*¡El peor día de mi vida! (II parte)*
~Lena~
Me encontraba de los mas tranquila dando vueltas por todo el lugar. La música resonaba-fuerte y vibrante-en mis oídos. Algunos mechones se aferraban a mi frente y nuca. Sentía la necesidad de cantar a todo pulmón.
Y así lo hice.
Al fin y al cabo estaba sola. Pensé después de un rato de escuchar mi encantadora voz resonar por todo el gimnasio.
Aunque me sentía realmente bien por mi momento espléndido fuera de la ducha no pude evitar hacerme la pregunta del millón de dólares.
¿Qué es peor que limpiar un gimnacio tu sola?
Claro, que siempre esta la posibilidad de que hagas nuevos amigos. Como la señora escoba, el señor trapeador y ¡oh! También esta la señora cubeta y...
-¿Quė demonios estás haciendo?-la cara de Nathalia era épica, si hubiese tenido mi teléfono a la mano juro que su retrato ya estaría en todas las redes sociales...
-¡Oh, amigos míos! ¡Miren quién se digno a aparecer!- acerqué los utensilios de limpieza a mi rostro. En un intento por mantener una "conversación" con ellos. El día de hoy había olvidado lo divertido que es tomarle el pelo a las personas que no tienen ni un poco de conocimiento sobre mi intensa locura. Esto definitivamente se va a quedar guardado en mi memoria por el resto de mis días.
Pensé que la loca anoréxica de Nathalia saldría corriendo en cualquier momento al verme bailar con el trapeador. Pero tan solo se limitó a decir...
-¡Estas jodida! Realmente jodida, Parker-su mirada no dejó de inspeccionarme hasta que tomó asiento cerca de las gradas.
-Olle, no piensas ayudarme-increiblemente mi voz sonó completamente calmada. A lo mejor era por aquella música suave que se adentraba por uno de mis oídos y relajaba todas las partes tensas de mi cuerpo.
Una risa sin una pizca de humor retumbo en todo el lugar.
-¿Crees que de verdad voy a ser algo tan...?-hizo algunos gestos con sus perfectas y exóticas uñas de gatita mimada.
-Que perra...-susurré mientras me colocaba el auricular y regresaba a mi vida de ensueño donde no existían perras con uñas de gatas.
Caí en la cuenta de que tener que limpiar un gimnacio con tu peor enemiga, no era el peor de los casos. Corrijo la frase. La estúpida de Nathalia no ha hecho más que inspeccionar sus uñas cada tres segundos y para colmo llegó hace dos minutos, lo que nos deja en un lío ya que solo faltan cinco para que se termine el castigo. Y aún faltan ciertas cosas por acomodar. Resulta y pasa que soy muy perfeccionista ahora...
Había llegado mucho antes que la barbie naca de Nathalia, así que no dejé que su estupidez me incomodara. Ajusté mis audífonos y busqué en mi reproductor, estaba muy concentrada escuchando Crazy in Love cuando sentí algunas gotitas de agua salpicar sobre mis piernas. Levanté la mirada y me encontré a la muy desgraciada parada frente a una cubeta vacía.
-Upss-fue lo único que murmuró.
¿Upss? Bien, estoy segura que eso fue todo menos un maldito ¡upss!
Pero no hay problema, si ella quiere jugar, entonces, que empiece el juego.
Obvio que a mi manera...
Caí sobre mis rodillas. Una imitación perfecta de una persona completamente conmocionada por lo que veían sus ojos.
-¡No!-grité tan fuerte que logré sobresaltarla. Me arrastré hasta que estuve cerca de ella- Sea fuerte señora cubeta. Todo va a estar bien...-levante la mirada algo acuosa- ¿Cómo pudiste?- Tomó todo de mi fuerza de voluntad para no reír a carcajadas. Ya que si hace unos minutos atrás su cara era épica ahora no tenía explicación lógica.
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