Tocaban las doce del mediodía de un lunes, cuando Jack decidió tomar un receso de lo que venía siendo un día sumamente pesado, ya que la cantidad de atracos efectuados no era poca y la temperatura de la ciudad era infernal.
Luego de pasar por un badulaque para comprar una botella fresca de agua, el Superintendente, se dirigió a comisaría e ingresó al despacho superior. Cerró la puerta, encendió el aire acondicionado y comenzó a librarse un poco del molesto uniforme. Primero se deshizo de la pistolera, luego retiró el cinturón, después aflojó los zapatos y finalmente desajustó la corbata.
Tras haber quedado lo más cómodo que pudo, procedió a situarse en su silla, colocando los pies en el escritorio, para por último abrir la tan ansiada botella.
- ¡Súper! - llamó Gustabo entrando abruptamente a la sala.
- ¿Qué pasó Gustabín? - contestó Conway utilizando una paciencia cuya existencia desconocía.
Que no se malinterprete, el Superintendente ama con locura al rubio, pero en ocasiones este último tiene arrebatos de energía en los peores momentos. Siendo este, un ejemplo de ellos.
- No te he visto desde la mañana y pensé que podríamos almorzar juntos - comentó García mostrando su mejor cara y cerrando la puerta tras de sí.
- Mmm... ¿Y ahora es cuándo me lo creo? - replicó el de pelo grisáceo.
- Por supuesto, si me encanta pasar tiempo contigo - contestó con falsa molestia, a la vez que dejaba un par de bolsas en el escritorio.
- Que te conozco Gustabo... Horacio decidió marcarse un 10-10 para ir a almorzar con Viktor, y ahora tu mejor opción soy yo ¿Me equivoco? - mencionó para luego beber de la botella.
- Guarro, sírvete en un vaso - exclamó con su típico tono.
- Primero que nada, yo hago lo que me sale de los cojones; segundo, eso no contesta mi pregunta - dijo tomando otro trago.
- Pero Jack... Tú sabes que tienes razón, no me obligues a dártela - respondió mientras que se acercaba al Súper y bajaba las piernas de este.
- Entonces dime que Horacio te dejó plantado y que soy tu segunda opción, que no pasa nada - mencionó en un intento de dar lástima a su pareja.
- ¿Cómo que segunda opción? Serás cochino. Lo que sucedió es que íbamos a comer juntos, pero al presentarse Volkov, me preguntó si le podía hacer el favor - contestó situándose sobre las piernas del contrario.
- Por eso, segunda opción; pero tranquilo, que no pasa nada. Yo te amo igual - replicó colocando sus manos alrededor de la cadera de Gustabo.
- ¡Espera! ¿Dijiste que me amas? - preguntó expectante.
- No... -
- ¡Sí! Ya solo por eso vale la pena lo que compré para nuestra comida - mencionó sonriente Gustabo.
- Joder... ¿Qué compraste? - cuestionó Jack, tratando de desviar el tema.
- Pues, mira - Gustabo se estiró hasta el escritorio para tomar las bolsas y comenzó a comentar qué había comprado - Decidí que por hoy me daría un descanso de mi real food, por lo que pedí una hamburguesa para ti y otra para mí, ambas completas con sus papas fritas... Y también compré dos vasos de litro de Coca-Cola, por supuesto, Zero - comentó emocionado el rubio.
- Vamos a romper la dieta, pero bien - contestó el Superintendente viendo a Gustabo a los ojos, sin dejar de sostener su cadera.
- ¡Sí! - mencionó robándole un fugaz beso a su pareja.
Luego de tal acto, ambos se levantaron y comenzaron a hacer lugar en tan amplia mesa, con el objetivo de poder distribuir cómodamente sus almuerzos y así poder disfrutar de un descanso juntos.
