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Inhumano, despiadado, cruel, adjetivos que utilizamos cuando una persona deja atrás la cortesía, educación, suplantado por el odio interno que se escuece por dentro que alcanza al exterior por las grietas que se han formado y soltando verdades que se tornan perversas. La honestidad no tendría que ser impía, lastimosamente lo es, ¿pero por qué tenemos que aportar nuestro grano de arena para que la sinceridad se vea como un acto impuro? ¿por qué disfrazar lo que proclamamos con la única verdad cuando en realidad solo es la crueldad saliendo a luz?

La verdad sin empatía solamente es crueldad; las personas siguen escudándose con tales palabras como: esta es mi personalidad o la típica la verdad siempre duele, ¿por qué no llegan a comprender que a veces la verdad se mezcla con una mentira y nace la crueldad?

La verdad duele por una mentira en un pasado, un desliz, un engaño que poco a poco se fue estructurando hasta el son de ahora. Una verdad cruel proviene de una mentira incontrolable. Y ahí se torna la sinceridad como lo que nunca debió llegar a ser: crueldad. Así mismo, las personas que asumen que su carácter se ha forjado así, solo son humanos que no han hallado cura al dolor interno y prefieren tirar del gatillo antes de que alguien siquiera pueda rozarles el hombro.

Una parte de crecer emocionalmente es darse cuenta de esto: las circunstancias que suceden no están en nuestras manos pero el como reaccionamos corre totalmente por nuestra cuenta. Está mal romper un corazón solo porque a ti te lo quebraron, la otra persona no es culpable de absolutamente nada y fue tu falta de autoestima lo que te hizo llegar a hacerlo. Está mal lastimar a alguien que te lastimó, somos mejores que unos homicidas con rencor. Está mal en tantos sentidos tener en base las situaciones de un pasado para tomar las de ahora, al estancarte en un pasado no puedes mirar a un futuro y a la larga, cuando llegues a él, te arrepentirás.

El mundo puede golpearnos, jodernos, hacernos sufrir, todas las personas vivimos ese pesar, nadie sobrevive sin una lesión de tercer grado, algunas lloran la misma cicatriz durante toda su vida, otras simplemente miran esa marca y sonríen al notar cuanto han resistido. Lastimosamente, a éstas últimas personas, el mundo los odia, llueve a cántaros encima de ellos por esa sonrisa que se cree invencible, patada tras patada, una constante vida de altibajos, pero las personas positivas aunque caigan de vez en cuando siempre les fascinará tentar a la vida. 

A las personas que si les afectó la tormenta, deben saber que no será la última ni que tampoco será eterna, que así como esa persona positiva pudo sobresalir de la agonía tú también puedes salir de ese pozo. Lo único necesario es perseverancia. Y si no te apetece, por favor, te suplico, cumple con esto: deja de regar tu odio por allí, deja de ser tan cruel, deja de inspirar miseria, deja de culpabilizar a un tercero por tus decisiones. Nadie, absolutamente nadie más que tú es responsable por como sobrellevas tus problemas. Y no debes ser el que dispare una bala a alguien que gracias a tu acción se convertirá en un soldado caído, así como tú.

Deja de ser tan cruel, es momento de que la empatía se vuelva a la humanidad y que la honestidad finalmente vuelva a ser un principio fundamental.

¿No es así?



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