"La experiencia es un billete de lotería comprado después del sorteo" (Gabriela Mistral)
Todas las emociones confluyendo en mi interior.
La luz, el color azul, la noche cambiante e intransigente.
Tome un largo suspiro, recolectando todas las piezas que reflejaba, lo que formaba parte de mi ser, lo que yo consideraba perdido. Todo era calma detrás de la figura, era como si en realidad formara parte de algo grandioso y espectacular.
Las cosas, todo lo que me formaba como persona salio a flote en ese instante. Mis cualidades, debilidades, sufrimientos y alegrías. El aleteo inconstante, rápido, fugaz dejaba espabilada mi mente, recta mi espalda, resueltas mis preguntas.
"Todo volverá a ser como antes. Solo tienes que despertar"
Suave, apasible y confortable voz que resonaba en mi interior con aquella frase. Quería creerlo, quería sentirme parte de esa realidad que cambiaría y volvería a su inocencia. Pero todavía seguía teniendo el compás de un eco en mi cabeza que ensordecia mi existencia, aquella voz que decía que era inborrable el pasado que había vivido.
Aprisione mis ojos un momento, tratando de recapacitar y volver a la realidad. Cuando los abrí ya no estaba.
Me quedé toda la noche dando vueltas en la cama. Pensando, recapacitando sus palabras. "Solo tienes que despertar"
Aunque intentara sacar esa imagen de mi cabeza siempre intentaba colarse en pequeños flashes. No podía apartar el recuerdo, era incontrolable. Algo, ese algo quería que me desvelara y por alguna razón me moviera entre los árboles de aquel bosque.
Taciturna y reflexiva recorrí las orillas del lago, ignorando como el agua retumbaba con cada uno de mis pasos. Mis movimientos no tenían dirección, seguía un instinto intrascendente que me llevaba nuevamente a las cenizas.
Las horas no parecían transcurrir mientras me sentaba a ver aquel amanecer sobre uno de los pilares destruidos de mi castillo. Había rescatado algunas de nuestras pertenencias que se salvaron de aquel caos. Un péndulo dorado, una carta quemada, y un diario en blanco que se encontraban dentro del viejo maletín de mi padre.
Me cogele en aquel instante, viendo como la esfera de calor comenzaba a salir, atravesando el horizonte, cruzando el agua, reflejándose en ella. La electricidad recorría mi cuerpo mientras aquella estrella gigante me daba calidez. Sentía que algo me perseguía, algo me vigilaba desde lejos, pero al darme vuelta solo estaban los escombros. No podía ver con claridad y empezaba a creer que estaba divagando.
— Así que aquí comenzó todo — Su voz por detrás me sobresalto y saco del insomnio que provocaba en mi el sol.
No sabia como era que estaba conmigo. Tal vez me había seguido y esa era la presencia que sentía. Aunque de alguna manera parecía que el también había madrugado, o tal vez solo no podía dormir. Tampoco entendía como el sabia que este lugar alguna vez había sido mio. En esos momentos la curiosidad seguía presente, así que la reprimir para no tener que hablar mas de lo necesario.
— Si — Contesté absorta en la memoria — Este fue alguna vez mi hogar.
Alex se sentó a mi lado apoyando primero una mano y luego dejando caer su cuerpo por detrás. En el extremo de su tobillo pude notar como delgadas lineas sobresaltaban en su piel, pero la tela cubrió la zona antes de que pudiera descubrir de que se trataba aquella imagen.
Sus dedos comenzaron a hacer círculos invisibles sobre el aire, provocando que en la tierra se formasen pequeños brotes color verde. Parecía una acción tan cotidiana en su persona, aunque a mi todavía siguiera sorprendiéndome.
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Alas de Mariposa
FantasiaEn un mundo en donde la verdad es tragedia y el futuro una esperanza por renacer, Sara, descendiente de grandes medicos, deberá cumplir con su predestinado y engorroso camino, empezando por el momento en el que sus padres la dejan ver la realidad de...