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Entramos al auto y durante el camino pusimos música reímos y cantamos un poco. Llegamos rápido a su casa y sin rodeos bajamos del carro e inmediatamente.

-Es un alivio que tus padres se hayan ido- dije sonriendo mientras tomaba mi mano y me llevaba a su cuarto- ¿no?

-Si, al parecer tenemos buena suerte- dijo cuando ya habíamos llegado a su habitación- esta vez si podrás gritar con más tranquilidad mi nombre

-Pues tienes razón pero es algo que solo hare si tú logras sacarme esos gritos…- dije sonriente no muy segura de lo que había dicho

-Esta noche sacaremos mucho más que eso, nena- se acercó a mí y me beso, puso sus manos en mis hombros para que mientras me besaba me recorriera hasta la cama pero tropezamos y si caímos en la cama pero el encima de mi

-¿Qué diablos?- dijo y empezamos a reír sin parar hasta que se paró y tomo un pantalón- ni siquiera recuerdo haberlo dejado aquí

-Ya me di cuenta- dije entre risitas mientras lo colocaba en otro lugar

-Bueno un error cualquiera lo comente- dijo riendo y después se recostó a un lado mío- y… ¿en que estábamos?

-En esto – dije y le jale la camisa para besarlo

El beso era lento, pero cuando menos lo espere él ya estaba tocando mis pechos. Él se paró y  me empezó a quitar la falda y los tacones

-¿Sabes que fue lo único que quise hacer cuando te vi con esa camisa?- me dijo mientras se ponía encima de mi

-¿Qué cosa?- dije sin aliento

-Esto- y entonces bajo la cara, lentamente pasaba su lengua en mi cuello y bajo a mis pecho abrió un poco la camisa con las mano y hasta donde alcanzaba empezó a lamer en seguida me quito la camisa y siguió jugando con mis pechos, los tocaba, los mordía y hasta uno que otro chupen me dejaba en el camino mis gemidos eran bajos pero en cuanto el bajo su boca hacia mi feminidad, eran aún más altos

-Justo ahí papi- le dije mientras le jalaba el cabello pero justo en ese momento paro de golpe y volteo y se me quedo viendo- ¿qué?

-Wuu, tranquila nena- dijo riendo y se paró para caminar al extremo- ¿es cierto lo que me dijiste el otro día sobre el dolor?

-¿en la llamada?- dije recordando

-Si cuando dijiste…- y lo interrumpí

-“Somos adictos a la sensación de necesidad que llegue cuando carece el dolor y placer, amamos a la prohibido y eso nos hace  masoquistas” imposible olvidar esa frase, me gusta porque habla de la conexión entre el placer y el dolor, el cómo nos volvemos masoquistas porque somos adictos a lo prohibido  y de forma inconsciente esto se releja en nuestra vida de diferentes formas- dije algo sonriente mientras el abría un cajón

- A mi igual me encanto, porque concuerdo contigo al escuchar eso recuerdo que tan iguales tendemos a hacer, muy el fondo- dijo y saco del cajón con un pequeño látigo

-¿Qué planeas travieso?- dije riendo

-Darte dolor y placer ¿Qué creías?- dijo riendo y se acercó a mí -¿Qué dices pequeña conejita?

-Que comiences ya…- dije casi susurrando

Entonces él se acercó se agacho por un cinto y me sujeto las  manos para después empezar a dar pequeños golpecitos por mis pechos y abdomen, posteriormente me volteo y me empezó a golpear en el trasero, yo solo gemía debes en cuanto,  al terminar aventó el látigo se puso el condón y me empezó a penetrar en más de 1 posición.

-Si daddy, así- era imposible no querer gemir y decir su nombre de tanto placer – métemelo todo si, si…  

Lo hizo tan bien que me vine después para finalizar nos pusimos en 69 y fue allí cuando el termino en mi boca.

Fue tanto el tiempo que no nos dimos cuenta que ya eran las 3:00am, me recosté sobre su pecho y nos quedamos callados por un momento. Hasta que sonó el teléfono de Zac.

-¿Quién es?- le pregunte mientras él veía su teléfono

-Es Jorge, un mensaje que dice que no se nos olvide ir- y rio

-No me puedo parar- dije y el soltó una carcajada – no te rías, no es gracioso

-Si lo es- dije entre risas y rodee los ojos- ¿quieres que te cargue mi amor?

-Si- dije seria y ofendida

-Vámonos anda yo traigo  la ropa y ahorita te cargo hasta el auto- se paró y eso hizo.

Nos cambiamos de inmediato y me cargo hasta el auto entre risas.

-Gracias- dije cuando estábamos ambos sentados- te quiero…

-Yo más- me susurro y me dio un beso en la frente

ATADA A TU MIRADA Donde viven las historias. Descúbrelo ahora