Tras la fiesta, los días no han sido nada especiales. El año nuevo lo pasé con Joseph. Ni pusimos la televisión para ver las campanadas. Al tocar las 00.00 nos felicitamos el año, yo me fui a la cama y él salió de fiesta. Son las primeras navidades que pasamos con nuestros padres separados, dos años sin mi abuelo en esta fecha, el primero sin mi mejor amiga perruna y las quintas que paso sin superar del todo estas enfermedades.
Hoy quería inaugurar la calle, que desde que empezó el año no he salido nada. Me apetece ir al claro del bosque. Hace sol, así que me pongo mis botas para la nieve, las mayas de pelo, una sudadera y un jersey. Una vez allí me relajo mirando el cielo. Veo como pasan las aves de un lado a otro, escucho los pájaros cantar... ¿Dónde estará Tony? Maldito estúpido. Ni me ha llamado, ni me ha avisado qué hacía, ni lo he visto, nada. Absolutamente nada. Aunque pensándolo bien, tampoco tendría porqué hacerlo. ¿Quién soy yo en su vida? ¡Eso mismo! Eso mismo me pregunto. Tan bien parezco ser demasiado importante, como desaparece por días y no me cuenta nada. Hay veces que me gustaría saber cosas de él, aunque no sé si sería entrometerme. Bueno, no sería tan malo, ya que parece que él si que está bastante informado sobre mí.
Quiero hacerle un regalo por Navidades. Aunque sea por atrasado. Él tuvo el detalle conmigo y no voy ser menos, pero no estoy muy segura. Sé pocas cosas de él y joder. Eso me deja sin ideas. Me gustaría ser original, no comprarle una sudadera en "Pull and Bear", "Springfield" o "Jack and Jones". ¡Tengo una idea!
Sé que el claro en verdad es bastante grande, pero nunca me he adentrado en él por miedo a alejarme de casa mucho o llegar a perderme. Aunque esta vez hay algo que me incita a explorar. Tal vez sea mi espíritu de niña o la simple necesidad de encontrar algo interesante y especial para Tony.
Siempre he sido partidaria de la naturaleza, del medioambiente, y es que para vivir, hay que respetar nuestro propio entorno.
Empiezo a caminar sin rumbo ninguno. Hay abundante follaje, pero aún puedo caminar. Sigue siendo de día, pero deben ser cerca de las 15.30. No me puedo demorar mucho. Sin más, llego a tal punto en el que hay tantos arbustos y además altos, que no me dejan ver que hay a continuación. Intento como puedo y con la fuerza que tengo mover las ramas para pasar. Creo que hace tantos años que nadie pasa por allí que incluso las ramas se han juntado unas con otras como si de una alianza se tratase.
Cuando consigo dar un fuerte tirón, tropiezo y caigo hacia delante con la mala suerte de que no era tierra lo que se encontraba tras esos hierbajos, sino un vacío.
Caí rodando ladera abajo. Tropezando con cada piedra, cada rama. Cada alteración del terreno la sentía en todas las partes de mi cuerpo.
Al llegar abajo, cuando mi cuerpo deja de rodar de una vez me quedo inmóvil y boca abajo. Juro no poder moverme y por un momento eso me asusta. Empiezo a respirar tierra y me giro hacia arriba como puedo. Miro el cielo. Noto como ligeramente un par de gotas de sangre salen de mi labio, seguidamente de mi nariz y finalmente de la frente. Las demás partes de mi magullado cuerpo seguro que tienen sangre, pero no me escuecen nada comparando con las tres anteriormente mencionadas.
Después de un rato allí tirada, me dispongo a levantarme. ¡Un momento! ¿Dónde estoy? Ni siquiera me he fijado en ese detalle. Giro mi cabeza hacia la izquierda a la vez que me incorporo. Allí está la ladera por la que he rodado y todo mi rastro. Es bastante alta, no sé ni cómo he conseguido no partirme la cabeza. Giro a mi derecha. Mi cara es un poema ahora mismo. La imagen que hay ante mi es impresionante. Estoy totalmente impresionada y la verdad, dentro de lo que cabe, agradezco haberme caído.
Un enorme lago azulado y cristalino se espande a mi alrededor. Tiene orillas de arena, y al fondo aparecen unas montañas y unos pequeños acantilados más abajo de éstas. Es totalmente precioso. No sabía que existiese algo tan bonito en Amsterdam y sobretodo, que estuviese al lado de mi casa. Con lo que me gusta a mí el agua. Relajarme en ella. Dejar de pensar. Sentirla por cada centímetro de mi piel...
Ya está. ¡Lo tengo! Tengo sorpresa. Sólo tengo que volver a casa y coger un par de cosas. [...]
Cuando por fin llego a casa ha anochecido. Así que preparo las cosas para mañana. Joseph al verme magullada me pregunta que qué es lo que he hecho.
-Es una sorpresa. Mi sorpresa.- me río con descaro y voy al botiquín para curarme todas las heridas. Cuando acabo, Joseph me llama para cenar y sé que estos días no me voy a poder escabullir. Cosa que me descoloca totalmente.
-Como sé que te gusta contar calorías... Cuenta las que tiene esta pizza vegetariana.- se ríe con malicia, aunque sé que en verdad le duele verme en esta situación.
-Joseph. Vete a la mierda.- me encanta la pizza. No me puedo resistir y después de la terrible hostia de hoy, creo que me la merezco. -Sólo será un día- me repito en mi cabeza.
Ya por la noche, me tumbo en mi ventana a leer con la esperanza de ver a Tony aunque sea un minuto. No sé qué me ha hecho. No sé qué ha producido en mí. Pero no puedo dejar de pensarle. Incluso hoy Domingo, que mañana hay instituto y debería estar en la cama. Marley aparece tímidamente abriendo la puerta de mi habitación con el hocico. Qué estúpida, ni le he saludado al pequeñín. Quiere subir a la ventana conmigo, pero sigue siendo demasiado pequeño como para impulsar su cuerpecito hasta tal altura. Lo cojo en brazos y éste se acomoda como si de su camita se tratase.
-Vamos Tony. Sé que estás ahí. ¿Qué te pasa? Sal. Enciende una luz. Hazme una señal. Sal de mi cabeza.- susurro una y otra vez mirando su ventana de reojo mientras disimulo con el libro entre mis piernas. No me estoy enterando de nada. Ni siquiera he empezado a leer una triste palabra.
Una luz desprende en el interior de la casa. BINGO. Hay alguien allí. Me tranquiliza saber que no se han vuelto a ir. Mañana será un nuevo día y quiero que llegue de una vez. El sueño me vence y me quedo dormida en la ventana. Con el libro entre las piernas, Marley en mi pecho y el lago azul en mi pensamiento.
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No hay un porqué.
RomanceDaniela es una chica de diecisiete años, la cual sufre cierto problema... Pero alguien llega a su vida en el momento más indicado para en cierto modo salvarla. Amsterdam es una bonita ciudad en la que el peligro pocas veces acecha, pero siempr...