Nota: spoilers de la película Dumplings.
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La confusión vivida no le concedía un día libre en el trabajo, así que ahí estaba Kakyoin, preparando su desayuno para partir a la base aquel viernes en la mañana. Descubrió que los vegetales que había dejado para Jotaro estaban casi intactos en número y mustios en calidad, así que buscó aprovechar los que aún estuviesen consumibles para saltearlos y rellenar una tortilla con estos.
Su mirada seguía perdida en los acontecimientos de la noche y no le permitía tener un amanecer pleno y normal. Más aún cuando se sobresaltó al oír una puerta abrirse. El pelinegro ya estaba en movimiento, despertando como siempre ante el mínimo rumor de la sartén calentándose. Su curiosidad lo llevó a voltear ligeramente la cabeza para verlo pasar a la cocina.
El chico le sonreía cada vez más por cada paso que daba y se acomodaba la desgreñada melena negra. No le ayudaba en nada la soltura con la que este andaba por su casa, la camiseta de tirantes y el bóxer flojo que ya se había acostumbrado a ver como un pijama cualquiera volvían a adquirir una connotación más provocadora tras el inesperado beso.
-¡Ya estás aquí!-Exclamó con la voz rasposa de un recién despertado.
-Llegué anoche, sí.-Dijo Kakyoin, contrastando la emoción del recibimiento con un escueto saludo.
El joven parecía notar esa sequedad suya; se apoyó en la parte del mesón más cercana a la estufa y sondeó su rostro con aquellos verdes ojos, casi como si en ello pudiese encontrar el motivo de su actitud. Al pelirrojo solo le daba ansiedad verlo colocándose sobre la fina línea de transgresión de espacio personal con el fin de analizar lo que hacía.
Y la facilidad con la que Jotaro cerró espacio entre ellos le hizo por instinto esperar otro beso. Sus ojos se entrecerraron y abrió ligeramente los labios, solo para sentir la pesada mano ajena posarse en su coronilla y frotar sus cabellos hasta formar un pequeño embrollo.
-Me alegro de verte.-Le dijo con mucha frescura, mirándolo un rato más y luego pasando la vista por la sartén que manejaba-Qué bien huele eso.
Con los nervios a flor de piel, Kakyoin no supo qué responderle. Tenía los labios paralizados por haber esperado lo que no volvió a pasar, así que apuró la preparación para servir el desayuno en ambos platos que tenía al costado. Cubrió el suyo con la tapa de la sartén y con un murmullo breve se excusó, buscando ir al baño.
-¡Pero se te va a enfriar!-Le advirtió el joven.
Pese a sus palabras, oyó la puerta de este sitio cerrarse y nada más se quedó asumiendo que de verdad era una urgencia del hombre. De todas formas, tomó el delicioso y humeante platillo para llevarlo a la mesa. Estaba agradecido por volver a contar con la presencia de su compañero, por más que este pareciese algo ajeno a su entorno, como desorientado. Es más, le atribuyó su actitud al cansancio del viaje y se propuso a ser lo más útil posible para él en aquel día.
No tenía algún motivo en específico para ir a trabajar durante esa semana, sin embargo fue a fungir como segundo asistente de Kakyoin. Parecía estar orbitando alrededor de su mesa, sin alejarse lo suficiente como para perderlo de vista pero tampoco estaba a su lado, conversándole. La que hacía eso era Kohaku, quien le iba informando las minúsculas novedades que se dieron desde su viaje. El pelirrojo paraba la oreja, mas su mirada estaba clavada en los documentos e informes del viaje que debía llenar.
-Se oyen más alborotadas que de costumbre.-Comentó con voz algo insidiosa, refiriéndose al grupo de chicas que andaban tras Jotaro.
-Es porque les mencionó que iba a partir antes de la fiesta de Navidad.
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Differences Are Good Bricks To Build Up A House; 「Jotakak AU」
FanfictionAmbos estudiaban el océano, y eso era todo. No tenían mucho en común, ¿no? Universo Alternativo. Dibujo de portada por: @leslovedraws (Fb/Ig)
