– ¿Carmen? ¿¡Carmen!?
– ¿Qué mamáaaa?
– ¿Otra vez te has dejado los pañuelos por ahí tirados? ¡Qué asco! Te avisé de que no iba a ir limpiando tu basura.
Resoplé, de nuevo Clara se ponía hecha una furia. ¡Ella sabía desde un principio que iba a pasar si vivíamos juntas! Ella iba a ser mi mamá quisiera o no, a sus 19 años debería plantearse que ya es toda una mujer y por lo tanto, toda una mamá. Yo aún me salvaba, porque claro, no tenía que cuidar a nadie.
–Mira, me da igual que estés enferma, con fiebre, con mierda en el cuerpo… ¡Me da igual! Pero levanta tu culo del sofá ahora mismo y empieza a recoger.
Alcé la cabeza, estaba tumbada boca abajo en el sofá, bueno… “Tumbada”, estaba más bien desperdigada, como siempre.
–Mmmm…
Hice un sonido, que tampoco sonó muy humano y me incorporé del sofá. Iba en una camiseta y culot, vamos mi pijama de toda la vida en verano.
–Te pones mala cuando es más difícil ponerse. Es que eres increíble. Voy a salir a comprar, quiero que hagas tus tareas de casa. Quiero que cojas la ropa, de la lavadora, y la tiendas, que recojas la basura que has hecho y la que tampoco has hecho tú… Espera, a quien intento engañar, toda es tuya –se empezó a reír y yo también con ella, pero ni eso amansó a la fiera que tenía delante–. Más te vale meter también la ropa sucia en la lavadora, pero no la pongas tú, que la última vez inundaste la terraza…
Y más bla, bla, bla… Lo de siempre. Yo solo asentía con la cabeza y me colocaba el nido que tenía por pelo en la cabeza. Se supone que tener el pelo corto arregla las cosas, pero no… Soy tan especial que mi pelo está hecho mierda siempre. En verdad, para que me bajara la fiebre que tenía, era mejor ir con poca ropa, así que, algo bien estaba haciendo.
–Me voy ya, que me estás poniendo nerviosa. ¡Todo limpio cuando vuelva!
–Sí sargento –le saludé con la mano recta en la frente y yo recta.
Ella a cambio me enseñó el dedo corazón y salió de casa tan mona como siempre: con su bolso en el codo, un top, shorts y unas botas de tacón. Y no olvidar su largo cabello hasta la cintura. Al ver que ya no estaba, puse música y me puse a bailar mientras recogía la basura.
Abrí las ventanas para que entrara aire fresco, sin importarme las pintas que daría a los vecinos, ya que casi todas las ventanas de nuestro piso daban al centro que hacían todos los edificios. Era vieja, pero la canción de Meghan Trainor “All about that bass” me podía y me encantaba. Me puse a cantarla mientras me movía de un lado a otro. Me acerqué a tender la ropa, noté movimiento mientras tendía, y de repente vi que se me resbalaba un calcetín. Pegué un grito, haciendo malabarismos con el calcetín en mis manos, pero al final lo atrapé. De repente oí un suspiro de alivio y aplausos. Alcé la vista y abrí los ojos de golpe al ver que había un chico mirándome. Me puse roja ya que iba sin sujetador y asomada. Me eché hacía atrás corriendo. No me había fijado en quien era, pero estaba cagadísima y avergonzada.
Me moví al salón y busque un sujetador. Me peiné el pelo como pude y volví, temerosa a tender lo que me quedaba de ropa. Estornudé sin querer y toda la ropa se me cayó del cesto.
– ¡Maldita sea Carmen! Puta torpe de mierda.
Gruñí, inclinándome hacía delante dando la espalda al tendedero y recogiendo la ropa del suelo para echarla de nuevo en el cesto. Para cuando finalicé, me incorporé y me asomé para seguir tendiendo. Alcé la vista y abrí los ojos de golpe… ¡El gilipollas seguía allí mirando! Me asomé ya cabreada, seguro que me estaba mirando el culo.
– ¡Hey tú! ¡Gilipollas! ¡Asómate cobarde! ¡Eres un maldito guarro!
Pero claro, el tío se escondió como un cobarde y cerró la ventana. Torcí el gesto, bajándome de al ventana y continuando tendiendo cabreada y maldiciendo por el maldito cerdo de mierda.
Al final finalicé de recoger todo, tanto la ropa, como la basura y adecenté el piso. Clara al llegar parecía estar orgullosa. Me hizo tomarme la mierda esa que me hacían tomar mis padres de sobre toda la vida cuando enfermaba teniendo placas, ya que yo no sabía tragar pastillas.
Claramente ya me había duchado y tocaba comer algo y bla, bla… Realmente el día se pasó muy normal, por la tarde, como nos aburríamos decidimos ver algunos vídeos de ElRubius. Vamos, lo que hacíamos siempre. Entonces vimos que tenía un nuevo vídeo, de los tropecientos millones de seguidores o yo que sé que tenía ya.
–Ponlo, venga –me apremió Clara.
Se colocó uno de los auriculares y yo me puse el otro. Para cuando lo puse, vimos a Rubius haciendo el gilipollas como siempre. Empezaba a hacer un tour raro por su casa con cada peluche o figurita, incluso con sus gatas para dar las gracias. Pero de repente la pantalla se puso en negro y salió en rotulos blancos:
“Pero entonces me pasó algo extraño mientras grababa gritando a mis vecinos… Algo que he debido censurar pero que vale la pena ver”.
Entonces salía que enfocaba hacía otros edificios y enfocaba de repente una ventana, se veía a una chica, con la cara pixelada, bailando como loca mientras tendía. Cuando de repente cambiaba a una escena en la que se veía que su culo estaba censurado mientras recogía algo, y de repente salían rótulos blancos diciendo:
“DAT ASS, OMG, DAT ASS”
Y sonaba la típica música de negros hablando de culos. Abrí los ojos de golpe, él estaba haciendo sonido raritos por lo que veía, cuando de repente se ve que se asoma y empieza a gritar, con la cara aún pixelizada. Y de nuevo, pone en rótulos lo que la chica grita por si no se entiende:
“¡Hey tú! ¡Gilipollas! ¡Asómate cobarde! ¡Eres un maldito guarro!”
Para después él empezar a reírse como loco y seguir con el vídeo. Para cuando finalizó, miré hacía otro lado con los ojos como plato.
–Vaya gilipollez de vídeo ha hecho. Ya no sabe ni que hacer, está perdiendo imaginación.
–Clara –la corté.
– ¿Qué?
–La tía esa loca, soy yo.
– ¿Cómo? ¿Pero qué me estás contando?
Tiré de ella y la llevé en dirección a la terraza, le señalé el tendedero y luego la ventana donde vi el acosador de esta mañana.
–Él vive allí.
–No me jodas Carmen, no me jodas…
Las dos nos quedamos mirando una a la otra y gritamos, para acabar riendo emocionadas y… Locas. ¡Esto era increíble! ¿Él vive en la finca de al lado? ¿Y nuestro contacto es una ventana? ¡Esto es increíble!
–Dios, ¿sabes qué significa esto? Podríamos hacer una historia de Wattpad y todo con esto. ¿No te parece inimaginable?
– ¡Me lo pido! – gritó Clara.
Reí al ver que salía corriendo de mi cuarto, me incorporé para correr tras ella.
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Serendipia (Fanfic elrubius)
FanficUna serendipia es un descubrimiento o un hallazgo afortunado e inesperado que se produce cuando se está buscando otra cosa distinta. También puede referirse a la habilidad de un sujeto para reconocer que ha hecho un descubrimiento importante aunque...