Error #10: personajes de cartón

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¿Alguna vez has leído historias en las que los personajes parecen marionetas? La trama en sí es buena, pero los personajes son tan planos y sus reacciones, tan insípidas que no puedes meterte de lleno; y no hablemos del preciado “desarrollo personal”, porque en estos casos no existe.

El bueno es bueno porque sí, lo mismo con el malo; no existen las decisiones difíciles que quiebran la voluntad del protagonista; una tipa se recupera en cinco minutos de un trauma que hubiera dejado a cualquiera catatónico solo “porque es fuerte”.

En realidad, lo que más fastidia es que los mismos escritores justifiquen la unidimensionalidad de sus personajes. Si alguna vez un lector te ha dicho que tus personajes no son verosímiles, probablemente tenga razón y deberías analizar esa crítica en busca de formas de mejorar. No des razones simples ni digas que no tiene importancia. Las excusas son tu peor enemigo. 

LA IMPORTANCIA DE UN BUEN PERSONAJE

Chuck Jones dice:

«Una idea no tiene valor sin personajes creíbles para implementarla; una trama sin personajes es como una cancha de tenis sin jugadores. El Pato Lucas es a la historia de Buck Rogers lo que Jonh McEnroe era para el tenis. Personalidad. Ese es el tono, el tambor y el flautín. Olvídate de la trama».

¿Y sabes qué? Jones tiene razón hasta cierto punto. He leído libros que, en realidad, no tienen un argumento de corte épico, pero que narran las observaciones íntimas de un personaje tan humano que no podemos evitar formar un lazo emocional con él. Mi más reciente lectura de este tipo fue La música del silencio de Patrick Rothfuss, y he de admitir que me encantó.  

Así que si quieres que tus lectores se metan en tu historia y la vivan, tienes que darle vida a tus personajes. 

LA SOLUCIÓN

Un buen personaje es como una persona real porque se supone que la ficción busca imitar y hasta superar la realidad. Por lo tanto, el primer paso para crear personajes sólidos y bien redondeados es dejar de tratar a nuestros personajes como objetos y reconocer que son personas. Esto no es coser y cantar por el simple hecho de que las personas son complejas. Sin embargo, tampoco es astrofísica, así que no te preocupes.

Algunos escritores crean buenos personajes con facilidad, y si les preguntas cómo lo hacen posiblemente no tengan ni idea (a lo mejor te dicen que toman personas de la vida real y las cambian un poco). Preguntarles a ellos no sirve porque es casi como preguntarles cómo aprendieron a hablar su lengua nativa, así que tienes que acudir a personas que en un principio tuvieron problemas creando personajes. Ya sabes, como yo. 

Mis personajes eran, posiblemente, tan planos como una calcomanía. Poco a poco fui mejorando, pero aún así, sentía que no era suficiente (seré la primera en admitir que mis habilidades sociales son casi nulas, así que sacar personajes de la vida real sencillamente no funcionaba).

Al final, como me costaba entender la complejidad humana y soy una persona metódica, decidí buscar una técnica que aprovechara las herramientas empleadas por la psicología moderna. Fue así como di con el método de Jeff Gerke, autor de The First 50 Pages y Plot vs Character, quien afirma que los personajes son como cebollas: entre más capas tiene, más real parece.

Como mínimo, un personaje ha de tener una personalidad, que actúa como su núcleo. El autor debe determinar si el personaje es introvertido o extrovertido, y qué otros rasgos tiene. Cuidado: el que un personaje sea introvertido no quiere decir que no pueda comportarse como un extrovertido cuando está con amigos, o en otras situaciones donde se vea forzado a actuar así. Lo importante es conocer los rasgos distintivos de su personalidad y sus límites, porque si vamos contra ella, le causamos incomodidad (lo cual está bien. Lo malo es ir contra la supuesta personalidad del personaje y que éste no responda).

Ayuda mucho también que el autor sepa sobre la historia del personaje, pues muchas veces nuestras experiencias determinan cómo actuamos y reaccionamos. Un personaje de alta alcurnia que se haya tenido los mejores tutores se expresará y comportará diferente de un campesino. El lector no tiene que conocer la historia, pero que el escritor tenga una idea ayuda a mantener al personaje consistente.

Por último, está el desarrollo personal. El punto de tener una trama es someter a los personajes a presión. Por lo tanto, si un personaje que haya pasado por mil penurias y tomado mil decisiones difíciles sigue siendo el mismo que al principio, algo anda muy mal. La gente cambia. Los personajes también.

Escribí un resumen detallado del método de Gerke en mi blog. Estaba considerando subir la guía completa a Wattpad, pero Google penaliza los sitios con contenido duplicado y definitivamente no quiero que mi ranking baje con San Google. He dejado el enlace a la guía completa en Vínculo Externo.  Si tienes problemas con tus personajes, entonces te recomiendo que la leas. A mí me ha funcionado bastante bien porque aplica principios y estudios psicológicos de la vida real a la ficción, que es precisamente lo que necesitamos para lograr personajes interesantes y redondeados.

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Si te gusta esta guía, por favor vota y comenta. Saber que te ayuda es lo que me anima a seguir escribiéndola.

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