capítulo 6.

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Salgo de clases y me lo topo.

-¿ Qué haces aquí?- digo viéndolo fijamente.

-tomó clases aquí.- su respuesta parecía más una pregunta.

-No te me acerques.- lo miro furioso.

-Ni aunque quisiera. - me regala una sonrisa de lado.- Tú siempre eres el que se topa conmigo.

-Amor.- oigo el grito de mi odiosa novia.- te espero en la cafetería.

El chico rie sarcásticamente. - creo que te esperan.
Mi cara de repulsión lo divierte más.

Iba caminando pesadamente por los pasillos de la escuela hasta que siento como alguien me tapa la boca y me mete en una aula vacía.
Escuchó como le ponen seguro a la puerta y cuando volteo miró a un chico castaño viéndome.

-Aléjate de él. - me apunta con su dedo.-No es bueno para ti.

Su olor era ácido y embriagador.

-Eres un alfa.- digo sin pensarlo, este me mira con los ojos bien abiertos.

-cállate. - mi dice secamente y por alguna extraña razón lo obedezco.- no hables es eso aquí... o en cualquier otro lado.- todo eso lo dice apuntandome con su largo dedo, y con cada palabra se acercaba más a mi.

Me hago para atrás tembloroso. -Soy un Omega, no... no me hagas nada.

-¿crees que no lo sé?- por su garganta se escapa una amarga carcajada.- Apestas a Omega.

-Hey.- me quejó.

Con su mano libre jala de mis labios. - Tus caninos apenas están creciendo... aún eres un cachorro.

Intento alejarme de él pero la pared me lo impide.
Se apega más a mi y me comienza a olfatear.
Era más alto que yo, y podía sentir que su acompañante era demasiado grande.

-Nunca eh estado con un cachorro.- siento su respiración en mi cuello, y eso me pone nervioso.- y menos cuando esta en su primer celo.

-Tome supresores. - se aleja de mi y suela una carcajada que recorre toda la habitación.

-Hay un tipo de supresor que es como un perfume. - dice pensativo. - eso esconderá tu olor.

-¿cómo lo sabes?

-la pregunta es... ¿ cómo es que tu no lo sabes?- suelta una pequeña carcajada. -¿tus padres no te lo dijeron?- niego con la cabeza. -¿Acaso vives en una cueva?- lo vuelvo a hacer y este solamente suspira pesadamente.

-¿No me vas a hacer nada malo?- lo miro confundido y él hace la cabeza de lado como si no entendiera.

-¿ Porque debería hacerlo?

-Eres un alfa.- suelta otra carcajada, no sabia si en verdad le daba risa o solo se burlaba de mi.

-¿Qué clase de persona crees que soy?- en este punto ya no me importaba escucharlo carcajearse, ya me había acostumbrado a su encantadora y burlona risa.-Más bien... ¿Qué tipo de alfas te has encontrado?- bufo al recordar al idiota. -cuando tengas dudas sobre tu celo y esas cosas, hay una chica en la facultad de medicina que atiende a puros pacientes con relación al Omegaverse.

-¿Hay alguien que se especializa en este tema?- el asiente con la cabeza.-¿Quién puede ser tan idiota para hacer eso?- ni bien termino esa frase siento un puñetazo en mi cara, el cual me hace caer al suelo.
Me duele y siento que si lo quiere es capaz de romperme la mandíbula entera.

-No vuelvas a hablar así de ella.- me mira fulminante desde arriba y con una mano en la perilla de la puerta.-Consultorio 163, cuarto piso. Es la segunda persona en la lista de ese consultorio.

Consultorio 163.
Cuarto piso.
La segunda persona que aparece en la lista...

¡AY NO!

Entre armas y Almas. (OMEGAVERSE).Donde viven las historias. Descúbrelo ahora