Capítulo 10 - Jaula

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Aquella persona golpeó nuestras cabezas con el mango de una pistola y todo se nubló por completo. No pude ver el rostro de esta ya que estaba tapado hasta arriba con un pasamontañas. Tan solo escuché el quejido de mi mejor amiga y posteriormente noté como mis ojos se cerraban lentamente sumido en un oscuro sueño.

Cuando abrí los ojos, estaba en una especie de pasillo de hospital. Estaba tendido en el suelo y todo estaba oscuro, solo podía oír un constante susurro que provenía del final de este. 

Me levanté y comencé a correr sin sentido ninguno, en dirección hacia el final de aquél corredor, pero este parecía no acabar, solo se estiraba más y más, y llegó un punto en el que paró.

Delante de mis ojos vi una especie de puerta redonda que parecía estar más que protegida. Un panel a la izquierda, y blindada con titanio probablemente.

Intenté aporrear dicha puerta, ni siquiera supe por qué, solo la golpeaba como si no hubiese un mañana. Parecía no tener control de mi sueño, cosa más que obvia, pero aún así, no sabía por qué la aporreaba.

Entonces un sonido intenso se repitió en mis oídos, atravesando mis tímpanos y llegando a mi cerebro. Era un chillido, de animal, específicamente de un cerdo, pero era agudo y vibrante.

El sonido era tan ensordecedor que me tapé fuerte las orejas y me tiré en el suelo retorciéndome de dolor. El pasillo volvió a estirarse, pero esta vez no hacia fuera, sino hacia dentro. Me froté los ojos, repitiéndome: Es un sueño. Y lo era, claro que lo era.

Pero poco después me di cuenta que algo caminaba en mi dirección. Y me hizo plantearme si de verdad estaba soñando o esa cosa que iba a por mí era real.

El sueño terminó ahí, y el sonido cesó cuando esa cosa me tocó el hombro.

☢️

Desperté algo aturdido en una sala. Sabía que no estaba en el exterior porque enfrente veía una especie de escritorio, iluminado tenuemente por un flexo algo gastado.

Miré hacia mi alrededor y comencé a recordar todo lo que había pasado anteriormente. El mango de un arma chocando contra mi frente y todo desvaneciéndose en un manto negro de oscuridad.

Comencé a levantarme, ayudándome de la pared, hasta que logré mantener mi cuerpo completamente erguido. Miré hacia todos lados preguntándome donde demonios estaba y dónde diablos estaba Kassandra, ya que no la veía a mi lado. Mi cabeza dolía y aún me costaba pensar con claridad, probablemente fruto de una conmoción.

El hecho de separarme de Kassandra me hacía sentir inseguro. Es decir, ella se las sabe arreglar sola y sin ayuda de nadie, pero yo soy una persona para nada solitaria, siempre he estado acompañado. Pensar que quizá no la veré más me preocupaba.

Decidí acercarme al flexo y observar lo que había en aquel escritorio. Parecían unos planos de la ciudad. A la derecha muy al norte estaba la urbanización en la que vivíamos yo y mis amigos y a la izquierda la ciudad. Más al norte se podía ver el gran bosque que cubría parte de la zona y lo denso que resultaba.

Me limpié el sudor de mi frente y me quedé observando la gran cantidad de líneas y círculos que estaban trazados con precisión en el mapa. Un carraspeo interrumpió mi acción e hizo que me girase completamente.

De una de las esquinas de la habitación, la cuál estaba poco iluminada, salió una figura. Era alta e imponente. De repente este se acercó lentamente dejando ver sus fríos ojos y su pelo moreno como el carbón. Este no era para nada flacucho, era militar, por sus ropajes, y estaba completamente ejercitado. Tragué saliva, esperando que esto solo fuese un interrogatorio.

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⏰ Última actualización: May 22, 2021 ⏰

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