12. Last First Kiss

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Nota:

¡Hola! No me demoro en esto porque hoy está bien sazonadito.

~

-¿Me acompañas?

La consulta de Jotaro era un tanto desatinada ya que evidentemente su compañero iba a dedicar la mañana para alistar el equipaje con el que pasaría los siguientes días en la ciudad vecina. Sin embargo, no estaba de más preguntar pues de verdad quería llevarlo a la iglesia ese día.

-No lo sé, es que el viaje de hoy...

-Tómalo como un paseo.

-Igual y va a ser muy incómodo estar por ahí, ¿no crees? Ya sabes...

El pelirrojo se encogió de hombros al mirar el perspicaz rostro de Jotaro cuestionándole.

-Estás yendo conmigo. Si no quieres que saludemos a Dio, pasamos de frente.

-...

-¿Tanta importancia le das a ese tipo?-Se quejó el americano, bajando la cuchara como si estuviese hastiado del desayuno.

-No es eso.-Kakyoin suspiró y dejó de lado su plato ya vacío-Pero tengo que hacer yo solo mis maletas, así que a menos...

-Claro que te puedo ayudar, Kakyoin.

-Wow. A tanta insistencia...

El hombre se levantó de su sitio arremangándose los puños del pijama y tomó su bol entre manos, listo para lavarlo. Sin embargo fue impedido por Jotaro, que había vaciado su plato al instante y ahora le sujetaba el suyo.

-Yo me encargo. Empieza a alistarte o no alcanzaremos.

Kakyoin sonrió al darse cuenta de lo bien que el otro conocía sus tiempos.

-No es que vaya a elaborarme mucho para ir a misa.

-Bueno, pero al menos ponte plataformas. No te vaya a perder entre la multitud.

Caminó con paciencia a la cocina mientras oía a Kakyoin decirle lo gracioso que era por meterse con su estatura antes de encerrarse en su habitación. De todas formas a la hora de partir, vio que le había hecho caso pues llevaba aquellos refinados botines de cuero blando que tan bien combinaban con el sobrio pantalón de tela beige. Sus atuendos de otoño bajaban unos tonos de color, pero no dejaban de ser peculiarmente elaborados.

-Quita esa cara, hombre. Es como un paseo; además siempre es bueno ir a la iglesia en estas situaciones. Para un buen viaje, ya sabes...

-¿Y si no es un buen viaje, qué hago?-Jugó Kakyoin, levantando una ceja.

-No digas esas cosas.

Mientras iban en el transporte, ladeaban sus cabezas para poder conversar durante todo el camino a la plaza donde se encontraba la catedral. Jotaro encontraba sumamente divertido ir con él en ese trayecto al centro. Recordó que era la segunda vez que lo llevaba a misa y se alegró por haberlo convencido tras la desazón que se llevaron la primera vez.

-Oye, seguro se acercará cuando me vea pasar porque él me traduce la misa así que...

-Está bien.-Le sonrió el mayor-No tiene importancia.

Pero no hubo la necesidad de saludos incómodos cuando entraron al gran recinto. Dio estaba ahí como cada domingo, pero al querer aproximarse vio que Jotaro le hacía un gesto no muy amigable para que mantuviese su distancia. Entrecerró los ojos pero se alejó, sopesando la situación que acababa de acontecer y preguntándose qué se cocía entre esos dos para que tuviesen esa cercanía tan distinta a la primera vez que los vio juntos.

Differences Are Good Bricks To Build Up A House; 「Jotakak AU」Donde viven las historias. Descúbrelo ahora