Capitulo trece (2da temp.)

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Ponía obstáculos detrás de mi para alejarlo unos cuantos segundos y tener ventaja, le gritaba que se alejara pero él reía descontroladamente mientras esquivaba las cosas con facilidad.
La desesperación se apoderaba cada vez más de mi, si tan sólo tuviera un arma para poder acabar con él y... si, el arma. Me pare con brusquedad y saqué el arma detrás de mi pantalón sosteniéndola delante mía. El sujeto al verla paró dirigiendo su mirada del arma a mi cara y de mi cara al arma. Comenzó a reír.

- ¿Crees que con tu muñequita vas a poder acabarme? Qué estúpida.

- No te acerques más y así ninguno sufrirá daño alguno. -mis manos comenzaron a temblar.

- Dame eso te vas a lastimar.

Se acercó a mi y no lo dude más, le quite el seguro y le disparé dándole en el hombro derecho.

- Mierda... -susurre.

Su mirada se hizo negra y se abalanzó sobre mi haciendo que el arma callara de mis manos, comenzó a lamer mi mejilla y lo pateé como una pelota: tan fácil y sin problema alguno. Se enojó aún más y sacó unas tijeras de su camisa, con mis manos intentaba impedir que tuviera contacto alguno con mi cuello pero su fuerza era más que la mía. Gire mi cara y pude visualizar el arma un poco lejos por lo que me estire para tratar de alcanzarla pero fue un fracaso, clavó las tijeras en mi mano izquierda. Supongo que estábamos a mano.

- ¡¡¡AAAAHHHHH!!! -grite tomando mi mano con la otra tratando de quitar las tijeras.

- Eres muy hermosa y sabes bien, deseó probarte de una buena vez preciosa... -metió su mano a su pantalón sacando un cuchillo. Recargo su brazo en el piso de manera que el cuchillo quedara a la altura de mi cuerpo.- Esto será rápido, solamente tenías que aceptar mi invitación a cenar y ya esta, felices los dos.

- No me hagas daño, por favor.

Su otra mano la comenzó a meter debajo de la chamarra. Cerré mis ojos conteniendo las lágrimas. Iba a violarme.

- Me encanta que tiemblen a mi tacto, es perfecto. -se acercó a mi oído- Pero tengo otro plan para ti.

Sacó su mano y quitó las tijeras del piso más no de mi mano, me tomo del cabello haciendo que me levantara rápidamente. Comenzó a caminar rápido jalando de mi cabello y llevándome a paso forzado detrás de él. Mis lágrimas no podían parar, el coraje cada vez sé hacia más fuerte... quería morirme.
Abrió una puerta y se acercó a una pequeña camilla, la bajó y me tumbo allí para después abrir una puertita de metal.

- Disfrútalo mucho, es cortesía de la casa.

Empujo la camilla dentro de ese cubo de metal y la cerro. Me senté rápidamente tratado de ver en donde estaba hasta que comenzó a oler a gas. El olor cada vez inundaba mis fosas nasales hasta que debajo de la camilla de prendió fuego. Este hombre trataba de quemarme.
Comencé a golpear la puerta desesperadamente pero sabía que no iba a abrirme. Este era mi fin. El pantalón comenzó a prenderse de uno de los extremos de mi pierna, lo golpee hasta que se apagara y mire detrás de mi, había roca y un espacio donde no llegaba el fuego.
Gateé hacia la banquetita aguantando el fuego por debajo de mi aunque mis rodillas y mis manos estaban un poco quemadas. Comencé a patearla pero no logre conseguir que se cayeran hasta que comencé a estrellarme contra ella y así pude tirar un pedazo. Con mi mano quitaba las piedras que estaban flojas y con esfuerzo de la otra quitaba las de afuera. La patee y salí rápidamente llegando a una habitación diferente.

- ¡ERAS MÍA! ¡TE ENCONTRARE, TE MATARE Y NO SALDRÁS NUNCA DE AQUÍ! ¿ME OYES PUTILLA? ¡NUNCA!

Escuche que grito por lo que abrí una de las puertas llegando a otros pasillos, me refugie en la primera habitación que vi y me senté en el piso tratando de analizar lo que había pasado. Comencé a llorar al ver mis rodillas llenas de sangre, raspones y quemaduras hasta que mire mi mano, estaba totalmente desecha, al rededor de las tijeras estaba morado. Intente sacarlas pero era inútil, me dolía demasiado.
Abrace de nuevo mis rodillas refugiando allí mis lágrimas.

- Mira esa mano ¿te encuentras bien? Vamos preciosa, eso no fue nada a comparación de la casa en el bosque, ¿o si?

Mire rápidamente hacia el frente encontrándome con una silueta recargada sobre la pared viéndome con una sonrisa.

- ¿Quién eres? -pregunte horrorizada.

Sonrió más.

- ¿No me recuerdas? Pff... soy Billy, tu pequeña vocesita en tu cabeza, ya que no me haces caso en ella, haber si fuera de me tomas en serio.

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3/3 ÚLTIMO. Billy, Billy, Billy, tanto que nos querías matar y ahora sales a ayudar, meh.
Disfrútenlos mucho, que los hice con todo mi cerebro trabajando jajajá. Pasen a leer mi novela "Debajo del cielo" con Calum, en serio :( me harían feliz.
Las amo.
-SamClifford. 💙

La casa del lago.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora