EPÍLOGO.

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NARRA KAORI

Los años fueron pasando y yo seguía junto con Keiji.
Nos casamos, aún recuerdo que cuando me pidió la mano se puso tan nervioso que no podía sacar el anillo de su bolsillo, fue simplemente adorable.
Nos mudamos a una casa a las afueras de Tokio, no era una casa muy grande pero tenía terreno suficiente como para disponer de una red de voleyball en el jardín.
Keiji, finalmente acabó teniendo un trabajo estable como editor de una revista de manga shonen en una compañía grande, aunque más de una vez me ha dicho que le encantaría trabajar en el departamento de literatura, ya que fue la carrera que estudió.
Yo, poco después de que nos casáramos, me quedé embarazada, así que me retiré de la liga profesional, para comenzar a trabajar como entrenadora en un club de voleyball mixto de chicos y chicas entre los 12 a los 15 años, eran todos muy buenos y le ponían empeño cosa que me hacía feliz, me gustaba mucho mi trabajo.

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Era un sábado por la mañana, Keiji y yo nos encontrábamos tumbados en la cama abrazados.

Akaashi: Menos mal que hoy no trabajo, necesitaba descansar, el señor Tenma nos tiene esclavizados.

Kaori: ¿Tanto os pone a hacer? (Dije mientras le acariciaba)

Akaashi: Dice que como somos jóvenes podemos hacer más trabajo sin problemas.

Kaori: (solté una pequeña risa) vaya hombre...

Entonces se escucharon unos pequeños golpecitos en la puerta.

Kaori: ¡Adelante! (Exclamé yo sabiendo perfectamente quién era)

Kenji: Buenos días papá y mamá (dijo frotándose los ojos)

Kaori: Buenos días pequeño, ven aquí (dije mientras hacía un gesto con mi mano para que el pequeño azabache se sentara en la cama) ¿Cómo has dormido?

Kenji: ¡Muy bien! Mami ¿Hoy me enseñarás a colocar? (Dijo ilusionado)

Kaori: Puede que sí, pero bebé, a lo mejor te gusta otra posición, no tienes por qué ser colocador.

Kenji: ¡Quiero ser el mejor colocador de todos en la preparatoria, igual que mamá y papá! (Keiji y yo soltamos una pequeña risita)

Akaashi: Pero pequeño, aún no has empezado la escuela primaria, no quieras crecer tan rápido (dijo levantándose de la cama)

Kenji Akaashi, nuestro hijo, tan sólo tenía 5 años, era un buen niño, hace verdadero honor a su nombre.
Kenji desde pequeño me ha visto jugar a voleyball así que queriendo imitarme quiso aprender él también, dice que quiere ser colocador como sus padres, es tan tierno.

Keiji cogió a muestro pequeño en brazos y pude ver lo mucho que se parecían.
Sus ojos, cabello, cejas y nariz eran exactamente iguales, con la diferencia de que nuestro hijo tenía mis labios y el lunar bajo el ojo.

Akaashi: ¿Desayunamos? (Se dirigió a nuestro hijo)

Kenji: ¡Sí!

Entonces bajamos a la cocina.

Kenji: ¿Hoy vendrán el tío Koshi y el padrino Kotaro?

Akaashi: Kao ¿Tu hermano podrá venir hoy?

Kaori: Eso creo ¿Tú sabes si Bokuto-san vendrá? Porque a mí no me ha dicho nada (dije mientras preparaba el desayuno)

Akaashi: Ya sabes que tratándose de Bokuto-san nunca se sabe (dijo mientras se aproximaba a mí y me abrazaba por la espalda) qué buena pinta tiene eso (dijo mientras recostaba su cabeza en mi hombro)

VUELA (Haikyuu x ti) Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora