009. Despedida / Johnlock

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John no se considera celoso.
Jamás ha tenido un impulso de "demostrar que esta ahí" con cualquiera de sus tantas novias. Porque le parece un sentimiento horrible e innecesario, que de hecho, lo es.
Sin embargo, aún teniendo ese sentimiento enterrado profundamente, se le hace demasiado difícil pensar tranquilamente cuando escucha esa canción a veces. No sabía qué significaba esa composición tan talentosa en el violín. Pensó en su momento, en un corazón roto, pero eso era demasiado simple para alguien como Sherlock. ¿No es asi?

Su segunda opción fue pensar que era una intrigante muestra de pasión. No seguía a su amigo por todas partes, ni era su padre, y podría ser, que ellos... Tal vez ese sonido en su celular tenga un extraño doble sentido.
Nada es imposible, ¿verdad?
Como una novela cliché, dos genios atraídos, enemigos a amantes. No es algo nuevo; no para él, que ha visto más de una novela con la señora Hudson.

John no se considera celoso.
Pero solía comerse la cabeza con la idea de ellos dos juntos cada que tenía un momento de descanso.
Como si el destino lo odiara, presenció los ojos de Sherlock cuando la vio una segunda vez. Madita sea, brillaban. Era obvio. Soltaban chispas cada que hablaban; y él, sentado con una taza fría en mano, fingiendo escribir en su laptop.
Nunca se sintió tan incomodo en su propia sala, nunca tuvo tantas ganas de taparse los oídos y salir de allí. Las miradas que recibía de vez en cuando por "La mujer", causaba que el picazón en su estómago aumentara. ¿Se está burlando de mí? Se preguntaba.

Pensó, entonces, que solo trataba de proteger a Sherlock de una peligrosa mujer.
Una que estaba amenazando a la reina, una que no le temía ni a Mycroft, una que tal vez estaba enlazada a Moriarty. Aunque visto desde otra perspectiva, parece la mujer ideal para su amigo.
Bueno, no olvidaba que Sherlock está casado con su trabajo. Las mujeres no son su área (según sus palabras), pero había empezado a dudar. No era la primera vez que el detective le mentía, en cambio, sí era la primera vez que observó esos oscuros ojos brillar.
Eso hace una persona enamorada.
Pero Sherlock es lo más alejado a una persona normal.

Pasó el tiempo, hasta que cayó la gota que colapsó el vaso. Su falsa muerte.
En ese momento, el sonido del violín empezó para no parar en un largo tiempo.
Sí estaba enamorado, después de todo. Ese sonido era de duelo, de un corazón roto, se decía así mismo John; ya empezando a entender poco a poco.
Sherlock había dejado de comer, de hablar.
Realmente se preocupó.
Asi que cuando la vio viva al frente suyo, no podía describir la intranquilidad y el odio que nacía en su pecho, no sabía si sentirse aliviado o no.
Palabras cortas escuchó y dijo. Su aliento terminando al escuchar el "Bueno, yo soy gay. Míranos a nosotros dos", fue causa de su silencio.
Muy dentro suyo, casi donde no se observa luz de sol, había una voz que no le permitía contradecir aquella oración.
Un sonido, solo fue uno.
Sherlock estaba oculto, ¿verdad? ¿Dónde estaba? ¿Escuchó la conversación? ¿Presenció su silencio? ¿Su "escondida" afirmación?

Resultaba que Sherlock había descubierto sus sentimientos, y convenientemente, justo al frente de su verdadero interés romántico. John se considera un hombre con mala suerte.
No se volvió a tocar el tema, y por el desvío y el silencio del detective cuando John trataba de hablar sobre aquello, entendió que sus sentimientos obviamente no eran correspondidos. Quiso olvidar el tema. Solo preocupándose de cuidar el corazón de Sherlock enamorado de la indomable Irene Adler.
Obviamente, olvidar algo tan triste como el rechazo era un trabajo duro.

Se sintió alejado del caso después de eso. Quería alejarse, pero ni tane, pues solo sabía una pequeña parte de la resolución del caso, misma que puso en su blog. Sherlock no hablaba mucho sobre el tema.
Después vino Mycroft, explicándole que no era el único que tenía la teoría del nerd enamorado, y que La Mujer había sido asesinada.
John no se considera celoso. Y en realidad, no quería romper el corazón de Sherlock más de lo que estaba y decidió que era mucho mejor mentirle.

John sintió un cosquilleo interno cuando su amigo le pidió el celular. No era incomodidad, era algo más.

Se fijó días después, mientras miraba una tarde la televisión, aquella novela diaria junto a su amigo, se fijó que el detective no se burló de la inteligencia de la chica principal como antes. De hecho, jamás volvió a hacerlo. Y era algo sorprendente y muy nuevo.
Sherlock siguió con sus casos como si nada hubiera pasado, y John dudó de su antigua teoría.
Entonces, ¿qué significa la melodía del violín? ¿Acaso solo fue algo pasajero? A veces escuchaba el inicio de esa canción, y ya no sabía si verlo como algo triste o algo nostálgico. Deseo dejar de lado su interés.

John no se considera celoso.
Pero no desea que Irene regrese.
Tal vez porque su amigo ya tuvo suficiente, o porque no desea sentir ese antiguo cosquilleo de nuevo.
O porque, tal vez Sherlock duerme al lado suyo actualmente.
A veces vuelve a escuchar ese sonido peculiar en el celular de Sherlock, y no puede evitar incomodarse en su sillón.
Y de forma indirecta, que casi nunca puede captar, recibía sonrisas burlescas de su amigo.

John no se considera celoso.
Pero, Sherlock sí.
Porque cada que nombra a la mujer, siempre termina escaneando las facciones de John. Lo consideraba como un nuevo experimento, aunque el doctor siempre es algo nuevo para él en sus ojos.
Porque sí, es celoso, un poco, y trata de no demostrarlo. Porque es algo nuevo en su vida, que jamás sintió antes, y con tan mala (buena) suerte, le tocó experimentarlo con un hombre que se especializaba en el tema de deducir la actitud humana.
Y a Sherlock le encanta.





...

I believe in the supremacy of jealous John.
Siempre quise escribir al juano celoso KDHD. Me encanta.

¡Oh! ¿Vieron Enola Holmes? Mmm... Creo que es un tema de debate.
¡Buenas/os : noches / días / tardes!

; 12  M e s e sDonde viven las historias. Descúbrelo ahora