CAPÍTULO 13

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RYDER

No me sorprende su respuesta.

En 5 años que estuve en prisión, atendí muchos reclusos con heridas hechas por navajas, cuchillas y hojillas para afeitar.

Sé diferenciar muy bien cada una de ellas.
Las heridas de Georgina eran finas, delgadas y superficiales, aunque lo suficientemente profundas como para agarrar una buena infección si no se curaban debidamente.

Cuando se quitó el pantalón y la ví en ropa interior mi cuerpo rápidamente reaccionó, si las circunstancias hubieran sido otras, la hubiera echo mía toda la noche.

Nunca había deseado tanto a una chica como a está.

Al ver sus cortes noté que eran hechos por ella misma, al menos que sus padres la hayan atado en una camilla para hacérselos, cosa que realmente dudaba.

Los cortes estaban perfectos y alineados uno al lado del otro. Cuando terminé de limpiarlos me fijé que en sus muslos tenía cicatrices claras muy similares, sin dudas hechas por la misma hojilla.

Las cicatrices seguían apareciendo por su abdomen, costillas, vientre y pantorrillas. Eran claras, algunas más oscuras probablemente las más recientes.

Sus cicatrices solo se ven si las detallas bien o si las tocas, a simple vista solo verás su tono de piel clara pero si te acercas notarás las imperfecciones.

Me excitó. Aunque suene enfermo me excitó mucho darme cuenta de lo perfectamente imperfecta que era ella.

—¿Porqué lo haces, Georgina.?— acaricio su cabello.

—Porque me odio— se aparta y seca sus lágrimas.

—¿Porqué te odias? Deberías odiar a la persona que te golpeo.

Me invade la rabia, ver su rostro amoretado y sus hermosos labios rotos.... En lo único que puedo pensar es en que quiero matar a quien sea que le hizo esto.

—Porque soy débil, porque estoy harta de seguir ésta vida, porque estoy harta de sentir que algo está mal conmigo y sobre todo porque estoy cansada de que hagan lo que quieran conmigo— dice en medio de lágrimas

—¿Quién te golpeo?.

—Mi padre.— hago una nota mental de averiguar quién es su padre para darle su merecido.

—No eres débil en lo absoluto, Georgina— le digo— simplemente tienes miedo de defenderte y no poder medir las consecuencias.

Era cierto. La debilidad de la mayoría de las mujeres era su salud y su apariencia, ésta chica se corta así misma sin importar el dolor ni las cicatrices que ésto le dejará, ¡Joder! Si no le importa hacerse daño así misma mucho menos le va importar hacerlo a otros.

—Pero deseo hacerlo, Ryder yo.. yo quería defenderme, quería hacerle daño.. pero no me atrevo.

—Y por eso te desahogas con tú cuerpo, te causas daño a ti misma porque crees que lo mereces y no, Georgina, tú no lo mereces.

Nos quedamos en silencio un rato y cuando me doy cuenta se había quedado dormida, la recuesto en la cama y sigilosamente salgo de la habitación.

—Se durmió, las heridas no son graves pero si hay que limpiarlas para que no se infecten— les digo a Karen y Mike cuando me reúno con ellos.

—¿Te dijo algo?— pregunta Karen preocupada.

—No, solo que su padre la había golpeado.— contesto inseguro en decirle acerca de sus cortes.

Prefiero guardar esa información para mí.

Mi teléfono suena y rápidamente contesto

—Dime

— Vladimir habló y creo que te va a interesar la información que dió— me informa la voz de Jack.— ¿Sabías que Henry tiene dos hijos?— pregunta

—¿Qué? Imposible

—Bueno, según Vladimir, Henry tuvo una hija con Marie Claire, Ryan...

—Sé que estuvo Casado con ella, pero nunca lo ví con ninguna niña—lo interrumpo

—Al parecer Marie Claire murió dando a luz a la pequeña y el malnacido le entregó la niña a su amante, que también acababa de dar a luz a un niño.

—¿Entonces Henry está con sus hijos viviendo como un padre de familia?— pregunto impaciente.

— No, al parecer Henry se está escondiendo en un batallón militar. Ahora es el General Henry Black y está buscando a su hija para negociar su herencia con el abuelo de ésta. Así que si quieres llegar a él, probablemente tengas que encontrar a la hija primero.

—¿Y dónde está su hija?

—Con su ex amante, la prostituta que se llevó a la niña se llama Anastasia Zurich, ¿Te suena?

—Anastasia Zurich...—me interrumpo un momento dándome cuenta de que Karen me observa alerta, obviamente muy interesada por la conversación.

Salgo un momento del apartamento y lejos de su escrutinio prosigo

—... no, no me suena.

—Bien, ya moví algunos contactos para que me den más información de ella.

—¿Eso es todo?

—No, de echo hay algo más. Henry o General Black, tiene varios contactos importantes, no sólo en el gobierno de éste país, si no también en diferentes fuerzas de seguridad nacional—hace una pausa y luego termina— ya tiene un equipo especial que va detrás de tú cabeza Ryder, dicho equipo está dirigido por un agente especial de la armada militar de Henry, el tipo se llama Frank Smith. Éste tipo no es sólo uno de sus soldados, sí no que también recientemente se convirtió en su mano derecha y lo puso a cargo de esta misión.

—¿Qué otra información tienes de él?

—Ninguna, ya también lo mandé a investigar pero saber del tipo será algo difícil ya que siendo éste un agente especial su información personal está protegida.

—Bien, entonces cuando sepas algo más me avisas, yo también investigaré por mi cuenta.

—Ryder debemos tener cuidado a quien le dejamos saber cierta información, Vladimir dijo que Henry tenía varios infiltrados en tú entorno.—me advierte

—Entiendo.

—Nueno cuando sepa algo más te lo haré saber.– dicho ésto cuelgo la llamada y entro al apartamento en busca de Mike,ya es hora de dejar de jugar a el Don Juan y ponernos a trabajar.

— Mike tenemos que irnos.

—¿Conoces a la madre de Gina?– pregunta Karen confundiéndome un poco.

— ¿No, porque?— respondo dubitativo

—Ehh.... Pues lo siento no pude evitar escuchar tu conversación y escuché su nombre.. Anastasia Zurich, así se llama la madre de Gina.— me dice.

— Ah ok. No sabía, y pues no. No estaba hablando de ella, estába hablando de otra mujer.— digo mientras Mike se despide.

Salimos de la casa y en el camino le explico a Mike todo lo que Jack me dijo, éste asiente y acordamos de elaborar un plan para atraer a Henry,  luego permanecemos en silencio hasta llegar a casa.

Conduzco pensando en cuántas Anastasia Zurich hay en ésta ciudad...

INESTABLE ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora