Abracé la almohada contra mi cuerpo, dejando que sobresaliera para poder apoyar la cabeza en el borde. Realmente me estaba enredando en ella con brazos y piernas, más bien la estaba asfixiando.
–Vaya, a mí nunca te me abrazas así.
Abrí los ojos perezosamente, restregué la cara en la almohada oyendo los pasos de Rubén tras mío. Alcé la vista, haciéndome aún más bola y sonriendo al verlo con el albornoz del hotel, le venía enano. Seguramente se acababa de duchar, tenía el pelo mojado y aplastado.
–Eso es mentira, a noche lo hice.
–Cierto.
Sonrió en grande, para acabar apoyándose en la cama con los brazos a cada lado de mi cuerpo y mi almohada, pero continuó de pie en el borde de la cama. Me giré sobre mi misma y le miré, entrecerrando los ojos. Había subido las persianas, pero había dejado las cortinas blancas corredizas para que no me afectara tanto la luz.
– ¿Qué hora es?
Alcé mi mano para acariciar el pecho que asomaba del cierre del albornoz. Al estar inclinando sobre mí se le veían los pezones. Reí y le pellizqué, a lo que él se quejó como una nena.
–Son las ocho y media de la mañana.
–Dios, que horror.
–Lo sé, pero yo tengo que salir con Mangel y quedar con el resto. Hoy tengo que grabar vídeos y tal, ayer no hice los suficientes.
–Pero ¿tú no estás malo? –fruncí el ceño, preocupada.
–No, estoy mucho mejor. Me he tomado otro ibuprofeno y me ha bajado la fiebre.
Alcé mi brazo y tomé su nuca con mi mano, le incliné hacia delante y besé su frente para notar la temperatura. Dejé mis labios ahí y él acabó dejando caer la cara en mi pecho. Me empecé a reír al ver que restregaba la cara en mi sudadera de borrego.
– ¡Ay que suave es esto! Me encanta el tacto.
Seguí riendo, colocando mi mano en su pelo mojado y le intenté apartar.
–Estás mojado cabrón. Me estás empapando.
Levantó la cabeza y sacudió ésta en mi cara para mojarme. Grité, escondiendo mi cara en la almohada.
–Pedazo nido tienes en la cabeza.
Alcé la almohada con todas mis fuerzas y le estampé esta en el cuerpo. Se incorporó corriendo y se dirigió a ponerse Axe y demás. Le miré desde la cama, aún abrazada a la almohada y me quedé mirando como se desnudaba, para después ponerse unos calzoncillos.
– ¿Quieres dejar de mirarme?
–No.
–Me estás intimidando.
–Me alegro.
Me miró mal, inclinado de cuclillas delante de su maleta. Gateé por la cama hasta ponerme en el borde de ésta, mirándole sonriente.
– ¿No te preparas?
Se incorporó con la camiseta y pantalones que se iba a poner. Al pasar a mi lado para dejar la ropa en la cama, le pegué una nalgada, a lo que se quejó con un grito, y acabé boca arriba aún en el borde mirándole.
–Nop.
– ¿No vas a venir conmigo?
Vi como se acariciaba la nalga, como si así fuera a calmarse el dolor. Negué con la cabeza estirando los brazos hacia atrás. Me estiré en la cama como si fuera un gato, desperezándome y dejando colgar los brazos por el borde de la cama.
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Serendipia (Fanfic elrubius)
FanficUna serendipia es un descubrimiento o un hallazgo afortunado e inesperado que se produce cuando se está buscando otra cosa distinta. También puede referirse a la habilidad de un sujeto para reconocer que ha hecho un descubrimiento importante aunque...