• 7 •

5.5K 547 170
                                        

Era una acalorada noche en Los Santos cuando, Gustabo, optó por abandonar su departamento con el objetivo de acudir a comisaría; debido a que su pareja había decidido, lo que el rubio consideraba, desaparecer. Siendo que este término hacía referencia a que, el de mirada oscura, no solo no respondía a sus mensajes, sino que tampoco había llegado a su departamento a la hora acordada, es más, llevaba dos horas de retraso.

A partir de lo detallado, se podría creer que García era un inconsciente y un exagerado, que no tenía en consideración el rango de Conway; pero esta no sería la perspectiva adecuada, ya que Gustabo sencillamente resultaba ser atento en el tema, para evitar que su pareja se dedique única y exclusivamente al trabajo, olvidándose por completo de cuidar su propio ser y, por supuesto, el de su novio.

Tras atravesar el camino desde el departamento hasta el trabajo, bajó de su vehículo, cerró este con seguro y con paso apresurado se dirigió al despacho del primer piso del edificio.

- ¡Jack, hijo de tu putísima madre, Conway! - gritó Gustabo luego de ingresar abruptamente a la habitación.

- ¡Coño! - gritó el Superintendente tras ver perturbado el silencio de su oficina.

- No, nada de "Coño" - interrumpió el rubio apoyando ambas manos sobre el escritorio - ¿Me puedes explicar por qué aún sigues en servicio? - consultó con clara molestia en su rostro y voz.

- Es que, estoy completando el trabajo que no hace ninguno de los gilipollas que dicen ser agentes - contestó con tranquilidad, manteniendo su vista fija en los documentos que se encontraban entre sus manos.

- Los cojones. Vas a marcar un 10-10 ahora mismo, que no solo no me has dado señales de vida, sino que tampoco estás atendiendo tu salud de abuelo decrépito - espetó el rubio dirigiéndose hacia el asiento de su novio.

- Abuela tu puta madre. A mí, me respetas - replicó el de traje girando su silla hacia la computadora que se encontraba a su izquierda.

- Sí, lo que tú quieras, pero de que abandonas servicio, abandonas servicio - concedió el de mirada azulada, a la par que rotaba el asiento contrario hacia su lado, con el propósito de tomar el brazo de su pareja.

- Pero ¿Qué cojones? ¿Qué haces, capullo? - interrogó deteniendo la acción del contrario.

- Ya te lo dije, vas a dejar el trabajo por hoy, que bastante tarde es - respondió retomando su cometido.

- No, nada de eso. Mira todo el papeleo que tengo por revisar, corregir y completar - comentó señalando su escritorio, dejando en evidencia las tres grandes pilas de archivos - De aquí no me mueve ni Dios, es decir, yo - finalizó volviendo a colocarse en su lugar.

Tras tales palabras, Gustabo, solo se vio capaz de volver a girar a Jack, para sacarlo de allí.

- Pero ¿Qué - intentó formular Conway.

- Cállate - sentenció García.

Sin permitir una solo oposición más por parte del contrario, tomó el brazo de este y lo levantó de su asiento.

Con un silencio lleno de tensión acompañándoles, se dirigieron hacia la recepción para dar aviso del 10-10 del Superintendente y, posteriormente, caminaron hacia el parking del establecimiento, con el objetivo de abandonar el lugar.

Gustabo abrió el coche, obligó a Jack a ingresar en este, ocupó el sitio del conductor, puso las llaves en contacto y se detuvo un momento para respirar, manteniendo sus párpados cubriendo sus bellos ojos.

Por otro lado, Conway, solo se mantenía en absoluta mudez, obedeciendo las órdenes implícitas que recibía por parte de su novio; debido a que conocía el verdadero trasfondo de su actuar y no se encontraba en las condiciones suficientes para poner resistencia ante su persona favorita, siendo que esta solo le quería cuidar.

- Perdón - soltó casi en un susurro el de cabellera grisácea.

- No - contestó García manteniendo la postura física en la que se hallaba.

- ¿Te puedo dar un beso? - consultó tanteando el terreno.

- Tampoco - soltó acompañando sus palabras con un suspiro, para luego encender el vehículo y conducir hacia su hogar.

Quería perderse en sus pensamientos y continuar molesto con su pareja; pero la mirada arrepentida de Jack, junto a sus torpes intentos para reconciliarlos de esa simple discusión, meramente, le impedía mantener todo tipo de enfado, solo quería abrazar y besar al contrario hasta el cansancio.

- Te amo - mencionó con suavidad el de oscura mirada, mientras dejaba reposar su mano sobre el muslo ajeno.

- También te amo - cedió ya rendido ante los encantos del contrario.

Soft Moments || IntenaboHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora