Capítulo 21

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- ¿Qué?, musita Sam cuando me ve llegar.

- Nada, -contesto rotunda recostándome en el sofá a su lado. Sam y yo hablamos sin apenas mirarnos ni mostrar mucha emoción en el diálogo, no queremos llamar la atención de las cámaras, pero nos hemos entendido perfectamente con la mirada. Me pregunta por Hugo, para saber si ya he hablado con él, pero no hablamos desde la madrugada de martes. Solo hace un día y medio de eso, pero a mí me parece una eternidad... No es fácil cuando se convive en la misma casa e incluso compartes litera. La situación es muy incómoda, evitamos encontrarnos incluso para darnos los buenos días o comer en la misma mesa. Es necesario que hablemos para rebajar la tensión porque no podemos estar así eternamente... al menos yo no puedo, además, ni siquiera estoy enfadada con él. Y él tampoco..., creo que lo que le pasa es que tiene miedo o inseguridad porque lo he pillado mirándome de soslayo más de una vez.

- ¿y ti quien te ha llamado?, -pregunta más relajada Sam. Se gira hacia mí y apoya el codo en el respaldo con una sonrisa.

- Vaaaa tía, ¡mi madreee!..., - yo también me giro e imito su postura, está conversación me gusta más y vuelvo a sonreír. Noemí nos anunció en el desayuno que todos iríamos recibiendo una llamada de nuestros familiares durante la mañana por primera vez en tres semanas. La noticia no podía llegar en mejor momento, además de lo ocurrido con Hugo, la canción de esta semana se me está atragantando. Necesitaba más que nunca hablar con mi madre, respirar su paz, saber que estaba orgullosa de mí y sobre todo, que todos en casa continuaban bien-. ¡Ha sido un subidón de adrenalina hablar con ella, Sam! Dice que están todos muy orgullosos, que les encanta ver el 24 horas..., que les encantó la actuación de señorita, que no me preocupe por la canción de esta semana y ah! que tengo que confiar más en mí misma...

- ¡Pues claro que sí!, ¡deberías hacerle caso!, - dice Sam medio regañándome.

- Tú todavía no has hablado... ¿no?.

Sam frunce los labios y niega con la cabeza como respuesta. Abre la boca para contestar pero llega Hugo al salón aplaudiendo y gritando y la interrumpe.

- Toma, toma y toma...., - está eufórico.

- ¿Qué tal Hugo?, ¿con quien has hablado?, - le pregunta Rafa yendo a su encuentro.

- ¡¡¡uff!!!, ¡¡¡super bieeen!!, he hablado con mi mamá y con mi novia..., que está todo bien y que no me preocupe por nada, -me mira mientras lo dice aliviado-, que siga siendo como soy y que disfrute con las canciones.... y que le habia gustado mucho "señorita".

Sam y yo nos miramos, pero no decimos nada.

- ¡Qué bien, tio, me alegro!, - dice chocando su mano con él.

- Sí, ya estoy mucho más tranquilo, no me sale llorar ni nada, estoy supercontento. Vaaaa, tio...., - dice abrazándose a él y comenzando a contar detalles de la conversación con su novia que me duelen como cuchillos clavados en mi piel.

- Anaju está la sala polivalente libre, ¿ensayamos?, me pregunta Javi que está sentado enfrente mío. Creo que se ha dado cuenta..., ¿todo el mundo lo sabe?. Luego pienso que después de la escenita de Hugo en el comedor y de la mía en las duchas del lunes, es normal que los compañeros se hayan enterado. No me preocupa en exceso porque todos juramos un pacto el primer día "lo que pase en la academia, se queda en la academia" y no creo que nadie lo rompa.

- Sí, ¡claro!, ¡vamos!, digo con todo el entusiasmo que puedo.




Me voy a la habitación en cuanto la abren, el día ha sido muy largo y estoy deseando meterme en la cama. A pesar de los esfuerzos, el pase de micros ha salido regular. Los profesores dicen que trabajando quedará bien en la gala, pero que no he conseguido estar en el tono hasta el último estribillo.

Me tranquiza saber que después en clase de Mamen he conseguido corregirlo en parte, pero tengo que seguir trabajando en ello mañana para que esté perfecto en el pase del viernes.

- ¡Ey! Anaju, -me dice Sam cuando llega a mi cama. ¿Me haces un hueco?

- Claro...

- ¿Qué querías preguntarme?

- Tía llámame loca pero... ¿crees que a Eva le gusta Hugo?, bisbiseo a mi amiga.

- ¿Tú también lo has notado?

- ¿Quién más lo ha notado?

- Yo y Mai... ya sabes que a Flavio le mola un poco Eva...

- Sí, eso suponemos tu y yo...

- Pues hablándolo con Mai hemos concluido que no hay peligro, que quien le mola a Eva es Hugo.

- ¿Crees que es por eso por lo que se puso así cuando nos vio?

Sam sopesa antes de contestar. - Puede ser...

- Tía, es que llevo viendo estos dos días un rollo raro entre los dos cuando cantan que no se que es... como que ella tiene mucha vergüenza cuando le toca cantar mirándole a los ojos..., pero no se si estoy paranoica, si estoy celosa o qué... y a él también lo veo tonteando...

- Sí, pero, ¿no es más en el punto "nena, se que te molo, mira que guapo soy"?

- No lo sé... Parece que te reclaman..., - señalo con la cabeza a Flavio, que está tratando de llamar la atención de Sam.

- Sí, es que hemos quedado, - dice con una enorme sonrisa-. Luego te veo

- Chao guapaaa


Abro mi cuaderno de apuntes de la clase de Mamen de esta tarde, dispuesta a hacer un último esfuerzo antes de dormir.

- Hola, - dice Hugo bajito mientras sube rapido la escalera de la litera.

No contesto. Hay que poner punto y final a esto. Me levanto y subo la escalera.

Se ha tumbado en la cama y al verme se levanta un poco asustado.

- Hola... ¿podemos hablar un momento?

- Sí, claro, - traga saliva con dificultad-. Dime.

- Me alegro mucho que haya ido bien la llamada con tu novia y que esté tranquila.

- Anaj

- Déjame terminar por favor, - él asiente y yo continuo-. Me alegro mucho por ti, por lo dos. Por mi parte decirte que nunca sabrá nada de lo que ha pasado, ya eres tu libre de decirle lo que mejor consideres. Y quiero..., me gustaría... que volviéramos a ser amigos, a estar bien... no te digo que seamos los mejores amigos, pero al menos que no nos esquivemos....

- ¿Ya puedo hablar?, -dice bromeando y espera hasta que yo asiento-. Gracias por ser tan buena... y me gustaría que volviéramos a ser amigos..., - contesta apretando los labios.

- Ok pues... , -digo un poco incomoda-. ya está todo dicho... hasta mañana..., - me despido bajando la escalera porque tengo miedo a que se me salten las lágrimas delante suyo.

- Hasta mañana Señorita, - dice triste, apretando los labios.

Me escondo bajo la almohada y lloro en silencio. Esto va a ser muy difícil, pero lo voy a superar, ¡estoy segura!

NO PUEDES ESCONDER LA VERDADDonde viven las historias. Descúbrelo ahora