Capitulo dieciseis.

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Como pude, llegue a las escaleras y corrí por el pasillo subiendo por otras.
Llegue a un pasillo de ladrillos, buscando alguna puerta donde meterme pero unos pasos hicieron que me detuviera.
El hombre del palo con clavos pasó corriendo a mi lado como si se estuviera escapando de alguien. Seguí mi camino y me adentre a otro pasillo que era demasiado pequeño, deduje que por aquí los de la cárcel de escapaban ya que eran tuberías.
Por fin, llegue a unas escaleras donde había una puerta.
Cada puerta que abría, la cerraba y colocaba estantes que se encontraban a un lado de ellas. Pesaban pero no me importaba, quería salir con vida de aquí.
Subí a un conducto de ventilación y llegue a una habitación donde había un sujeto amarrado y sentado en una silla.
Me puse delante de él viéndolo, no dure mucho ya que visualice otra puerta.
Me dirigí a ella está obscuro y a un lado, se es contrata otra puerta. Este maldito lugar estaba llena de puertas, me estaba cabreando por eso.
Fui hacia la otra y vi a un hombre muerto y procedente, comencé a escuchar golpes en una puerta.

- ¿Qué? -dije buscando el lugar de donde provenían los golpes.

Cerré la puerta por la que entré y me dirigí a buscarla. En una esquina del pasillo, pude ver un estante obstruyendo el paso de la puerta de la cual provenían los golpes.
Cuando me acerque a ella, pararon dándome a entender que tenía que empujar el estante y abrir la puerta. Era sí o sí.
Y lo hice, empujé el estante temblando y abrí la puerta, todo estaba obscuro pero había un banco en un conducto, fui hacia él y me subí para poder llegar al conducto, me arrastre por el y me baje en un pedazo donde se visualizaba luz.

- Joder. -dije cuando llegue al piso y vi a un hombre amarrado a una silla, el cual al notar mi presencia comenzó a moverse como loco y a gritar.

- ¡Puta! ¡Puta! ¡Quiere carne! ¡Carne! ¡Quiere carne!

Asustada, comencé a mover un loquer que estaba en la puerta, esté a diferencia pesaba más. Dirigí mi vista y vi una puerta delante de mi, había dos hombres, llevaban cuchillos y comenzaron a golpear la puerta.

- ¡Mierda! ¡Joder! ¡Mierda!

Como pude, abrí la puerta y comencé a correr, las lágrimas comenzaron a salir y la adrenalina comenzó a crecer. Tenía que escapar de allí y de ellos.

- ¡Rodearemos esa mierda!

Entré a otra habitación, y me dirigí rápidamente a mover los loquers hacia la puerta.

- ¡No puedes esconderte! -grito uno.

- ¡Walrider!

- Muerte e impuestos.

- Tiene que haber otro camino. -dijo uno.

Me dirigí a quitar el loquer que ahora obstruía mi paso y lo quite cual pluma fuera.

- Hay otra puerta. ¡Por aquí! -grito uno de ellos.

Salí corriendo y me dirigí a la derecha pero ahí estaba ellos, tratando de tirar la puerta. Frene en seco corriendo hacia la izquierda esquivando todo. Entré a una puerta donde había un sujeto sin piernas en una camilla, obviamente estaba muerto.
Corrí hacia el conducto de ventilación y me metí en él andando rápido, gracias a Dios era corto.

- ¡Walrider! -gritaron.

Me metí a un salón y conforme me metía a los lugares, tiraba cosas que encontraba para obstruirles el paso, brinque una mesa y seguí corriendo.
Gire a la izquierda, llegue a una especie de sala donde trabajaban los secretarios del lugar, me metí a una puerta y me percate que el pasillo no tenía piso.

- ¡Puta mierda! -grite y al llegar, brinque hacia el otro piso agarrándome para no caer al vacío.

- Putita escurridiza.

La casa del lago.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora