Capítulo XIV

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Respirando con dificultad, Loki abrió los ojos lentamente, sufriendo por cada pequeño movimiento. Incluso los párpados dolían. Sin fuerzas, sin magia y en soledad. Era esto último lo que más comprimía su corazón destrozado. Siempre en soledad, desde niño y en su momento de muerte. La vida había sido muy injusta con él. Quiso sonreír al recordar al pequeño Príncipe de grandes y curiosos ojos azules. Su primer y único amigo, su primer y único amor. Se concentró en ver la película de su vida desde el momento en que Thor apareció en su vida y así superar la agonía que poco a poco lo consumía.

Rio para luego toser en un espasmo horrible, chorreando sangre de sus labios. Podía verlo tan claro, podía sentirlo tan real. Si hubiese tenido fuerzas, hubiera extendido su brazo para poder tocar el rostro del pequeño rubio que sonreía y no paraba de hablarle sobre sus aventuras. Su felicidad fue muy corta, y sentía que merecía más. Pero ya no tenía caso pensar en ello.

Un estruendoso aullido, proveniente del exterior calmó su sensación de soledad. El lobo caminaba en círculos alrededor de la cabaña. Inquieto, intranquilo y con sus instintos alertas. Su dueño, amo y amigo estaba sufriendo. Lo sentia. Sus ojos amarillos brillaron al ver a Loki a través de una ventana. Con sus grandes garras rasgó la madera y parte del techo y la pared cayó al suelo aplastada por la pata blanca.

—Mi pequeño Fenrir. Ahora podrás ser completamente libre. Pero recuerda que los humanos son traicioneros, crueles y destructivos. —Deseaba poder tener fuerzas para usar lo último de su magia y hacerlo de tamaño normal, para que nadie lo lastimara y pudiera pasar desapercibido en ese mundo. Aunque eso sería atraparlo dentro de un recipiente pequeño.

El lobo soltó un rugido suave, se metió por el agujero que había hecho, y se colocó sobre su amado amo. Con las patas a cada lado del cuerpo, su cabeza se inclinó sobre Loki y su aliento cálido movió los negros cabellos. El azabache ya había cerrado los ojos con la intención de no volverlos a abrir. Pero Fenrir aulló una vez más en desesperación al escuchar los débiles latidos de corazón. Sus dorados ojos se humedecieron y la gran bestia derramó lágrimas cristalinas sobre el cuerpo delgado y azul del mago.

La cabaña brilló con intensidad en la oscuridad de la noche y la tormenta de viento y nieve. Pero nadie lo vio.

***

Años después.

Sus pies se movían con rapidez por los pasillos del palacio. Su capa ondeaba con cada curva que daba, con cada movimiento que hacía. Sus brazos empujaron una puerta doble, e ingresó a la gran sala del Rey. Los ciudadanos de Asgard habían sido convocados por su Rey para un importante anuncio. Y Thor subió las escaleras y se sentó en la gran silla dorada, ocupando su puesto legítimo. Observó a su pueblo y sonrió. Su mano se elevó y el silencio se comenzó a extender. Cuando todos estuvieron atentos a él, el rubio se puso en pie con la lanza real en mano.

—Asgardianos. Hoy es un día sumamente importante para nuestra historia. El día de hoy, la reconstrucción de nuestra ciudad se da por terminada. —Los presentes aplaudieron y exclamaban con alegría y emoción. —Mucho se perdió el día del ataque. Pero Asgard nunca baja los brazos y fue así que nos levantamos y seguimos adelante. Quisiera agradecerles por aceptarme como su Rey y haberme permitido guiarlos en estos tiempos oscuros. -Hizo una pausa y recorrió la sala con su mirada azul. —Es momento de volver a ser lo que alguna vez fuimos. -Más aplausos y gritos de victoria. Luego de unos segundos, Thor movió su mano para hacer silencio nuevamente y poder hablar. —Ese es el anuncio real que deseaba hacer. —Sonrió con todo el apoyo de la gente a sus pies. —Pero tengo otro anuncio importante para hoy. Como dije, es un día especial. Hoy volverán a tener como Rey al Padre de Todo, guía indiscutible de Asgard.—Los murmullos no se hicieron esperar. Duda, inseguridad y alegría —Sé que muchos creían muerto a mi padre, pero meses de arduo tratamiento y reposo en la cámara de sueño, me alegra comunicar que ha despertado y que retomará sus obligaciones como Rey. Quisiera aprovechar la oportunidad y agradecerles por el cálido recibimiento, por aceptarme como líder y quiero que sepan que en cada momento que me necesiten, aquí estaré. El pueblo de Asgard tiene un lugar especial en mi corazón. —Inclinó la cabeza saludando a todos y aunque la mayoría aún procesaba la información y cambios repentinos, devolvieron el gesto. Thor había sido un buen gobernante y más de la mitad opinaba que no debía retirarse.

El Espejo. [Thorki]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora