—Hieres mis sentimientos, niñata.
Es sábado, y me dirijo hacia el centro comercial, donde he quedado con Meghan. Tras lo ocurrido el lunes, hablamos más tranquilamente y - según ella - entré en razón, decidiendo así que dejaré de fumar. Lo cual, por ahora, estoy consiguiendo.
Entro en la cafetería en la que me espera mi mejor amiga y la encuentro mirando su móvil mientras sostiene una taza con la otra mano. Me siento en la silla frente ella y esto hace que suelte el aparato y me salude con una sonrisa antes de beber el contenido de su taza.
Llamo al camarero y pido mi café habitual antes de mirar de nuevo a la morena frente a mí.
—¿Y bien? ¿qué es eso tan importante que necesitas comprar? —Le miro elevando una ceja.
—El otro día vine con Ian y vi unos zapatos que necesito.
Ruedo los ojos y murmuro un pequeño agradecimiento al camarero, que coloca mi taza sobre la mesa.
—He pensado que después de comprarlas podríamos ir a casa de Ian a cenar, podemos ver alguna película o algo. —Vuelve a hablar, esta vez de una forma más cautelosa, mientras espera mi reacción.
—Claro, me encanta la idea de ver como os coméis la boca mientras yo me como las palomitas. —Le miro con burla dándole a entender que la respuesta es negativa.
—Venga, por favor, prometo que no te voy a dejar de lado para estar con él. —Me mira suplicante.
—Para estar con él no, pero no me niegas que me vas a dejar de lado para comerle la boca. —Bebo de mi café.
Me da una mirada fulminante y yo me encojo de hombros.
Tras unas horas en las que yo solo me dedico a seguirla por las tiendas, salimos del centro comercial con los brazos llenos de bolsas.
Por supuesto, todas son suyas. Al parecer hoy es su día de la suerte y ha encontrado bastantes cosas rebajadas.
—Has venido en bus, ¿verdad? —Pregunta mientras abre el maletero de su coche.
Asiento mientras guardo las bolsas y voy hacia el asiento del copiloto.
—Según Mike era su turno de llevarse el coche. —Hablo cuando ambas estamos en el interior del vehículo. —Otra vez. — Agrego mientras ruedo los ojos, haciendo reír a mi amiga.
Nos dedicamos a cantar todas las canciones que salen en la radio durante todo el camino. Algo muy normal en nosotras.
Al llegar nos bajamos y le dedico una mirada de advertencia, la cual ella entiende al instante.
—Te lo he prometido. —Entrelaza su brazo con el mío y llama al timbre cuando llegamos a la puerta. —Además, lo tengo todo pensado, no vas a estar sola.
Justo cuando termina de hablar, la puerta de la casa se abre, por lo que no tengo tiempo de preguntar el significado de esa afirmación.
Un sonriente Ian nos recibe tras la puerta, y, tras saludarme con un pequeño abrazo, le da un beso a mi amiga que me hace sentir bastante incómoda. Carraspeo y ellos se separan sonriendo.
—Bienvenida Rachel, me alegra que aceptaras venir.
—No hagáis que me arrepienta entonces. —Elevo una ceja y ellos ríen mientras siguen abrazados.
—No te preocupes por eso, lo vamos a pasar genial. —Pasa sus brazos por mis hombros y agarra la mano de mi amiga para dirigirnos a ambas a lo que parece ser el salón.
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D E M O N S
Roman pour AdolescentsA veces la necesidad de dinero ciega a muchas personas obligándoles hacer cosas que jamás pensaron. Pero, ¿que pasa cuando aparece alguien que te hace ver el mundo de otra manera? ¿Y si ese alguien te enseña que el dinero no es lo más importante? ¿L...
