Capítulo 7

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Albedo se dirigía hacia el -Club del ocultismo-. Ella ya había terminado de asegurarse de que todo iba según los planes de su maestro.

-Ellos vendrán a nosotros, solo debemos de esperar.

Esas fueron las palabras que escuchó de él.

Y, justo como él dijo, esas cosas empezaron a aparecer por la ciudad. Empezó a notar presencias extrañas, sin embargo, como dijo escuchó de su maestro, solo debía de esperar. No era momento de hacer algo aun, debía esperar. Ella no podía permitirse tener algún error y decepcionar a su señor.

También había notado la presencia de los demonios desde el primer día aquí. Ella ya lo sabía. Este lugar estaba siendo manejado por ellos, los demonios, aunque su aura y forma parecía diferente de los que ella conocía, pero seguían siendo demonios, su esencia aún estaba allí.

Ella ya los habría matado, exterminado a esas criaturas inferiores si no fuera por la voluntad de su señor. Él parecía tener la voluntad de acercarse a ellos. Pero ella lo sabía, él solo estaba aburrido, así que decidiría jugar con ellos mientras esperaba a que sea el momento.

-Fufufu, seres tontos, están en presencia de un ser superior a su imaginación, no se dan cuenta que solo están bailando en la palma de su mano, como bufones solo para su diversión.

Mientras se acercaba al club porque ya había revisado una vez más eso.

Ella ya se podía imaginar lo que estaba pasando ahí adentro.

Las conversaciones que estaban llevando ahí adentro.

Ella no necesitaba estar presente para saberlo. Los seres supremos la habían dotado de una inteligencia superior, sin embargo, ella todavía no pudo comprender completamente lo que quería su señor. No obstante, eso no era algo por qué preocuparse, porque era ella que no podía comprender su extenso conocimiento.

De una pequeña casualidad.

Un pequeño encuentro que podría considerarse el destino, algo cotidiano, uno en un millón de posibilidades, él había hecho posible eso y poder encontrarse con la persona que tenía información que él necesitaba.

-Ahora seguramente deben de estar hablando sobre las victimas en la ciudad. La posibilidad de que sospeche de Shalltear era alta, pero dado que nuestro comportamiento pasivo cuando ella nos vigilaba puede que nos haga ver demasiado inocentes. Bueno, esto no importa, no hay posibilidad de error si es que él lo planeó.

Albedo tenía en un pedestal a Suzuki. Ella no dudaría de él. Para ella, él era la encarnación de la sabiduría. Él había unido bajo una sola bandera a seres que superaban la imaginación. Él había sido el líder de estos, y los había comandado llevando a la destrucción de dioses, reyes demonios, héroes que eran el pináculo de humanidad entre muchos, se habían enfrentado a seres que podían borrar mundos de la existencia misma y, aun así, habían prevalecido victoriosos ante cada ser que se les enfrentara. Todo porque él estaba ahí.

Si ella tuviera que remarcar un evento, sería aquel. Los tontos se habían unido bajo una sola bandera y habían considerado como objetivo a Ainz Ooal Gown. Aquellos seres, con su infinito orgullo, se lo habían tragado y pedido ayuda para enfrentarse a él.

Seres de gran poder, hasta donde se alcanzaba la vista. Un ejército de potencias, cada una con gran poder. Sin embargo, no fueron nada contra él.

Todos murieron.

Él solo recordar aquellos tiempos la ponía melancólica.

Recordando su misión, volvió a consolidar su convicción de nunca fallarle.

Overlord entre diosesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora