GINA
Grité, grité con todas mis fuerzas. Traté de rasguñarlo, morderlo, patearlo o levantarme pero era inútil.
—No, papá, por favor no.. soy tu hija— le suplico
—¡CIERRA LA PUTA BOCA, GEORGINA! Ya tú no eres mi hija. Eres una zorra. Muévete cómo de seguro te le moviste al tipo del carro, putita— embestía más fuerte.
Me desconecté. Algo dentro de mi se rompió, me fui a otro mundo, al pasado cuando era una niña y mi papá me cargaba entre sus brazos y decía que yo era su princesa.
Las lágrimas corren por mi rostro y lo único que quiero es morirme.
Siento el espesor tibio que me corre por la espalda y me devuelve a la realidad, tengo náuseas. Mi padre camina hacia la cocina y antes de entrar murmura:
—Espero ésto te sirva de lección, Georgina. Ahora vete a tu habitación y limpiate.
En modo automático agarro mi bolso y subo a mi habitación, me voy directo a la ducha, me quito el maldito vestido y me siento a llorar mientras el agua cae de la regadera.
Mis uñas automáticamente van a enterrarse en mis rodillas, tiro de mi piel hacia abajo y desgarro.
No hay sangre.
Me levanto del piso y salgo de la ducha en busca de la pequeña hojilla de doble filo que guardo detrás del espejo del lavabo. La tomo y salgo a la habitación me detengo frente al espejo.
El primer corte lo hago en mi abdomen, el segundo en mi vientre, me detengo un momento observando como el pequeño hilo de sangre que brota se va haciendo más grande.
No me duele, todo lo contrario, se siente bien.
Me miro en el espejo y me siento asqueada, lo odio. Los odio a todos, pero a quién más odio es a la maldita estúpida chica que está en el espejo.
La odio por débil, por no tener los cojones de tomar el control de su vida, por dejar que todos la manipulen, ella merece ésto, ella lo merece por no defenderse, por no matar a ese maldito.
Llena de rabia me siento en el piso y los próximos seis cortes van a mis muslos, tres en cada lado muy cerca de mi entrepierna.
Tiro la hojilla al suelo y me quedo observando cómo la sangre corre por mi piel y cae al suelo, después de unos minutos ida en mis pensamientos me levanto y me doy otra ducha sin importarme el ardor que provoca el agua a mis heridas.
Al salír de la ducha me cubro las heridas con gasas, me visto con unos pantalones holgados y una sudadera, recojo mi cabello en un moño alto y tiro toda mi ropa en una maleta. Estoy decidida a que ya es suficiente de esta mierda.
Después de empacar las cosas más importantes, me acuesto en la cama con la vista clavada al techo, miro mi reloj, apenas son las 2pm. No puedo irme a esta hora porque probablemente me verán salir y se armará otra escena, y pues la verdad me siento sin fuerzas para dar batalla.
Decido llamar a Karen para que me ayude con la maleta y una mochila.
—Hola, nena ¿Ya me extrañas?— contesta al segundo tono.
— Karen necesito que...— callo un momento para disimular el temblor en mi voz.
— ¿Gina? Oye, nena. ¿Estás bien? ¿Pasa algo?.
—No Karen, no estoy bien— me quiebro y mi voz sale en un sollozo— fue horrible, Karen.-
—Georgina, ¿Qué pasa, nena.?
—Karen, ¿Me puedo quedar contigo unos días? por favor
— Gina, por supuesto. Te he ofrecido mi casa miles de veces, tienes una habitación allí, ¿Porqué me preguntas eso?
—Vale, necesito tu ayuda para salir de aquí ¿Si? no puedo salir ahora porque él está abajo y mi mamá y mi hermano no tardan en llegar... P-pero a la medianoche estarán dormidos, ¿Puedes acercarte a esa hora? Por favor
—ok nena, cálmate, voy saliendo para allá ¿Vale? A la hora que llegue te busco y que le den a tu padres si arman un drama, te escuchas realmente mal y ya estoy muy preocupada— vuelve el nudo en la garganta
— ¿A la hora que llegues? ¿Donde estás Karen?
—Ah pues yo me regresé con Mike y Ryder, así que ahora estoy en la playa.
—Vale.
—Nena, ya voy saliendo para allá ¿Vale? Ya me contarás qué tienes.
—Gracias Karen.
—Nos vemos pronto, nena— con ésto cuelgo y sin darme cuenta me quedo dormida.
Me despierto con el sonido de mi teléfono, lo agarro y contesto, es Karen.
—Nena, disculpa la demora, había mucho tráfico— se excusa y luego añade– pero ya estoy afuera, ¿bajas o toco el timbre.?
—¡NO!—le respondo exaltada– no, no toques, Karen— me alejo el teléfono de la oreja y miro la hora 6:46pm— aún están despiertos, deben estar abajo no puedo salir sin que me vean.
—Mmm sí, ¿Puedes lanzar las maletas por la ventana de tu habitación?
—Si, si puedo ¿Puedes atraparlas?
—Claro, bueno no estoy sola, Mike y Ryder vinieron conmigo, ellos te ayudarán a bajar.
¡Mierda! ¿Karen se trajo a ese par?
No quiero que nadie me vea así, pero realmente tengo que salír de aquí.
—Vale ya te paso las cosas— cuelgo la llamada e inmediatamente me voy a la ventana.
Son casi tres metros de altura y abajo el césped no se vé muy blando, pero no me importa.
Me apoyo con cuidado en la ventana y miro hacia abajo, están los dos chicos y sin pensarlo mucho aviento mi mochila que Mike atrapa, seguidamente atrapa mi maleta, me alejo de la ventana y tomo otra pequeña mochila, mi teléfono y mis llaves, pues no sé si tengo que volver por el resto de mis cosas.
Me miro una vez más en el espejo y noto que mi rostro se torna morado oscuro, mi ojo izquierdo está hinchado y mi labio inferior roto, me coloco la capucha de la sudadera y me cruzo por la ventana.
Al llegar abajo Ryder me atrapa e inmediatamente me pone en el suelo, sin pensarlo dos veces corro a donde está Karen y la abrazo fuerte mientras me echo a llorar.
Caminamos a la camioneta, agradecida de que ya esté oscuro así puedo ocultar mi rostro. Mike nos abre la puerta trasera para que Karen y yo nos subamos, me siento y entierro mi rostro en el hombro de Karen hasta que llegamos a su casa.
Al llegar a su casa Karen y yo nos dirigimos a la puerta mientras que los chicos traen mis pertenencias, una vez dentro de la casa me es imposible ocultar mi rostro.
—¡OH DIOS MÍO! Georgina ¿Que te hicieron?— exclama Karen alarmada.
—Estoy bien Karen, los golpes en la cara son lo de menos
— PERO ¿QUE DEMONIOS...?— Ryder entra a la casa
—Estoy bien de verdad...— Ryder me interrumpe diciendo
— ¿Bien? No Gina, no estás bien, estás sangrando.
Miro hacia abajo, mi sudadera está roja.
Mierda, los cortes.
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INESTABLE ©
RandomUno es malo.... El otro no tanto... Pero ella... Ella tampoco es lo que aparenta. ¿Quién es quién?
