Ethan y Giselle tienen un pasado público y una vida hecha por separado.
Giselle sigue con su ajetreada vida sin lugar para alguien más y Ethan aparece en las portadas de cada revista con una chica nueva, ya nada los une.
Y sin embargo sus caminos t...
—Vamos, Giselle. Yo no dejé a una mujer débil, ¡Sé que puedes!
Mentalmente estaba en la playa o en mi cama. Pero en la realidad estoy en el GYM de Hector, con él como mi entrenador y dando de gritos.
—¡Hector, dame un respiro!
El aire se siente pesado al entrar a mis pulmones, no llevo ni tres horas estrenando pero me estoy muriendo a cada segundo que pasa.
—¡Giselle, no quiero quejas o subiré la intensidad!
El sudor me empapa, traigo un short y un top pero ambos estan húmedos.
Una hora después termino el entrenamiento y posiblemente también mis ganas de seguir.
Con mi toalla me limpio el sudor, camino hasta mi botella de agua y bebo una gran parte.
"¡No demasiada agua!
El grito me sobresalta, riego agua en mi pecho sin querer y largo un suspiro frustrado.
—¡Maldición, Hector! Tomate unas vacaciones.
—Me tomaré esas vacaciones cuando dejes de llorar, ve con Jena que te está esperando.
Lloriqueo un poco.
Voltea a verme, hace un gesto con sus dedos y los lleva hasta sus ojos y luego a mi.
—¡No dije nada!
Sostengo mis pocas cosas que tengo fuera y me muevo al salón de baile, esta repleto de espejos en todas las paredes y barras de metal para el estiramiento o para lo que se necesitara.
—Hola, Jena. Hector anda de un humorcito, ¿eh?
Aprovecho para picarlo viendo que pasa por donde estamos, me gruñe y sigue su camino mientras escucho la risa de Jena.
—Dejalo, el pobre se entero que su hermana se casó con un tipo que no conoce.
—¿Qué no conoce él?
Ella niega mientras busca algo en su celular, música probablemente.
—Que ella no conoce.
Jadeo, y yo que me lamento con mi situación.
—Con razón.
—Si, hoy lo conocerá y todo eso, su hermana no sabe ni donde esconderse porque estaba hasta el cuello de ebria cuando pasó.
—No se por quien sentir más lástima...
—Yo diría que por tí, tienes un largo día.
Coloca música, el ritmo es bueno y alegre.
—Vamos, aun te esperan más horas.
Suspiro, espero poder salir con movilidad de aquí.
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