-Quiero que seas el padrino de mi boda- Kirishima mencionó sonriendo.
-Bro, sabes que me encantaría -suspiró -pero creo que teniendo en cuenta mi historial de desastres a cada boda que voy, tu mejor opción es Sero-respondió el rubio.
Denki Kaminari...
Vamos a enamorarnos por la noche Y olvidarlo en la mañana Tócame una canción que te guste Puedes apostar que conoceré cada línea
— Let's fall in love for the night, Finneas.
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— ¿Amas a mi hijo? — preguntó seriamente — Se que quiza es una pregunta tonta teniendo en cuenta que se acaban de casar, pero quiero estar seguro — los ojos del hombre frente a él comenzaron a cristalizarse — Ya vi a Hitoshi sufrir una vez y no quiero que eso se vuelva a repetir.
Denki sintió un nudo en la garganta por las palabras de Hizashi, ahora comprendía por qué Shinsou no pudo decirle la verdad a su padre. Kaminari podía ver el miedo y tristeza reflejados en los ojos verdes del hombre, decir que se sintió como una basura por mentirle todo este tiempo es poco.
— Yo...— cientos de respuestas se arremolinaron en su mente pero ninguna de ellas parecía querer salir de sus labios —Hizashi, como le dije antes, no tiene de qué preocuparse, he amado a Hitoshi desde la primera vez que nos conocimos y lo sigo haciendo.
Hizashi sonrió aliviado y tomo las manos de Denki entre las suyas.
— Me siento aliviado — sorbió su nariz — Puedo verlo en tus ojos, y en los de Hitoshi. Me alegra que se encontraran, quiero decirte que las puertas de esta casa siempre estarán abiertas para ti, ahora eres parte de esta familia y puedes considerarme a mí como un padre — le brindó una pequeña sonrisa — inclusive a Shota, aunque parezca alguien gruñón tiene un buen corazón.
— Y a mí — habló Nemuri a su lado.
— Y a Nemuri — secundo — que nosotros a partir de ahora te veremos como un hijo más.
Sí, definitivamente se sentía como una basura.
Ahora fue el turno de Kaminari para que sus ojos se cristalizaran, Hizashi lo veía con cariño y las palabras que le dijo fueron tan dulces que inevitablemente terminó derramando varias lágrimas de sus ojos.
Ese hombre lo había recibido con los brazos abiertos y una cálida sonrisa en su rostro sin dudarlo en ningún momento, había eliminado su miedo y nerviosismo en cuanto le dirigió por primera vez la palabra, y Kaminari le pagaba así; mintiendole en la cara.