Capítulo 10
Pov por Rose
Llegue a casa, con mis zapatos destrozados y los pies llenos de ampollas. Los recuerdos no están claros en mi cabeza, las imágenes van y vienen de forma revuelta, pero Rogelio esta allí, muy claro para mí, dándome un líquido que al menos me hizo descansar.
Mi madre pregunto por mi trabajo, así que mentí. Le dije que hubo un recorte de personal y me despidieron a mitad de ciclo, colocó sus manos en la cabeza suplicándole a Dios marchándose a la iglesia.
No recuerdo lo que paso luego de que Veruska me dejara tirada en la noche cerca del lugar donde me secuestro, pero si recuerdo la sensación donde me arrebatan algo que no podre recuperar.
—¿Buscaras empleo? —Athena me saco de mis pensamiento.
—Sí, antes de que mi madre decida salir a vender café a la iglesia de nuevo.
Athena se sentó a mi lado, ambas miramos lo mismo, mis tenis estaban desechos sin saber explicar cómo terminaron así.
—Te puedo prestar los míos. —Mire a mi hermana—. Pero no los dañes también.
—Prometo que te los devuelvo pronto.
Los tenis prestados fue una solución temporal. Lo siguiente tomaría un poco más de tiempo, encontrar un nuevo trabajo.
—Debes salir en la mañana si quieres encontrar empleo, a esta hora no conseguirás nada. —Mi madre estaba molesta, no me miraba, hablaba a la nada esperando que me diera cuenta de que era conmigo sus palabras.
—Encontrare algo pronto.
—Eso espero. —Tomo un sorbo de su café y me dio la espalda regresando a su habitación donde se encerró.
La última vez que busque empleo tarde tres meses en encontrar algo que fuera decente, con un buen horario, suelto justo y las horas legales. Eso es un milagro que no sucede dos veces en este país. Camine por las calles del barrio mirando los carteles en los postes, todos trabajos de fábricas. Continue mi camino por los pequeños bazares viendo donde solicitaban chica para atención sin tener suerte.
Mi móvil volvió a vibrar por un nuevo mensaje de Demetri. No ha dejado de insistir con llamadas y mensajes, no importa cuanta veces lo deje en visto o anule la llamada, sigue insistiendo. Camino hasta la cancha de futbol que está en separadora industrial en donde veo a mis dos hermanos jugando futbol uno contra otro, Rogelio me mira y sacude su mano saludándome.
Este imbécil es el culpable de mi mala suerte, fue quien trajo a Demetri a mi vida y ahora está todo de cabeza. Ocupo un asiento en las gradas, los miro jugar sin prestar atención. Mi mente busca solución a mi problema y me desespera que no la encuentre.
—¡Hola, hola! ¿Cómo está el amor de mi vida, corazón de otro?
—Cállate —desvío mi mirada hacia Andrés que esta del otro lado—. Todo va mal desde que trajiste a Demetri a mi vida.
Rogelio se sentó a mi lado, yo me arrime un poco lejos de su cuerpo sudado y continue mirando a Andrés coquetear con una chica.
—¿No consigues trabajo?
—No. —Chasque—. Ni siquiera he buscado.
—Allí está la esposa de Daniel, Yesica. —Señalo a la morena de cabello crespo, con esa licra y top vulgar—. Es dueña de un spa en el cercado de Lima, tal vez pueda ayudarte con algo.
—¿Me estas mandando a prostituirme? —Le mire—. Todos saben lo que hace Yesica, excepto Daniel que quiere pensar que da solo masajes. Ni de coña, Rog.
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Before Aetérnum
Teen Fiction[𝕊𝕒𝕘𝕒 𝔸𝕖𝕥é𝕣𝕟𝕦𝕞 0] Dos seres coexistiendo en el mismo mundo y tiempo, pero condenados a no cruzarse en el camino del otro. Ese era el plan inicial. Rose decepcionada de la palabra amor. Sin ganas de vivir, marchitándose poco a poco sin na...