VIII. Los Grayson Voladores
Gotham 5:30 P.M.
17 años atrás
El pequeño de 4 años se encontraba mirando el gran jardín de la mansión Wayne desde el ventanal que tenía su cuarto. Estaba esperando a su padre con ansias. Siempre era así cuando Bruce Wayne debía ir a la corporación Wayne o debía patrullar las calles de Gotham, siempre su hijo esperaba su regreso.
Sus ojos verdes se exaltaron al observar el auto deportivo de su padre ingresar a la mansión, esté salió de su habitación corriendo, corrió entre los pasillos de la gran mansión.
Alfred estaba pasando con una bandeja de galletas, cuando vió que el niño estaba corriendo, subió la bandeja para que no la tumbarse.
—Joven Jade ¿Que le he dicho de correr en los pasillos?—preguntó el mayordomo con su característico acento británico, lo cual para el pequeño infante significaba que Alfred estaba molesto. Jade entendió el mensaje y detuvo su carrera
—Lo siento Alfred—se disculpó el infante—Lo que sucede es que papá está aquí y quiero verlo
El mayordomo observó la alegría que poseía el infante y le dijo;
—Esta bien joven Jade pero debe de tener cuidado de no caerse—dijo el mayordomo.
El niño le regaló una gran sonrisa y volvió a irse a su destino. Llegó a las grandes escaleras y las bajó en tiempo récord. Corrió hasta la entrada, la puerta se abrió saliendo de ella un Omega de ojos azules quien traía puesto un hermoso traje negro. El niño al verle no lo pensó dos veces y se lanzó a sus brazos, Bruce vio el acto y lo atajó rápidamente.
—¡Papa!—grito el niño emocionado mientras abrazaba a su papá
—Campeón ¿Cómo estás?—acomodó mejor al niño entre sus brazos. Su hijo era de las pocas personas que le sacaban algo de afecto, no era muy común ver al caballero de la noche estar con una sonrisa pues el siempre poseía su ceño fruncido a la vista.
—Hizo rápido sus lecciones de castellano que ustedes dos puedan ir a tiempo.—hablo el mayordomo acercándose a ellos
—¿Ir a donde?—preguntó el Omega
—Lo prometiste—respondió el niño con el ceño fruncido—Prometiste que iríamos al Circo Haley
El Omega miro confundido a su hijo, no tenía ni la más mínima idea de lo que estaba. Mendigo por sus recuerdos y supo a lo que se refería el pequeño.
Bajó a su cachorro de sus brazos, lo miró y le dijo;
—Jade creo que lo dejaremos para otro día. Tengo reunión en la atalaya
El niño se lo quedó mirando entre sorprendido y triste. Para el pequeño no era la primera vez que lo dejaba plantado. De hecho por muy triste que fuera ya se estaba acostumbrando a no ver a su padre. Ese era el precio de ser el hijo de unos vigilantes.
—Esta bien solo…iré a mi cuarto—gruño el pequeño alfa, con tristeza.—Nos vemos luego—Se fue de la entrada rápidamente para irse a su cuarto
Alfred vio partir el niño con profunda tristeza. El sabía muy bien el lazo que podía tener un cachorro Alfa con su padre Omega, a esa edad el cachorro está muy pegado con sus padres y bueno no era para nada fácil sus padres mantenían una relación secreta al ojo público y algunos de sus compañeros. Ellos habían tomado la decisión de tener a Jade en secreto, sin el peligro de los posibles villanos y sin el drama que armaría la prensa en los medios, ellos querían que su cachorro tuviera una vida normal, sin acoso de la prensa y sin la posibilidad de que fuera capturado por cualquier maniático, pero tampoco tener a tus padres presentes no era algo bueno.
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Eclipse
ActionAsociamos el sol con palabras como: cálido, brillante y feliz. Pero detrás de todo eso, el sol está solo, nadie quiere acercarse al sol por miedo a quemarse. La luna, por otro lado, está rodeada por hermosas estrellas centelleantes, pero ninguna de...
