Alex; Hola soy Nataniel.

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Siento el sonido insistente de la alarma y me despierto, 6;30 am.

No sé en que momento me quede dormida entre mis pensamientos ayer.

Me levanto rápidamente, y hago mi rutina diaria, salgo de casa al instituto, llego al aula y como cosa rara Karla llegó primero que yo.

Creo que le debo una disculpa.

—Hola Karla, ¿qué tal?

Me queda viendo por unos segundos con mucha melancolía, pensé que no me iba a responder.

—¿Por qué te vas sin mas como si yo te lastimara?
Alex siempre he sido alguien incondicional, se que me ocultas muchas cosas, pero nunca te he obligado a que me las digas, no merezco que me trates como tu peor enemiga.

Las palabras de Karla me golpean el alma, no merezco su amistad, sin embargo, ella siempre ha estado para mí.

Lo siento Ka, solo quería estar sola pero no es que te quiera lejos de mí, te quiero sabes, ¿me perdonas?

Me da una sonrisa cálida, que yo también le devuelvo.

A la hora del almuerzo, voy con Karla a la cafetería, y lo veo pasar, el mismo chico de ayer, esta vez lleva un pasamontaña color rojo, se sienta en la mesa del frente con olivera el mejor amigo de Karla.

Esta vez puedo ver su
rostro, ojos de un café claro, no muy grandes pero llamativos, cejas pobladas, pómulos marcados, labios un poco
gruesos, pero nada exagerados, por unos segundos me descubre mirándolo, así que rápidamente le doy vueltas a mi almuerzo.

—Alex viste ese chico que esta con el intenso de olivera, ni siquiera me lo ha presentado, ¡que mal amigo!, pero me va a escuchar, espérame aquí no te muevas.

Ni siquiera me había terminado de decir cuando Karla ya estaba en la mesa de Olivera, haciéndole dramas por no
saludarla.

Luego se sienta a charlar un poco con olivera, y parece que le presentan al chico nuevo, quiero mirarlo, pero me abstengo.
Esto es muy raro, no me había sucedido antes y me asusta.

Sigo comiendo de a poco mi almuerzo, cuando veo que alguien se roba mi postre de fresas, levanto mi rostro con cara de pocos amigos.

—¡Woo, qué miedo!, mejor no vuelvo a tocar tu postre señorita cola de caballo.

Es olivera como siempre, desde que lo conozco se dedica a comerse mis postres de fresa, y me colocó ese tonto apodo,
porque siempre llevo mi cabello atado en una coleta alta.

suelto un bufido

—Alexandra para ti.

Digo en forma sarcástica.

—Vamos cola de caballo quita esa carita, mira el es nata, como el borrador.

Todos soltamos una risa, a todo el mundo Olivera le coloca apodos, como si fuese difícil aprenderse un nombre.

El chico me estrecha su mano.

—Hola, soy Nataniel.

«Que hermosa sonrisa tiene»

Alex.

POR UN FINAL FELIZDonde viven las historias. Descúbrelo ahora