuantos meses de nacido y yace dormido en los brazos de su madre, quien a su vez porta el mismo tono albo.
Es increíble como el tiempo ha pasado tan rápido. A veces, parece que solo fueron unos cuantos minutos. Aunque eso debe ser porque siempre está latente el hecho de que la felicidad es efímera y que debe ser disfrutada antes de que se evapore. A su conveniencia, aún no se ha ido y no dejará que eso suceda, es por eso que dio la idea de salir de esa asfixiante aldea e ir hacia el pueblo de Akemi, ese que reconstruyeron con mucha paciencia y después de arduo esfuerzo para que Konoha la tomara de entre los ripios. Sin embargo, nada es imposible, mucho menos lo es cuando se tienen los contactos adecuados; por lo mismo, no le costó ni tres años cuando estuvieron ahí, listos para empezar una nueva vida lejos de esa ciudad que arde en llamas sin saberlo. Nuevas experiencias, nuevos amores, nuevos dolores de cabezas, nuevas reglas y, sobre todo, nueva esperanza. Ese pequeño pueblo que fue cuna de pérfidos como Akemi, Dan y Kai, ahora es el nuevo hogar de cientos de personas rechazadas por las demás aldeas y también es cuna de nuevas oportunidades. Konoha se las arregló demasiado bien para poder controlar ese pequeño pueblo y convertirlo en un nuevo lugar para reivindicarse, especialmente fue dirigido para las demás aldeas, pues Konohamaru, el actual Hokage Completo de ese tiempo, les obsequió ese pueblo como una bandera blanca para poder rehacer la Alianza. Al principio pareció que iba a ser un completo fracaso, pero grande fue la sorpresa cuando nadie se negó y, al contrario, reconocieron su acción como loable.