070

13 2 1
                                        

Si, me gustas...

Si en algún momento me gustaras ¿qué pasaría con nuestra estrecha amistad? ¿acaso pensarías que mi corazón es tan promiscuo como promulgué no serlo alguna vez? ¿mis sentimientos serían absolutamente nada para tu mirada cargada de cariño? ¿me tratarías como una desconocida por no poder ser correspondida por el latir de tu corazón?

Aún recuerdo aquella vez en donde sinceraste con extraño entusiasmo que veías un poco halagador que tus mejores amigas te miraran de aquella manera que no quiero verte, que realmente no te afectaba los sentimientos vinculados a tu personalidad masoquista, que era conmovedor ver a tus amistades sonreír por culpa de tu carisma. Aún recuerdo esa noche sin dormir porque pensé si era correcto expresar mis sentimientos.

Pero no confundamos la sal con el azúcar porque puede que tengan la misma textura pero su sabor es distinto; así como me puedes gustar no estoy diciendo que existirá la posibilidad de enamorarme de ti, porque mi corazoncito está en manos de un chico, uno parecido al anochecer que se extravia en los cálidos colores hasta volverse la negrura más inmensa del universo, con una hermosa luna tatuada en su corazón y estrellas en su mirar.

Por el contrario, tú eres aquella madrugada oscura que los poetas miran através de su ventana y escriben de su complejidad solo porque sí, pero que al final termina siendo como un amanecer de primavera plasmado de alegría y entusiasmo en las diversas tonadas cian que pintan el firmamento, lo que me parece extraño puesto que nadie dirá que ama las mañanas luminosas pero sigues ahí, iluminando mi día aunque mis ojitos no estén acostumbrados a los haces de luz.

¿Recuerdas aquel entonces cuando dije que me encantaba el crepusculo, no?

Mi corazón tampoco es de papel, mi corazón late con cada recuerdo de tu emoción inmensa que reinaba en tus palabras que diluían en una breve conversación, aunque mi traidora mente siempre conspiraba en mi contra cuando encontraba felicidad en mis problematicas para hacerme darme cuenta una vez más de que me estaba asfixiando con el aroma de un vicio riesgoso, vicio que ni siquiera puedo costear aunque en mi bolsillo tenga todo el dinero del mundo, porque mi moral está impuesta como una cicatriz en mi piel antes que mi amor propio y eso ocasiona que el aprecio que me tenga a mi misma aminore en conjunto con mi egoísmo, porque mis principios son mi todo aún si se ven errados para algunos. Y mi principio central proclama que no podría pecar más al pensar en amar a dos personas al mismo tiempo, así que prefiero reducirme al punto de la cobardía a mi favor para no amarte porque él pudo arrebatarme la razón, otra vez.

Pero continua cautivándome con ese radiante amanecer, continua siendo aquella persona que colapse mi circuito nervioso con una sola palabra enunciada de tu voz, continua batallando con tus demonios hasta aniquilarlos uno por uno como siempre anhelaste hacer, continua volando aún si tus heridas pesan más que tus oscuras alas.

Continua, porque tú siempre has sido mejor para continuar sin importar que tanto duela y eso debería hacerte continuar sin mi.


Junnie.

Para; mi pequeña.

bizarre thoughtsDonde viven las historias. Descúbrelo ahora