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Jack llevaba alrededor de quince minutos tratando de reconocer qué le sucedía a su pareja, ya que esta se encontraba distante, como si no estuviera disfrutando el momento que estaban compartiendo.

- ¿Qué estamos haciendo mal? - pensó Conway mientras mantenía su vista fija en Gustabo.

Es que, de verdad, no lograba entender qué ocurría, debido a que estaban realizando todo aquello que le gustaba al rubio, es decir, se encontraban viendo un documental sobre asesinos seriales, con un café cada uno y García entre las piernas de Jack, mientras que este último le daba suaves caricias al primero. Nada fallaba.

Sin poder aguantar más la situación el Superintendente decidió resolver sus dudas.

- Gustabo - susurró en el oído ajeno.

- ¿Ah? ¿Qué pasó? - contestó el rubio girando la cabeza hacia su pareja.

- ¿Está todo bien? - cuestionó viéndole a los ojos.

- Por supuesto ¿Por qué no lo estaría? - respondió mientras terminaba de voltearse para quedar frente a frente.

- Es que te noto distraído, como si no lo estuvieras pasando bien... - habló Conway tomando la mano contraria.

- ¿Cómo? No, no. Me encanta pasar tiempo contigo. - dijo a la vez que comenzaba a dejar caricias con su pulgar sobre el dorso de la mano de su novio.

- ¿Seguro? Sabes que puedes contarme lo que sea - comentó tomando tranquilamente el mentón del rubio con su mano libre.

Esas palabras... Jack siempre era capaz de recordarle que estaría con él en absolutamente todo, sin importar cuál sea la índole de su problema.

Todo esto sin olvidar el detalle de que, Gustabo, sabía que no se trataba de una promesa lanzada al aire, era algo real. Más de una vez le había contado sus preocupaciones al Súper y este nunca le había defraudado, siendo que siempre descifraba cómo reaccionar para afrontar la situación de forma idónea. Y no solo durante circunstancias en las cuales García se encontraba en peligro físicamente, sino también psicológicamente, dado que gracias a la infancia de este, existían ocasiones en las que simplemente todo se volvía oscuro.

- Bueno... Estaba pensando algo que me entristeció un poco, pero nada más - mencionó Gustabo restándole importancia a lo que sucedía en su cabeza.

- ¿Se puede saber qué era eso que estabas pensando? - preguntó Conway observando con sincera preocupación al contrario.

- Por poder, puedes saberlo... Pero no sé si quiero contártelo, ya que no me gustaría que estés triste tú también - soltó el rubio mientras dejaba ver como sus ojos comenzaban a humedecerse.

- Gustabo, lo mejor es que compartamos lo bueno y lo malo, para así lograr superar todo juntos - comentó acunando el rostro ajeno entre sus manos.

- Es que, estaba imaginando qué sería de mí si ya no estuvieras, que estas muy mayor - dijo dejando escapar una pequeña sonrisa.

A pesar de la broma que le dirigió Gustabo a Jack, lo dicho era verdad. García llevaba medio documental pensando en cómo ha transformado su vida el Superintendente y en lo dependiente que se ha vuelto a la presencia de este.

- Sigo dudando si debería golpearte o abrazarte, y créeme que la primera opción me parece demasiado prometedora - habló Conway soltando el rostro de su pareja.

- Perdón, no quería que suene tan gris la idea, así que lo mejor que se me ocurrió fue soltar un pequeño chiste - mencionó mostrando un leve puchero en sus labios.

- Me enamoré de un capullo - afirmó Conway para sus adentros - Vamos a ver, que nos queda toda una vida por compartir juntos Gustabo, el camino que hemos transitado hasta ahora no es nada en comparación a lo que nos falta - comentó Jack mientras que tomaba la cintura del otro.

- Lo sé, mas... Nuestro trabajo es de alto riesgo y quizás hoy estamos, pero mañana no - explicó el rubio acercándose a su pareja.

- Pero ¿No recuerdas que soy un T-800? Además de que, tú y Horacio son los Inspectores modelo, no pueden irse así como así. Eso será cuando yo lo permita, hasta entonces, nada - dijo Conway en un intento de calmar a su novio.

- Ya... - respondió Gustabo con una media sonrisa.

- Amor, no nos sirve de nada gastar nuestro tiempo juntos pensando en qué haremos cuando ya no esté el otro, siendo que resulta más conveniente disfrutar cada segundo que compartamos como si fuera el último, que para lamentos ya tendremos el futuro - mencionó Jack mientras presionaba con seguridad la cintura de su pareja.

Luego de analizar lo dicho, el rubio solo atinó a decir "Te amo", para más tarde proceder a dejar un beso lleno de cariño en los labios del contrario.

Soft Moments || IntenaboHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora