Narra Rin.
Eran las 17:25 cuando llegué a casa de Nakare. Piqué a la puerta, y para mi sorpresa Goro me dio la bienvenida con un lengüetazo en la cara. Estaba en el suelo, riendome y quitándome a Goro de encima, y, cuando pude librarme de la gran bola de pelo que tenía encima, vi como una mano abierta en señal de ayuda se acercaba a mí. Cuando por fin estube en pie y pude articular palabra, me di cuenta de que la mano salvadora pertenecía a un chico alto, ni gordo ni delgado, con ojos verdes penetrantes y el pelo teñido de blanco. Mi mirada se quedo fija en su rostro, por el momento, inexpresivo. De repente se empezó a reír.
-¡Nakare! - gritó - ¡Creo que tu amiga no tiene lengua!
Nakare salió de detrás de la puerta, y yo seguía embobada intentando descifrar quién era ese misterioso chico... Vale, que sí, que era Cloud, pero en ese momento no se me pasaba por la cabeza, era un chico completamente normal.
-Rin, este es ESO - dijo mi amiga señalando al chico y consiguiendo así que reaccionase y soltase la mano del chico.
-¿Cloud? - pregunté - Pues te imaginaba completamente diferente.
-Gracias supongo, pero... ¿Me podrías llamar ESO?
-¿Te molesta que te llame Cloud? Pero si es un nombre increíble - y a continuación, muy bajito para no parecer la rarita, dije - como el protagonista de Final Fantasy VII.
Mis intentos de no ser oida fueron en vano, ya que Cloud me oyó:
-¿Conoces Final Fantasy? - preguntó con una cara de estupefacción máxima
-Sí, de ellos el VII y IX son mis favoritos. Aunque me considero fan hasta la vena más pequeña de The Legend Of Zelda, por cierto, me gusta mucho tu gorra - dije con una sonrisa.
-Yo también soy un poco friki, pero mi nombre en Internet va seguido de Roronoa por Zoro de One Piece.
-Es mi anime favorito - dije con una sonrisa nerviosa la cual se le contagió a él también.
-Bueno tortolitos, que haceis muy buenas migas, pero sería mejor entrar en casa. Es de mala educación tener a los invitados fuera.
Todos nos metimos en casa, Cloud y yo hablamos y hablamos mientras que Nakare hacía pequeños incisos en nuestra variada y friki conversación y de vez en cuando jugaba con Goro. La tarde fue perfecta. Cojimos unas palomitas y elegimos una película, la cual fue El Rey León, que aún que ya la habíamos visto, nos gustaba lo mismo o más que antes. Para mi suerte o mi desgracia, en algún que otro punto me saltó la típica lagrima de "no se me oye llegar pero aquí estoy". Cloud se dio cuenta y me susurro que a él también le daba mucha pena, me fijé en que sus ojos verdes estaban enrojecidos y al mirar a Nakare me di cuenta de que estaba cojiendo con fuerza un cojín y tenía los ojos acuosos por las lágrimas. Nakare tiene 16, yo 17 y Cloud 18, pero seguimos siendo igual de maduros y sensibles que cuando teníamos 5 años... Ay, el tiempo no pasa para algunas personas.
Al final del día nos dimos un abrazo Nakare y yo, luego me atreví a darle otro a Cloud, y me acompañaron hasta la puerta, cogí a Goro y salí diciéndoles adiós con la mano. Luego llegué a casa, saludé a mi tío, cenamos, me duché y lavé los dientes y me metí en la cama con Goro a mis pies. Me costó dormir, ya que no dejaba de pensar en Cloud y esos penetrantes ojos verdes... Tenían algo que me desconcertaba. Luego de un millón de vueltas en la cama me dormí.
(Os dejo una foto del perro de Rin, Goro. Ale, hasta la próxima Naranjitos)
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ESO #Wattys2015
Romance¿Qué harías si conocieras a un chico que no se quiere a sí mismo? Él haría todo lo posible para quererte. ¿Qué harías si este fuese el hermano de tu mejor amiga y ni siquiera supieras de su existencia? Él haría que nunca te olvidaras de él. ¿Qué har...
