TAKE ME TO CHURCH - Cap. 10: Derechos

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"My lover's got humor

She's the giggle at a funeral

Knows everybody's disapproval

I should've worshiped her sooner"

Hozier

La espalda de Paulina pegó duro contra la pared del baño, un golpe que la llevó a la realidad. Estaba en un aquí y un ahora junto a la persona deseada y quería. Los labios de la rubia estaban ávidos asaltando los suyos, igual que sus recurrentes fantasías, solo que la realidad se sentía aún mejor que la fantasía. Sus manos despertaron a esa necesidad latente de tocarse, su boca respondió a los besos con pasión. Los labios no eran suficientes, sus lenguas necesitaban sentirse para hablar ese lenguaje de amantes.

Los gemidos de ambas se sincronizaron creando una íntima melodía, mientras sus manos se unieron a la afanosa danza. Paulina le bajó los tirantes del brasier para jugar con sus pechos, dejado que la blusa de la contraria cayera al suelo. Poco le importó la prenda,porque la rubia bajaba por su cuello depositando besos y sus manos apretaban sus glúteos, estimulandola por sobre el pantalón. Gemidos ahogados se escapaban de la garganta de la morena cuando la boca de la otra no se conformaba con húmedos besos, sino que le daba pequeñas mordidas a su pálida piel. La temperatura aumentó, las mejillas y el pecho de ambas se tintaron de una paleta rojiza por el aumento del flujo sanguíneo. Un fuerte gemido se le escapó a Majo, la contraria jugó sucio, pellizcando con dureza sus sensibles pezones. La sonrisa diabólica se dibujó en su rostro, la arrogancia se reflejaba en sus grandes ojos café, que ni tiempo tuvo de prever que la rubia se había impregnado del discurso empoderador de ella. María José no quería ser suave, estaba demandando por satisfacer su deseo y la tomó de sus muñecas para desarmarla. Se las llevó tras de su espalda, cambiaron de posición, la espalda de la mexicana ya no estaba pegada a la fría pared, sino que ahora estaba tocando los pechos de su ex, posicionada frente del espejo, observando el reflejo de ambas. La imagen era erótica, pero quería más, solo que no podía hacer más, la contraria la tenía dominada. Echó su cabeza hacia atrás para apoyarla en el hombro de María José y besar su mandíbula, esta la sostuvo con una mano, pues la otra fue a subir el top de Paulina, revelando que no llevaba sujetador. Le devolvió la acción, jugueteó con sus pechos y la miró fijo a los ojos por el reflejo. Aunque la morena quería mantener el contacto visual, le era imposible mantenerse quieta y no cerrar los ojos, el placer doloroso había acumulado un calor en su centro que necesitaba liberar.

—María José...

Ella gimoteó su nombre como reclamo, no hacía falta decir más, porque la rubia sabía lo que quería y no se lo iba dar fácil. Su mano seguía estimulando intercaladamente sus senos, sus caderas se restregaron con la parte posterior de ella y su mano ya se adormecía por sostenerla de ese modo. La erótica imagen de ambas la excitaba más, pero necesitaba aliviar ese ardor que sentía en su centro o llevar al mismo límite a su pareja. Levantó más su culo para restregarse con el centro de la contraria, mientras esta recorría con su lengua su oreja. Paulina sentía su pesada respiración y era lo único que resonaba en su cabeza. Comenzó a luchar por liberarse y ella soltó sus muñecas, pero llevo su mano para coger los cabellos de su nuca, exponer su delicado cuello para morder y luego besar la zona, impidiendo su accionar. La intensidad aumentó de nivel. Las manos de Paulina se quedaron detrás de sí, pero solo para tocar y estimular el centro de la contraria por encima de la tela del pantalón. Quería saciar su necesidad en ese mismo instante, porque dejó de importar dónde estaban, para dar paso a solo sentirse ellas. Majo dejó de burlarse de sus pechos, se quedó unos instantes sobre el vientre de la contraria mientras compartieron un beso en la boca. Cuando ambas estaban entregadas en el beso, la rubia metió su mano por el pantalón, pasó la pretina de su braga y tocó su pubis. Acción que hizo que ella se separara del beso por la contracción que tuvo de sentir la mano cercana a su centro caliente y húmedo.

la vida i n m o r a l de la pareja idealDonde viven las historias. Descúbrelo ahora