CAPÍTULO 27

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Comencé a avanzar con rapidez siguiendo al pequeño colibrí que se perdía cada vez mas, por mas que corría me era imposible alcanzarlo 

En mi cabeza trataba de procesar las palabras del hombre de hace rato, encontrar la pieza faltante, salir de este lugar, ese era mi objetivo 

Poco a poco mi visión se iba nublando, el camino que recorría parecía desvanecerse, junto con todo mi alrededor 

Apretaba con fuerza mis ojos, pensaba que solo era mi vista cansada, pero aquel efecto solo duraba unos segundos, por que nuevamente se hacía presente aquella sensación 

Finalmente el colibrí desapareció, se perdió en la infinita oscuridad que estaba frente a mi, su tenue luz terminó por extinguirse, dejándome solo en aquel bosque 

Me detuve de inmediato, giré mi cabeza para todos lados y no podía divisar nada a lo lejos, era muy confuso, el ave había desaparecido y ya comenzaba a angustiarme por la soledad

—Colibrí, ¿pequeño colibrí estas ahí? No me dejes solo por favor, te necesito —exclamé al unisono

Me quedé esperando un sonido, un zumbido quizás, una voz que me reconfortara, pero no hubo nada 

Apreté mis manos con fuerza mientras intentaba avanzar con lentitud, había desconfianza en cada paso, me dirigía a lo desconocido sin un guía y sinceramente me aterraba, pero lo principal que me agobiaba era encontrar algún ser que habitara allí 

La oscuridad poco a poco se adueñaba del bosque donde me encontraba. No había escapatoria, miraba a mi alrededor y estaba rodeado, cada vez estaba mas cerca  

Me comencé a angustiar de nuevo, me sentía solo de nuevo, desubicado, desesperado, quería salir corriendo pero no encontraba un lugar 

Mi respiración era cada vez mas pesada, sentía que en cualquier momento se me acabaría el oxigeno  y me quedaría en ese lugar para siempre 

La mancha de oscuridad se desplazaba como agua, ya estaba a unos metros de mi, de ella salían pequeños sonidos similares a voces humanas, eran imperceptibles, pero no era uno solo, eran muchos y no se distinguía que decía cada uno

Mi frente comenzaba a sudar y mi corazón latía con tanta fuerza que sentía se me saldría en cualquier momento, lleve mi mano a mi pecho, mientras que mis piernas temblaban

—Ayuda, ¿alguien puede oírme? ¿necesito su ayuda? —grité con fuerzas sin recibir respuesta

Cuando la oscuridad estaba a tan solo unos centímetros me agaché y me coloqué en posición fetal, escondí mi cara entre mis piernas y cerré mis ojos, apreté mis manos con fuerza, sea lo que sea que venga es mi destino

Sentí como un frío helado como el hielo acariciaba mi piel, envolviéndola en un ardor tan insoportable que quería gritar con todas mis fuerzas, pero no lo hice, ni siquiera abrí mis ojos, solo los apreté con mayor fuerza mientras un quejido salió de mi interior 

Ahora esas voces eran mas claras, estaban tan cerca de mi que me aturdían, ahora todos esos sonidos tenían manos, tenías pies, podían tocarme, podían hacerme daño

Quizás mi hora ya había llegado, era demasiado tarde y no logré encontrar la pieza, era lo que me advirtió el desconocido 

—Lo siento Chris, no podré volver contigo a cenar esta noche, ni las que vienen —susurré entre lagrimas





VIVIENDO EN OTRA PIEL - VIRGATODonde viven las historias. Descúbrelo ahora