Lapislázuli también lo vió de forma extraña, se suponía que estaba enfermo y débil.
De pronto Peridot se lanzó a ella intentando ahorcarla, esta creó una barrera entre y para ambos, de inmediato Peridot cayó débil sobre ella nuevamente. Se dió cuenta, alguien más lo controló.
-Lapislázuli: ¡¿Quién anda ahí?!- gritó sosteniendo a Peridot.- ¡Sal de una maldita vez!
Nada, todo seguía siendo en mismo sonido de aves.
-Lapislázuli: Algo no anda bien.- dijo sospechando.
-Peridot: ¿Sentido materno?- se burló el rubio.
-¿Cómo puedes proteger a un asesino?- era otra voz.
-Lapislázuli: No te importa.- respondió tratando de ver quién se ocultaba.
-Eres una traidora... él es un asesino...
-Lapislázuli: ¡Cállate! ¡No lo conoces!
-Asesino...que te matará como a muchos otros jejeje.- la voz se detuvo.
Lapislázuli miró a Peridot con duda, sabía quién era pero no creía que él hiciera algo así, después de todo el rubio la cuidaba.
-Se desatará una guerra entre las criaturas mágicas y los humanos, él la encabezará...todas las criaturas perecerán, morirán junto al bosque.- advirtió.
Peridot tomó su arco con discreción, tomó una flecha y lo lanzó a un árbol. Con rapidez algo se fue huyendo.
-Peridot: Creo que soy... el malo después de todo.- dijo aún siendo sostenido por Lapislázuli.
-Lapislázuli: No es así, no serás el culpable, prométeme que no harás algo así, por favor.- dijo preocupada.
-Peridot: No eres ...no eres mi mamá.- dijo sudando mucho.
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Lapislázuli había ido a buscar algo que la ayudara a bajar la fiebre de Peridot, conocía de plantas así que fue por cuenta propia a conseguir algunas.
Tardó bastante pero logró conseguirlos, al volver no vió a Peridot, lo cual la hizo preocupar.
-Lapislázuli: Es como un niño.- dijo molesta dejando las plantas en un recipiente que había en pequeño campamento.
Siguió los rastros de plantas aplastadas hasta dar con un lago, miró con curiosidad el agua notando a Peridot flotar ahí.
-Lapislázuli: ¿Eso te hará sentir mejor?- preguntó apoyándose en un árbol.
-Peridot: Tardaste, estaba aburrido.- dijo aún con los ojos cerrados mientras disfrutaba.
-Lapislázuli: Y yo preocupándome en buscar algo que te haga sentir mejor.
-Peridot: Tú me haces sentir mejor.
Lapislázuli arqueó sus cejas, ¿Había oído mal?
-Lapislázuli: Por supuesto, soy la única de nosotros que conoce de hierbas medicinales.
-Peridot: Así es, eres muy útil, no sé si dejarte ir.
-Lapislázuli: Tomaré eso como algo bueno, ahora vuelve que sigues con fiebre, con suerte no tendrás una enfermedad grave.
-Peridot: A la orden, patrona.- dijo.- solo que hay un problema.
-Lapislázuli: ¿Cuál podría ser?
-Peridot: No sé cómo regresar, no sé nadar.- dijo relajado.
A la castaña le dió ganas de darle una cachetada por idiota ¿Cómo diablos se mete a un lago sin saber nadar?
De un árbol arrancó una rama seca y lo estiró hasta Peridot.
-Lapislázuli: Toma la punta y no lo sueltes.- dijo.
-Peridot: Yo debería decir eso, pero te lo perdono.- comentó avergonzando un poco a la castaña.
Una vez estando en la orilla, Peridot salió con cuidado de no resbalarse con las piedras.
-Peridot: Eso fue relajante, ya veo porqué te gusta nadar.- dijo estirándose un poco.
-Lapislázuli: ...nunca te llamo cuando vengo a....¡Tú!- le gritó ruborizada y lo empujó al lago nuevamente.
Quería ahorcarlo por espiarla, algunas veces ella iba sola a nadar un poco para relajarse, lo hacía porque le gustaba la privacidad, ahora acababa de saber que no estaba tan sola después de todo.
El rubio chapoteaba puesto que no sabía nadar y se undia cada vez más.
Lapislázuli se quitó la capa que siempre llevaba puesta y los zapatos, recién entonces entró al agua para sacar al rubio.
La castaña se asustó puesto que no respondía, presionó su pecho pero nada, con duda te tapó la nariz, abrió la mandíbula del rubio e hizo respiración boca a boca.
Volvió a repetir ambos procedimientos pero seguía sin responder, nuevamente se acercó para darle respiración directa y cuando lo hizo el rubio la agarró de la nuca sin dejar que se aleje.
Lapislázuli intentó soltarse pero era más fuerte de lo que pensó, una vez satisfecho la soltó.
-Peridot: Espero haberte contagiado.- sonrió recibiendo maldiciones y algunas patadas de la ojiazul.
-Lapislázuli: ¡Eres un animal repugnante!- le gritó enojada dándose la vuelta.
De todas las cosas que pasó, esa no fue la peor pero si las más descarada.
Volvió a voltear para enfrentarlo pero...
-Lapislázuli: YA VERÁS COMO....- se calló a percatarse de que el rubio se vestía.
-Peridot: Privacidad, que mujer tan vulgar.- dijo en burla.- ¿Te gustó lo que viste?- sonrió.
Lapislázuli se había volteado con prisa pero sabía que el rubio seguiría burlándose.
-Peridot: Bien, vayamos, me siento mejor.- dijo alegre jalando de la cintura a la castaña.
Esta le propinó un golpe en las costillas que hizo que la soltara.
-Peridot: Está bien, lo siento, solo quería divertirme un rato, eres muy amargada.
-Lapislázuli: No es forma de disculparse.- dijo molesta.
Peridot la puso contra un árbol cuando esta se distrajo.
-Peridot: No hago nada solo porque quiero que me ayudes, en verdad me gustas y mucho.- susurró provocando más molestia en la ojiazul.- créeme que me esfuerzo por estar tranquilo contigo.
-Lapislázuli: Vete al infierno.
-Peridot: Si me acompañas con gusto.- respondió separándose.
Ella estaba molesta por el atrevimiento del ojiverde, era muy petulante e irritante.
-Peridot: Oye, date prisa.- dijo caminando rápido.
Lapislázuli aumentó la velocidad de su andar pero un cuchillo le cayó en la pierna derecha provocando un grito que alertó a Peridot.
Detrás de algunos árboles salieron los compañeros de Peridot.
-H1: Así que aquí estabas, rata inmunda.- dijo apuntando hacia la castaña.
-Peridot: Buena escapatoria ¿Cómo lo hicieron?
-H3: Mientras te divertiste con la bruja, a nosotros nos torturaron un poco.- dijo enojado.
-Peridot: Es una lástima.- dijo relajado.- pero si le pones un pelo encima no solo los voy a torturar como los soldados, así que baja el cuchillo.
-Lapislázuli: Es mucha....sangre.- dijo tratando de no moverse pero era muy doloroso.
-H1: Así que te importa la bruja, ya lo veremos.- dijo tomando una espada.
Peridot sonrió poniéndose en frente de la hechicera.
-Peridot: Si puedes protegerme hazlo, que si no nos matarán a los dos.- le dijo sacando dos cuchillos de sus botas.
La castaña asintió.
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Hasta El Último
FanfictionPeridot Ibanov es un asesino conocido además de ser ladrón, por dejar a una persona viva es que debe cargar con la culpa ¿Contradictorio no?
