Donde Ashley Routledge se ve envuelta, junto a su hermano y a sus amigos, los Pogues, en aquello por lo que padre perdió la vida: la búsqueda del oro del Royal Merchant.
Durante lo que ellos pensaban que iba a ser el mejor verano de sus vidas, un e...
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UN PAR DE PASOS POR DETRÁS DE SUS AMIGOS, Lee caminaba en silencio. Acababa de contarles a los chicos parte de lo que había pasado después de que John B y ella desde que se despidieran de ellos esa misma mañana, saltándose la parte de Figure Eight. Quería contarlo, pero bastante mal estaban las cosas como para encima, hacer que sus amigos se enfadaran más con los Kooks.
En cuanto recogieron a Kiara, cambiaron totalmente el tema de conversación. Aunque no estaba del todo de acuerdo, habían decidido no decirle nada a Kie y dejarla disfrutar de la noche. Lee accedió, más que por nada, porque sabía la ilusión que le hacía a Kie el cine de verano y que, después de bastante tiempo, fueran a hacer algo normal.
—¿No os alegrais de haber venido? —preguntó la de pelo rizado, mirando uno a uno a sus tres amigos.
—Sí, estoy súper feliz —ironizó Pope.
—El sofá de mi casa es bastante más cómodo —murmuró JJ.
Lee rodó los ojos y cogió el brazo de su mejor amiga, ignorando por completo los comentarios de sus amigos. Se acomodó el pelo como si fuera una diva y le guiñó el ojo. Kie sonrió.
—Ni que los necesitáramos para pasarlo bien.
—No puedo no quererte —dijo Kie, apoyando su cabeza en el hombro de su mejor amiga y soltando una pequeña carcajada.
Caminaron hasta llegar al sitio que ellas habían elegido para colocar la manta sobre la que se iban a sentar. JJ y Pope llegaron a penas unos segundos después y colocaron las sillas que habían cogido de casa de Kie.
—Voy a por algo de beber, ¿queréis? —preguntó Kie.
—Una pepsi —pidió JJ, dejándose caer en una de las sillas.
—Yo no, gracias —respondió Pope.
—¿Lee? —La pecosa negó con la cabeza, mirando a su mejor amiga.
—Pero te acompaño —dijo. Kie asintió.
Lee y Kie se acercaron al pequeño puesto de comida que había detrás del todo. Mientras Kie pedía, Lee sintió a alguien acercarse por detrás. Se había quedado algo apartada, por lo que Kie no se dio cuenta.
—Hola, otra vez —dijo Rafe. Lee tragó saliva al escuchar su voz tan cerca de su oreja. Se giró sobre sí misma y se alejó un poco, para poder cruzarse de brazos. Alzó una ceja.