Entre la vida y la muerte

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CAPÍTULO 1

Pov por Rose

Sola.

Es así como quede después de que Bárbara dejara de responder mis mensajes y bloqueara mis llamadas sin razón alguna. Ella se marchó sin explicación dejándome de nuevo en ese vacío. Dejándome sola. Fue en ese momento que surgieron las interrogantes que no abandonan mi cabeza noche tras noche ¿Qué hay de malo en mí?

¿Es por amar demasiado? No he conocido a alguien que no se sintiera flotando en las nubes al escuchar que le profesan '¡Eres mi mundo entero!' 'Eres los primer que pienso al despertar y lo último al dormir'

¿Qué está mal en esas palabras?

Los sentimientos bonitos están pasados de moda. Aquellas cursilerías solo terminan alejando a las personas. Mi amor, la ahogo hasta dejarla muerta de aburrimiento que se marchó con otra.

¿Por qué no me eligió? Fue otra de las preguntas que me atormentaban. Mi pecho no dejaba de doler y cada respiro se volvía doloroso. Mi almohada ya tenía el olor de mis lágrimas, esas que parecían infinitas hasta que mis ojos se cerraban por el cansancio. Me esforzaba todos los días por mostrar una sonrisa a mi familia y en las noches porque mi hermana no escuchara mi llanto.

El amor, está mal. Expresar tus sentimientos, está mal. Amar demasiado, está mal. El amor, es una mierda. Fui la única enamorada hasta de sus defectos. Le entregue mi amor a Bárbara y ella lo transformo en un puñal que afilo día tras día con mis palabras de amor hasta clavarlo en mi corazón.

Llevo tres meses haciéndome estas preguntas y nunca consigo una respuesta que logra aliviar el dolor, pero Bárbara es feliz con aquella que me presento como su 'amiga'. Lo grita al mundo como nunca lo hizo conmigo.

Llevo tres meses en los que siento que moriré y no termina de suceder, porque ella tiene un motivo para vivir y para levantarse cada mañana.

Llevo tres meses sobreviviendo, sin ningún motivo para despertar mañana, pero con mil motivos para quedarme dormida para siempre.

Llevo tres meses sobreviviendo y ya no quiero continuar haciéndolo

La alarma fue lo que me obligo a despertar otro día. La puta alarma que me obligaba seis días a la semana, a la misma hora en una rutina que me llevaba a la deriva sin ningún camino de salvación. El dolor de mi estomago por la falta de cena la noche anterior no me motivo a levantarme, la pésima noche o...

—¡Rose, arriba ya! Tienes que ir a trabajar.

Los golpes de mi madre a la puerta de mi habitación no se detendrían hasta que me viera fuera de la cama. Mi silencio solo significaba que continuaría golpeando. Al ver a mi lado, mi hermana ya no estaba, eso significaba que ya estaba ayudando a mi madre con la cocina o haciendo comprar con Javier, es esposo de mi madre.

Abrí la puerta y mi hermano Andrés me empujo cuando corría en dirección al único baño del pequeño departamento en donde nos acomodamos.

—¡Yo voy primero!

Traté de correr, pero de nuevo perdí. Algo que se volvió un mal en mi vida. Golpee la puerta del baño, pero él me llamo 'Lenta' y se burló. Patee la puerta y busque a mi madre en la cocina:

—¡Mamá, tienes que sacarlo de allí! Lo hizo apropósito, sabe que tengo que irme al trabajo.

—Buenos días para ti también, Rose. —Dejo los platos a un lado—. Andrés, sal del baño ya. Rose tiene que alistarse.

Anne, mi madre, se acercó dando una palmadita en mi rostro.

—Tienes el rostro hinchado.

Rodé mis ojos. Regrese al corto pasillo y golpee la puerta del baño amenazando con tumbarla si no dejaba libre el único espacio privado en el departamento. Mi madre me advirtió que dejara de golpear la puerta y le ordeno a mi hermano salir. Lo hizo, burlándose de mí y sacando su lengua. Lo empuje fuera metiéndome antes de que se volviera a hacer el chistoso. Cerré la puerta con seguro y respiré.

Before AetérnumDonde viven las historias. Descúbrelo ahora