Luego de lo acontecido con Miroku y de que Inuyasha se calmara un poco, llegaron a la casa de Sango. Al bajar, el peliplata tomo la jaula de Kirara y una caja con las pertenencias de la misma. Kaghome entro a buscarla y tras unos minutos salio con su amiga y sus ojos vendados.
-No quiero imaginar que haras algo para arruinar mi sorprendente look de cumpleaños, Inu – Bromeo Sango, haciendo reir a la pareja.
- Seria incapaz, amiga – Deposito la jaula frente a Sango y, con cuidado, saco a la gatita de su encierro – Cuando cuente tres, quítate la venda. Uno, dos, tres... - La pelinegra hizo lo que su amigo le pidió, para encontrarse cara a cara con esa preciosa gatita. Al principio su boca comenzó a abrirse y cerrarse sin poder omitir palabra, pero cuando reacciono sus ojos se llenaron de lagrimas. Tomo con delicadeza al pequeño animal abrazándola contra su pecho.
- Inu... - Jadeo debido al llanto. Se acunclillo en el suelo, sin soltar a la pequeña que maullaba levemente y lamia el rostro de su dueña – Eres tan bonita – Murmuro, viéndola fijamente – Te llamaras Kirara. Es perfecto para ti – Luego de unos minutos donde los amigos no hicieron mas que sonreir al ver a Sango hablándole a su nueva mascota, la pelinegra se paro para abrazar con fuerzas a su amigo – Es el mejor regalo que me han dado, Inu. Muchas gracias.
- No agradezcas – Con cuidado seco sus lagrimas y beso su frente – El mejor regalo, para la mejor amiga.
- Ahora mi regalo se ve como si te hubiese comprado solo una bolsa con golosinas – Murmuro Kaghome, haciendo reir a ambos.
- Eres una tonta – Con su mano libre, Sango abrazo a Kaghome besando su mejilla – Sabes cuanto deseaba ese vestido.
- Que imagen tan conmovedora – Inuyasha fijo su mirada en ese maldito traidor apenas apareció por la puerta – Te regalaron una rata – Se burlo, mientras veía a Kirara.
- Aleja tus libidinosas manos de mi Kirara – Siseo Sango, abrazándola contra su pecho. Miroku rio pero solo entonces noto la mirada penetrante que perforaba su espalda. Un escalofrio recorrio su columna vertebral y el sudor frio comenzaba a mojar su nuca. Con lentitud giro sobre sus talones encontrándose con una sonrisa retorcida y malvada. Ho no. Eso le iba a doler. Y mucho.
- Amigo...
- Corre – Murmuro el peliplata y no hizo falta nada mas para que los pies de Miroku comenzaron a moverse a una velocidad asombrosa - ¡Eres hombre muerto, maldito pervertido! – Ambos corrieron hacia el patio trasero y ambas mujeres comenzaron a reir al escuchar los gritos de piedad del pelinegro.
- Vamos a mi habitación a dejar a Kirara, cada tanto la voy a ir a ver.
- Si, amiga. Nos turnamos para vigilar a esta hermosa gatita.
***
Luego de la pequeña pelea entre los amigos, volvieron a donde se encontraba la reunión, llena de música, gritos y alcohol. Inuyasha se fue directo hacia Kaghome, comiéndola con la mirada. Por el Ángel, eran demasiadas las ganas de llevarla a una cama.
-Pequeña – Murmuro mientras ponía sus manos sobre su cintura y besaba su mejilla, acariciándola con la punta de su nariz – Ya termine de encargarme de ese maldito.
- ¿Lo golpeaste muy fuerte?
- No, peor. Elimine todas sus fotos de instagram – Sonrio triunfante, logrando que una enorme carcajada escapase de los labios de la azabache.
- Que bien se ven los tortolitos – Se burlo Miroku, aun con su corazón roto debido a su tragedia de instagram - ¿Ya te decidiste a dar el siguiente paso, cobarde? – Volvio a mofar al ver el rostro de su amigo.
- Asi es. Le pedi a Kaghome que sea mi novia.
- ¡Ja! Supuse que no te animarías... ¡Espera! ¡¿Qué?! – Inuyasha rio ante el rostro desencajado de su amigo y, sin preocupaciones, tomo la cintura de la azabache para abrazarla contra su cuerpo, coloco su mano izquierda sobre su mejilla y la beso con tranquilidad, bajo la impresionada mirada de sus amigos.
- ¡Kyaaaa! – Grito Sango, dando saltitos alrededor suyo sin detenerse un segundo - ¡No lo puedo creer! ¡No lo puedo creer!
- Deja de gritar, por favor – Pidio Inuyasha, riendo.
- ¿Por qué no me lo contaste? – Regaño la pelinegra a su amiga que solo sonreía completamente feliz.
- Queriamos darles una sorpresa – Kaghome volvió a abrazar a Inuyasha por su cuello, mientras el ajustaba su fina cintura y reirán al escuchar todas las cosas que su amiga decía.
- Bueno, suficiente. Sueltala – Con muchos celos, Sango aparto a la parejita para abrazar a su amiga y comenzar a saltar ambas como las jovencitas que eran – Quiero ser la madrina de sus hijos, ¿Me has escuchado? Y quiero ser la madrina principal de la boda.
- Si, amiga. Sabes que seras eso y mucho mas – Inuyasha suspiro al ver a esas dos niñas dedicarse tantas palabras de cariño, pero al ver como su amigo estaba concentrado en su teléfono celular, fruncio el ceño y camino hacia el automáticamente. Conociendolo como lo conocía, estaba subiendo otra de sus fotos a instagram.
- Miroku, ¿Qué diablos estas haciendo? – El pelinegro lo miro, pero ya era demasiado tarde. Con una sonrisa diabólica apretó el botón de "publicar" y al instante una noticificacion llego al celular del peliplata.
Definitivamente lo mataria.

ESTÁS LEYENDO
NO ME DEJES SIN TI
RomanceCon tan solo dieciocho años, había logrado presenciar tantos momentos trágicos en su vida, que cualquiera que lo escuchara, pensaría que mentía, o que le estaba relatando el guion de una película. Pero, cuando lo obligaron a ir a vivir con su abuel...