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CAPÍTULO 3
this was our father's compass

         THE BAIT ERA, SIN DUDA, LA TIENDA MÁS AJETREADA DE LA ISLA, por lo que a Ashley no le sorprendió tener que pasar toda la mañana de un lado para otro, atendiendo a un cliente detrás de otro

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         THE BAIT ERA, SIN DUDA, LA TIENDA MÁS AJETREADA DE LA ISLA, por lo que a Ashley no le sorprendió tener que pasar toda la mañana de un lado para otro, atendiendo a un cliente detrás de otro.

A pesar de que estaba agotada por la falta de sueño, intentó mantener su mejor sonrisa y centrarse en el trabajo.

Para su suerte, tras haber pasado la primera hora y media de la mañana atendiendo a la gente, la señora Henderson le encargó colocar la mercancía que acababa de llegar en su sitio correspondiente. Era la tarea favorita de Ashley, ya que le encantaba ordenar cosas y, además, podía ir un poco a su aire.

Se encontraba agachada junto a una estantería, con una caja enorme llena de botellas de protector solar que debía colocar a su lado. Sin darse cuenta, su mente acabó repitiendo y analizando, de nuevo, todo lo ocurrido el día anterior, desde que encontraron el bote hasta que JJ sacó la pistola, haciendo especial énfasis en las palabras de Topper.

No querrás que te ahogue como se ahogó tu padre, ¿verdad?

Lee cogió aire y tragó saliva, tratando de aliviar la presión que se estaba instalando en su pecho y el nudo que se estaba formando en su garganta.

Como se ahogó tu padre.

Sacudió la cabeza, intentando sacar esa idea de su cabeza. No es que creyera que cualquier día fuera a volver, pero la idea de que estaba muerto, era demasiado para asimilar. Así que, se negaba a pensarlo.

Como se ahogó tu padre.

Poco a poco, respirar se le fue haciendo cada vez más difícil, de modo que para llenar sus pulmones de oxígeno tenía que coger grandes bocanadas de aire. Sus ojos ardían y sentía un nudo en la garganta tan grande, que le dolía.

Al sentir una mano en su hombro, Ashley giró ligeramente la cabeza para encontrarse a la señora Henderson con expresión de preocupación.

—Ashley —susurró ella, cogiéndola del brazo para ayudarla a levantarse.

La pelinegra abrió la boca para decir algo, pero Carol negó rápidamente con la cabeza, indicándole que estuviera en silencio.

La guió con cuidado hasta la trastienda, donde la ayudó a sentarse en una silla. Lee apoyó sus codos en sus rodillas y tapó su cara con sus manos y, mientras que la señora Henderson acariciaba su espalda, la pecosa dejó salir un par de sollozos.

Cuando, tras lo que a ella le pareció una eternidad, el nudo en su garganta había dejado de doler, levantó la mirada. Carol estaba sentada a su lado, con su mano todavía en su espalda y repitiendo una y otra vez que todo estaba bien.

—¿Mejor? —Carol preguntó cuando Lee la miró. Ella asintió suavemente y sonrió sin mostrar los dientes.

Carol Henderson era toda una leyenda en la isla y era lo más parecido a una figura maternal que los hermanos Routledge habían tenido en sus vidas.

fearless || jj maybankHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora