Salvador

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Peridot no lo vio venir, sí que fue sorpresivo.

-Peridot: No lo puedo creer, me robaron la idea esos bastardos, ¿Sabes cuánto dinero me acabas de hacer perder?- dijo cargándola hacia la cama.

Ella no decía nada, solo tenía el ceño fruncido ya que su boca estaba tapada.

-Peridot: No grites o te daré razones para que lo hagas — dijo Peridot desatando la tela que cubría la boca de la contraria.-  ¿Mejor? Aunque debería hacer que mi dinero no fuese mal invertido, vestida así me provocas un montón.- siguió con su sonrisa engreída.

-Lapislázuli: Eres desagradable.- le dijo molesta.

-Peridot: Y tú muy amargada, así nunca conseguirás marido.- dijo riendo más.

-Lapislázuli: Muérete.- le dijo.

-Peridot: ¿Así tratas a tu salvador? Creo que mejor haremos como que no te conozco.- dijo amarrándole la tela en la boca sin su consentimiento.

Se acomodó encima suyo, se puso entre sus piernas, acarició su cintura con una mano mientras se apoyaba de la cama con la otra y empezó a besar su cuello. Lapislázuli empezó a moverse con más intensidad.

-Peridot: ¿Prefieres que hablemos con calma?- susurró.

Ella asintió con prisa.

El rubio, en la misma posición, la tomó de la cintura, se alejó cargándola hasta sentarse mejor al borde de la cama, con una mano desamarró nuevamente y con la otra la sostenía.

-Lapislázuli: ¿Puedes alejarte?- dijo sentada sobre él aún.

-Peridot: No puedo, me siento mejor teniéndote así.- le sonrío.

-Lapislázuli: ....bien, ¿Que quieres a cambio de que me ayudes a salir de aquí?

-Peridot: Mmm bueno, pagué mucho por ti y me gustaría disfrutar un poco, sabes.

-Lapislázuli: Ni lo sueñes.

-Peridot: Espera, dijeron que eras una mujer no muy joven ¿Puedo saber tu edad?

-Lapislázuli: ...como los odio, tengo 30 años.

-Peridot: Wwwoooo  jajaja.- estaba riendo hasta notar la seriedad de Lapislázuli.- ¿Lo dices enserio? Vaya, yo solo tengo 25, en verdad pensé que tenías 18 años, la vida da sorpresas.

-Lapislázuli: ¿Me ayudarás a salir o qué?

-Peridot: Quiero algo a cambio, antes solo te pedí ayudarme y no quisiste cooperar, quiero una garantía o algo con lo que esté satisfecho.

-Lapislázuli; Bien, pero suéltame primero.

-Peridot: No lo haré, no soy tan idiota.

-Lapislázuli: ... tú ganas, no te muevas.- dijo mirándolo con disgusto.

Lo pensó bastante, hacerlo no le agradaría pero quizá a él si.

Sintió una presión en sus labios, era una sensación extraña pero agradable. Al separarse el rubio abrió los ojos maravillado.

-Lapislázuli: ¿Satisfecho?

-Peridot: Extaciado.- dijo sonriendo coqueto.- me convenciste, hablaré con la dueña para ver si puedo comprarte, si no pues pagaré unas horas extra.- dijo acomodándola en la cama.

-Lapislázuli: Espera, dijiste que me sacarías.- reclamó pero el rubio salió de la habitación.

Espero unos minutos hasta que la dueña apareció.

Hasta El ÚltimoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora