Más de una vez

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-Peridot: Aaaahhhhh (bostezo) - despertó animado.

-Lapislázuli: Duerme.- se quejó.

-Peridot: Ya es de día, quiero ir por un buen trago de cerveza y quizá un poco de diversión más.- dijo levantándose.

-Lapislázuli: Aún vas a esos lugares ¿No?- dijo molesta.

-Peridot: No es gratis, preciosa, si lo fuera no iría a menudo.- sonrió buscando su bolsa de agua.

-Lapislázuli: El agua está al lado de la leña y creo que sobraste cerveza de noche.- indicó despertando.

-Peridot: Oh, que bien.- parecía más animado aún.

El día se la pasaron entrenando más, a este punto Lapislázuli le ganaba en todo a Peridot, lograba engañarlo muy hábilmente.

-Peridot: Quién lo diría, mejoraste en unos meses.- dijo cansado.

-Lapislázuli: ¡Lo sé! ¡Es fantástico!- dijo flotando.- un momento estoy aquí.- desapareció y apareció en una árbol sentada.- y ahora acá.- nuevamente desapareció y apareció frente a Peridot.

-Peridot: Con razón decían que tienes gran potencial, quizá sea hora de planear entrar al palacio, pasó mucho tiempo.- dijo el rubio bebiendo el agua.

-Lapislázuli: Es verdad.- sonrió con nostalgia, sabía que después de sacar a la hermana de Peridot esta volvería al palacio del reino Cristal.

-Peridot: Sí, tendrás tu tan deseada libertad, tal y como fue el trato.- dijo buscando su instrumento y se sentó en una roca.- practiqué una pequeña melodía.- dijo empezando a tocar un poco.

Lapislázuli lo escucho atenta, le gustaba como tocaba.

La noche llegó rápido, Lapislázuli preparaba la leña para la fogata.

-Lapislázuli: ¿Vas a alguna parte?- preguntó al ver al rubio vestirse bien.

-Peridot: Así es, ¿Me veo bien? Seré un bandido pero me gusta verme decente.- dijo parándose frente a ella.

La hechicera se puso de pie y le arregló el saco.

-Lapislázuli: Te ves genial, ¿Irás de nuevo a esa casa, no?

-Peridot: Sí, tardaré un poco así que no me esperes despierta.- dijo manteniendo su sonrisa.

-Lapislázuli: Espera, antes de que te vayas, quiero mostrarte algo, está dentro de la tienda.- dijo algo nerviosa.

-Peridot: Mmm claro.- aceptó el rubio siguiéndola.

Se sentó esperando a que la castaña encontrara lo que quería mostrarle.

-Lapislázuli: Ya.- dijo acercándose.

-Peridot: Yo no veo nada.- dijo confuso.

Ella se acercó hasta estar frente a frente y lo abrazó.

-Lapislázuli: No vayas a ese lugar.- le susurró.

Peridot se sorprendió, usualmente Lapislázuli detestaba que él se acercara y lo amanazaba de no intentar algo más, si no le cortaría las manos.

-Lapislázuli: Quédate - volvió a decirle.

-Peridot: Me encantaría pero ...

Fue cayado por un beso que lo tomó de sorpresa, el rubio correspondió, la tomó de la cintura sentándola bien sobre él.
El beso fue intensificándose más y más hasta separarse por la falta de aire.

-Lapislázuli: Si prometes no volver a ese lugar y quedarte conmigo te dejaré hacerlo.- le dijo recuperando su respiración.- puedo ofrecerte una salida.

El rubio elevó una ceja confuso ¿Lo estaba diciendo enserio o era uno de sus bromas para dejarlo en ridículo?

-Peridot: No me gustan estas bromas.- le dijo algo molesto.

-Lapislázuli: No es una broma, no hay ningún truco, solo quiero que no vuelvas más a esos lugares y que no te apartes de mí.- lo abrazó nuevamente.- sé que piensas que miento pero no es así, yo te quiero.

-Peridot: ¿Segura de quererme? Soy muy traicionero.- le dijo con seriedad.

Ella asintió.

Peridot volvió a besarla con mayor intensidad atrayéndola más, desabrochó esa medalla extraña que la castaña llevaba en su capa y la hizo a un lado. con lentitud fue despojándola de su vestimenta.

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El rubio despertó primero, se vistió dejando que Lapislázuli descansara aún.

Se sentó en una roca pensativo, había mucho en su cabeza como los tratos que ya tenía con respecto a algunas cabezas nobles y sacar a su hermana de prisión.
El día era bastante agradable así que pensó en descansar por lo menos ese día, al siguiente empezaría con su trabajo.

Regresó a la tienda echándose detrás de Lapislázuli.

-Peridot: Ya es de día, hay que seguir entrenando.- susurró abrazándola por la cintura.

-Lapislázuli: Mmm...no... no quiero moverme.- dijo con sueño.- me siento cansada, se siente extraño.- volteó a verlo.

-Peridot: Lo sé, te sentirás así unos días, luego te acostumbrarás, quizá.- beso su frente.

-Lapislázuli: ¿No volverás a ese trabajo, verdad?- mencionó abrazándolo.

-Peridot: ¿Eh? ¿A qué te refieres?

-Lapislázuli: Sé que lo sigues haciendo, déjalo, tengamos una vida tranquila aquí donde casi nadie nos conoce, estaría dispuesta a dejarlo todo para....

-Peridot: Wow wow wow.- se sorprendió.- oye preciosa, eso no era parte del trato, es mi forma de ganarme la vida y soy bueno en eso, ¿No creerás que sólo porque pasamos una noche te volverás mi jefa, verdad?- empezó a reír.

Ella lo veía incrédula, para él eso solo fue parte de un trato, no dejaría de hacer lo que hace por ella, no era alguien de fiar después de todo.

-Peridot: No me tomes a mal, hay cosas que necesito hacer por mi propia cuenta, en fin, iré por algo de comer, descansa más si así lo necesitas.- dijo separándose y salió de la tienda.

Su gesto era de molestia, intentó detenerlo pero no pudo, con algo de dificultad alcanzó a vestirse.

Luego de unas horas ambos se encontraban sentados, Lapislázuli intentaba crear fuego mientras el rubio afilaba la punta de sus flechas.

-Peridot: ¿Quieres liebre o pescado?- habló teniendo listo sus flechas.

-Lapislázuli: ¿Quién te enseñó a usar el arco?- preguntó sabiendo que sería en vano convencerlo de algo.

-Peridot: Mi padre, cuando era niño me mandó a hacer uno a mi medida, solía practicar junto a los soldados a escondidas, eran buenos hombres.

-Lapislázuli: Creí que serías muy bebé para recordarlo.

-Peridot: No, ni siquiera sé lo que te conté, desde que los primeros magos surgieron algunos los consideraban un peligro, mientras que la nobleza y los reyes creían ventajoso hacer pactos con ellos para su protección.- empezó a contar.

Hasta El ÚltimoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora