【02】

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La amistad era un tesoro que, para Jessica, no siempre fue fácil de encontrar. No es que no valorara las conexiones humanas, todo lo contrario; la dificultad residía en su naturaleza introspectiva, en su tendencia a resguardarse en un pequeño círculo donde la familiaridad era su refugio. Desde niña, se había acostumbrado a pasar la mayor parte de su tiempo junto a su hermano Jesse y su amiga Olivia, su alma gemela desde la cuna. Cuando sus padres decidieron inscribirla en la misma preparatoria que Jesse, sintió un pequeño temblor de inseguridad. Había encontrado consuelo en el estudio solitario en casa, donde el silencio la envolvía y su mente se expandía libre de las complejidades sociales.

El círculo social de Jessica estaba limitado a cinco personas: Petra, la novia pelirroja y aguerrida de su hermano, Olivia, la chica más inteligente de la escuela y su amiga incondicional, Axel, el bromista de voz grave y corazón de oro, y, por supuesto, Jesse. Para Jessica, esta pequeña pero sólida red de amistades era más que suficiente; se sentía segura y cómoda en su compañía, lejos de la necesidad de expandir su mundo más allá de estos confines.

Pero incluso con amigos, Jessica prefería la soledad de la sala de música. Allí, lejos de miradas curiosas, podía fusionarse con los instrumentos, permitiendo que las melodías se entrelazaran con sus emociones. Desde los ocho años, había encontrado en la música una vía para expresar sus sentimientos, un refugio donde los sonidos hablaban lo que sus labios no se atrevían a decir.

—Supuse que estarías aquí, como siempre —dijo una voz familiar, resonando suavemente en la sala. Petra, recostada contra el arco de la puerta, sonreía con ese toque de travesura que siempre la acompañaba—. Tenemos que irnos.

—¿A dónde? —preguntó Jessica, aún inmersa en la música, mientras sus dedos acariciaban las teclas del piano.

Petra rió, sacudiendo su cabello pelirrojo con un gesto despreocupado—. ¿Lo olvidaste? Nos prometiste que esta vez sí almorzarías con nosotros.

Jessica se quedó inmóvil por un momento, recordando la promesa que había hecho. Últimamente, había pasado las horas de almuerzo en la sala de música, evadiendo el bullicio de la cafetería y los animados diálogos de sus amigos. Sabía que debía cumplir su palabra, pero el magnetismo de la música siempre la había seducido, alejándola de la realidad.

—Lo olvidé —admitió, levantándose con un gesto de disculpa en su rostro.

—Últimamente pasas más tiempo aquí de lo habitual. No digo que esté mal, pero deberías recordar que afuera de esta sala hay un mundo que te espera —dijo Petra, con una mezcla de preocupación y cariño en su voz.

—Tienes razón... Lo siento —respondió Jessica, sintiendo una punzada de culpa.

Petra, siempre práctica, dejó que su preocupación se disolviera en una sonrisa—. Vamos, no te desanimes. Sabes que en tu casa también tienes una sala de música enorme. Puedes pasar todo el tiempo que quieras allí.

Jessica asintió, sabiendo que Petra tenía razón. No había excusas para seguir evadiendo el mundo exterior. Ambas amigas tomaron sus bolsos y salieron juntas del aula, caminando con los brazos entrelazados, una pequeña señal de la fuerte conexión que compartían.

Mientras caminaban por los pasillos llenos de estudiantes, Jessica no podía evitar pensar en la conversación que habían tenido. Sabía que Petra tenía razón; había estado aislándose demasiado. Y aunque apreciaba la tranquilidad de la música, no podía ignorar el hecho de que estaba dejando de lado a sus amigos.

—¿Sabes? —dijo Petra, su tono cargado de anticipación.

—¿Saber qué? —Jessica levantó una ceja, intrigada.

𝓜𝓒𝓢𝓜 𝓛𝓾𝓴𝓮𝓼𝓼𝓮 𝓕𝓪𝓷𝓯𝓲𝓬 - 𝓘𝓯 𝓘 𝓭𝓮𝓬𝓲𝓭𝓮 𝓼𝓽𝓪𝔂...Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora