El problema surgió cuando Lapislázuli prácticamente no estaba, la mayor parte de recuerdos que el niño tenía era solo con su papá.
Este aprovechaba para que su hijo aprendiera a usar un arco a sus 4 años.
-Peridot: Concéntrate en el blanco, respira con calma, confía en que acertarás.- le dijo mientras el pequeño apuntaba a una manzana.
El niño soltó la flecha dándole en el centro de aquella manzana.
-Peridot: Asombroso.- dijo sorprendido.- aprendes rápido.- elevó los ánimos del niño ya que después de meses pudo acertar.
El pequeño sonrió alegre de poder lograrlo, fue tanta su alegría que Peridot notó que la manzana se partió el dos y fue lanzado a lugares distintos.
-Peridot: Ouu eso no está bien.- susurró con leve preocupación.
Necesitaba hablar con alguien sobre eso, ¿Pero con quién? No sé hablaba con nadie ni confiaba en nadie. La situación con Drewsly fue informado, que al parecer el niño no desarrollaría magia puesto que Peridot no era hijo descendiente puro de magos. Drewsly explicó esto al rey de Cristal, teniendo el apoyo del rey de Galax, puesto que el rubio mayor se encargaba de entrenar mejor a la guardia.
-Peridot: Ven aquí.- llamó.
El niño se acercó aún alegre.
-Peridot: Deja el arco, ¿Puedes mover ...ese tronco pequeño?- señaló la leña.
El niño lo miró confuso pero lo intentó, lo miró fijamente moviendo sus manos para hacer algo. Para sorpresa del rubio logró elevar un poco un tronco y cayó en su lugar.
-Peridot: Siiii.- dijo finguiendo una sonrisa para no bajar los ánimos del menor.
Era mejor esperar a la llegada de Lapislázuli para decirle lo que sucedía.
Al anochecer llegó así que Peridot no desaprovechó en comentarle lo sucedido en el entrenamiento secreto con su hijo.
-Lapislázuli: ¿Estás seguro? Es muy pequeño para hacer magia, usualmente los niños aprenden desde los 10 años.- dijo pensativa, su maestro le enseñó sobre el crecimiento de niños magos.
-Peridot: Puedes mirar el corte si quieres, es muy exacto y preciso.- dijo mostrando la manzana que ya se había tornado marrón por la oxidación.- aún así, no se supone que no podría desarrollar la magia, solo mi madre era hechicera, mi padre era solo un guardia real.
-Lapislázuli: Quizá pueda llamar a esa hechicera, podría ser de ayuda ¿No lo crees?- propuso.- yo tampoco entiendo porqué puede usar magia, así que sería bueno llamarla, lo intentaré, mientras tanto debo volver al palacio.
-Peridot: Espera, es de noche ¿Que harás ahí?
-Lapislázuli: Hay rumores de una revolución, Drewsly tiene hijos así que debo cuidarlos de noche.- explicó.
-Peridot: ¿Hola? Tú tienes uno.- señaló al menor que comía sin prestarles atención.
-Lapislázuli: Eres un luchador casi invicto, estarán bien.
-Peridot: Esto no me gusta, lo acepté en un principio pero ahora no, nuestro hijo te ve casi como una desconocida.
-Lapislázuli: Entonces enséñale, explícale que su madre sirve a la corona y debe cumplir su deber.- dijo poniéndose de pie.- debo irme.
-Peridot: Te juro que te haré enojar más que nunca si esto continúa.- amenazó.
-Lapislázuli: Es mi deber.- dijo apenada para luego irse.
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Hasta El Último
FanfictionPeridot Ibanov es un asesino conocido además de ser ladrón, por dejar a una persona viva es que debe cargar con la culpa ¿Contradictorio no?
